El control que realizó el Ministerio de Desarrollo Social sobre la aplicación
del Programa Social Nutricional (Prosonut) en las ciudades de Santa Fe y Rosario sigue asombrando.
Entre otras perlitas reluce una asociación civil que embolsaba 16 mil pesos de las arcas
provinciales y no pudo demostrar cómo los aplicaba. Y eso no es todo, ya que además recibía 25 mil
pesos de la Nación.
El monitoreo de la ayuda social comenzó en los últimos meses de 2008 y detectó
casi un centenar de irregularidades sumando ambas ciudades. En Rosario se dieron de baja 44 copas
de leche y 1 comedor comunitario con asiento en la zona norte de la ciudad, en las inmediaciones
del lugar conocido como Puente Negro y del que no se descartan vinculaciones políticas.
Por ahora las autoridades son más que cautas para dar a conocer la lista de las
instituciones o personas físicas que desviaban la ayuda social recibida o le daba un uso distinto
al declarado. Hasta llegó a darse el caso de que los inspectores no encontraron funcionando un
comedor en la dirección declarada en el convenio. "La señora que estaba en el lugar dijo que ahí
funcionaba una copa de leche", explicó una fuente consultada.
Así de intrincados, complejos y por ahora, hasta presuntamente ilegales, son los
caminos que tomaron algunos de los subsidios otorgados en el marco del Prosonut, en las versiones
comedores o copa de leche. Claro que la contracara también existe. "Hay organismos y referentes
barriales que aplican muy bien los subsidios que reciben", explicó el titular local de la cartera
asistencial, Julián Galdeano.
Asistencia. El estado provincial administra, entre otros, el Prosonut; que
transfiere fondos a municipios u organizaciones que acrediten tener un comedor o copa de leche
destinado a niños de 2 a 12 años con núcleos familiares en condiciones de pobreza estructural.
"Cuando asumimos encontramos una gran cantidad de estos subsidios asignados a
personas o centros comunitarios sin personería jurídica, esto unido a las denuncias que comenzamos
a recibir, hizo que intensificáramos los controles", explicó el titular del Ministerio de
Desarrollo Social de Santa Fe, Pablo Farías. Y aclaró que para recibir fondos de copa de leche
hasta ahora no había necesidad de presentar personería jurídica.
Pero el mayor aporte de datos lo dan los propios vecinos. "Hasta tomaron el
número de patente de los vehículos que venían a retirar la mercadería que llegaba desde la
provincia", fue otro de los testimonios. También hubo denuncias de los concurrentes a los
comedores, quienes aseguraron que las cocineras se llevaban los mejores trozos de carne. "Los
vecinos se dan cuenta cuando les van dando de comer con menos plata, y hacen las denuncias", dejó
trascender otra de la fuentes consultadas.
La investigación detectó varias irregularidades y hubo para todos los gustos.
Ollas de 10 litros para 300 comensales declarados, cambios de horario para evitar inspecciones en
barrios pesados y controles custodiados por móviles policiales porque el ambiente estaba más que
caldeado.
Interrogantes. ¿Por qué la ayuda del Estado pasa por manos privadas para llegar
a los destinatarios? Según las autoridades, la crisis de 2001 hizo más laxo el mecanismo de control
de la ayuda social cuando las necesidades duplicaban la capacidad de acción del Estado y entraron
en escena las organizaciones barriales y sus referentes o punteros. En ese marco, la exigencia de
personería jurídica pasó a segundo plano.
Como efecto no deseado de aquella situación vulnerable también se extendió la
especulación: hubo asistencia social duplicada por los tres niveles de gobierno y hasta controles
relajados para consolidar territorios políticos.
"Como parte del control pedimos declaraciones juradas a los grupos informales
que recibían el Prosonut, y los que no pudieron presentarlos quedaron sin el subsidio", detalló
Farías. Con respecto al carácter de los grupos, el funcionario aclaró que "algunos tenían
identificaciones políticas, como los que realizan los piquetes, y otros no".
Ahora se pondrá en marcha un sistema de control que incluye visitas sorpresa y
normativas que permitan preconstituir en pruebas a las situaciones encontradas. La lupa se aplicará
en Rosario y Santa Fe, ya que en el resto de la provincia se confía en que los propios gobiernos
locales fiscalicen la administración de la ayuda social.
Denuncias
De los 45 subsidios dados de baja en Rosario, 44 son copas de leche. Este
programa se concentra en la zonas sur y oeste y sólo en barrio Las Flores hay 52. En Santa Fe se
dio la situación inversa, la mayor parte de los rescindidos fueron los comedores comunitarios.
Ayer, el teléfono 472-1122 de Desarrollo Social siguió recibiendo denuncias.