La paritaria de los trabajadores aceiteros del Gran Rosario se pronostica compleja. Con una diferencia amplia de criterios para medir el aumento salarial, la Federación Aceitera y la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) se sientan en la mesa de negociación que anuncia tensión.
De por sí ya prendió una chispa cuando el presidente de Ciara, Gustavo Idigoras le respondió en términos vehementes a la federación por haber adelantado la posibilidad de una huelga sin haber comenzado la discusión paritaria.
“Si eso sucede, muchísima gente se va a quedar sin cobrar su salario durante mucho tiempo”, dijo en radio Fisherton hace unas semanas. Luego advirtió: “Sería mejor que desistieran de esas aspiraciones porque ese tipo de aspiraciones se generan construyendo y no destruyendo”. De esta manera anticipa una postura intransigente ante un eventual paro.
Aceiteros vs cerealeras
El recorte de Instagram de la declaración giró por los grupos de Whatsapp, no sólo de la dirigencia sindical sino de los trabajadores del cordón agroindustrial. No lo tomaron para nada bien.
Pero lo de Idigoras no fue un arranque en verde sin estrategia o fundamentos. El presidente de la poderosa cámara viene denunciando que la federación persigue intereses políticos luego de haber armado junto a UOM el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) que pretende ser el frente sindical de perfil duro que se opone al gobierno y se desmarca de la CGT.
“La Federación Aceitera anticipó la agresión sin haber abierto una negociación y me parece que necesita eso para aspirar políticamente a una entidad nacional. Esto es lamentable”, dijo.
Vale recordar que la parte sindical se compone de la Federación Aceitera junto al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo, un actor clave en la discusión. Sobre todo a la hora de tomar medidas de fuerza. El SOEA es quien tiene la fuerza para el paro aunque suele intentar despejar el escenario de conflicto a diferencia de la Federación.
De hecho, su secretario general Daniel Succi pidió tener una "manera madura y adulta de llegar a un acuerdo que proteja el bolsillo de los trabajadores”.
Números
Al margen de la orientación más política que está tomando, y que fue contada en su oportunidad, lo cierto es que se viene la discusión por los números del aumento salarial.
“Estamos muy lejos de llegar a un acuerdo por el porcentaje que piden. Ya se le otorgó el 13,5% adelantado y la inflación del año no llegó a eso, así que pedir 20% más, es un absurdo que tiene más connotaciones políticas que reales”, explicó a La Capital, Idigoras.
La federación no habla en porcentajes para la revisión de junio, que ya tuvo algunos encuentros prematuros, sino del número que debe cobrar el trabajador. Entienden que el reclamo porcentual vinculado a la inflación es una “trampa” porque se manipula el índice.
En cambio, pone un piso para el salario básico: $2.879.877 para un básico, hoy en $2.344.000, aunque con extras y otros ítems pueden triplicar en algunos casos. Se trata de un aumento de un aumento del 20% aproximadamente. En los próximos días habrá nuevos contactos.