Una decena de maestros pizzeros amasaron y cocinaron ayer a metros del Obelisco porteño, “la pizza más larga de Buenos Aires” a beneficio de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra).

Una decena de maestros pizzeros amasaron y cocinaron ayer a metros del Obelisco porteño, “la pizza más larga de Buenos Aires” a beneficio de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra).
El de ayer fue un domingo ideal para presenciar con amigos o en familia junto al Obelisco cómo se cocinaba la pizza de una medida inusual y, por supuesto, luego disfrutar de comerla como parte de una actividad benéfica en favor de los niños con síndrome de Down.
Tres mil porciones. La particular pizza, que permitió cortar unas tres mil porciones, comenzó a tomar forma a partir de las 10 sobre la avenida Corrientes, entre las calles Talcahuano y Cerrito.
Sus organizadores, la Asociación de Propietarios de Pizzerías y Casas de Empanadas (Appyce) y la Asociación de Amigos de la Avenida Corrientes invitaron a participar del evento solidario que cuenta con el auspicio de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) y la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), y con el apoyo del Gobierno de la Ciudad.
En pleno centro porteño y con el fondo del emblemático Obelisco, una decena de maestros pizzeros con la ayuda de más de 100 colaboradores, alcanzaron el récord de la pizza más larga de Buenos Aires.
Luego, los chicos de Asdra repartieron unas tres mil porciones pizza al público por un bono contribución de 20 pesos que incluía dos porciones y una gaseosa.
A partir de las 10 y durante unas tres horas en Corrientes a la altura del 1.100, un horno especial permitió cocinar por segundo año consecutivo una súper pizza, que esta vez alcanzó los 60 metros de largo.
Muchos famosos como Leo Montero, Pía Shaw, Verónica Lozano, Guillermo “Fierita” Catalano y Benito Fernández se sumaron a la iniciativa a través de las redes sociales.
El objetivo es incentivar la inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual.



Por Florencia O’Keeffe

