Es notable el grado de cansancio que hay en la población. Cuando un pueblo no ríe, no silba, no canta como veíamos varias décadas atrás, significa que tenemos un pueblo triste. Y la tristeza siempre es provocada, principalmente por la desesperanza que está habiendo en la gente, por la inseguridad, porque los jóvenes no tienen futuro. Estamos en un país rico donde debiera reinar la felicidad para todos, pero nos pusieron un manto de oscuridad y vemos estudiantes que terminan la secundaria y no saben nada de historia argentina, escriben con horrores de ortografía, hay un vaciamiento cultural que espanta. Los mayores, que tuvimos la suerte de vivir otras épocas más tranquilas, sin tantos adelantos científicos, donde no conocíamos el celular y la televisión 3D, teníamos futuro, y no sin esfuerzo, pero nos proponíamos una meta y con constancia y sacrificio la lográbamos. Hoy tenemos presidenciables como Macri, que es integrante de los directorios de las empresas familiares que hacen negocios con el gobierno. Tenemos a Massa que está rodeado de intendentes que antes fueron menemistas, luego duhaldistas, luego kirchneristas, todos partícipes de los robos del país. Tenemos a Scioli que pretende seguir con esta política de entrega económica y política y corrupción como nunca se vio. Tenemos a los de Unen, que al día de hoy no sabemos dónde quieren ir y no se ponen de acuerdo por intereses personales egoístas. Todos quieren ser presidentes, yo también, me voy a rejuntar con amigos y vecinos, y tal vez logremos alguna tajada de este cambalache político.


































