Edición Impresa

Al auditor del Heca

Soy una mamá a quien la vida y la imprudencia le arrancaron un hijo de 18 años. Desde que Facu chocó el 24 de agosto, a las 16, todo fue un peregrinar para mí y mi familia. El Sies que lo levantó y lo llevó al Centenario cuando debía llevarlo al Heca.

Viernes 26 de Septiembre de 2014

Soy una mamá a quien la vida y la imprudencia le arrancaron un hijo de 18 años. Desde que Facu chocó el 24 de agosto, a las 16, todo fue un peregrinar para mí y mi familia. El Sies que lo levantó y lo llevó al Centenario cuando debía llevarlo al Heca. En el Centenario, los médicos de guardia querían atenderlo arriba de la ambulancia, en vez de internarlo, después de discutir, decidieron internarlo. Comenzaron a hacerle tomografías y encontraron hematomas en su cabeza. Al estar el quirófano cerrado, decidieron derivarlo al Heca para una operación urgente. La ambulancia que lo tenía que trasladar tardó más de tres horas, a mi entender, mucho más de lo que una persona en riesgo de vida puede esperar. Al fin llegamos al Heca, lo operaron, pero en vez de llevarlo a terapia, lo dejaron en la guardia durante 72 horas (un lugar inapropiado para su estado delicado). La explicación del auditor del hospital es que no había camas disponibles en Terapia; lo cual pudimos comprobar que fue una mentira de su parte. Sufrí junto a mi familia el maltrato de esa persona mal educada, burlona, y que tiene el poder de decidir quién vive y quién muere en el Hospital de Emergencias. Le pedimos, le rogamos durante tres días por una cama para Facu. El martes 26, a las 18,30 "apareció" una cama, pero no fue suficiente porque el tiempo que había pasado no tenía vuelta atrás. El auditor nos tuvo "a las vueltas", nos mintió y maltrató, como si fuera poco lo que se sufre ahí adentro. Este señor debería tener un poco de interés, porque es un funcionario de Salud. Debería estar preparado para el lugar que ocupa. Quiero dejar en claro que mi enojo no es ni con los médicos de terapia, ni enfermeras, ni mucamas; ellos tienen una manera muy amable de tratar a las personas. Facu ya no está entre nosotros porque la burocracia y la negligencia hacen que las personas se mueran. Sólo queda decir que cuando los amigos de los jefes y el auditor llegan heridos, ponen a su disposición toda la parafernalia del hospital. Espero que el señor auditor tenga que pasar alguna vez por estas situaciones. A los que tienen el poder de controlar y verificar lo que pasa en los hospitales públicos, salgan de su oficina y controlen lo que individuos como éste hacen, y se darán cuenta de que no pueden estar donde están. Yo soy empleada de Salud, y a pesar de tener años de experiencia en el sistema, me encontré desamparada por la actitud de los burócratas, ya que no me dieron ninguna solución. Agradezco a las personas que me ayudaron y ayudan a pasar el mal momento.

Sandra García
(Empleada municipal)

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario