El buque de ultramar Ginga Bobcat, que fue embestido este domingo en el río Paraná por el remolcador HB Perseus, permanece aún anclado frente a la costa de Rosario a la espera de poder ser habilitado para navegar. Si bien el video de la colisión y las imágenes mostraron daños en la embarcación, desde Prefectura Naval Argentina le confiaron a La Capital “que ninguna de las deficiencias observadas impide la navegación”.
Mientras avanza la investigación sobre cómo se originó el choque entre el remolcador HB Perseus, de la empresa Hidrovia do Brasil, pero con bandera de Bolivia, y el buque mercante Ginga Bobcat de bandera de Panamá, este lunes personal del equipo Inspector Técnico de Casco, Máquinas y Armamento, junto al Supervisor ERP, realizó inspecciones extraordinarias a ambas embarcaciones involucradas.
Según los análisis, las embarcaciones no revisten daños de gravedad. Prefectura Naval del Bajo Paraná indicó que el remolcador pudo continuar su camino hacia San Nicolás, pero desprendiéndose de dos barcazas, que quedaron en la zona de Rosario para su investigación y reparación. “Son deficiencias leves y para eso se hacen las inspecciones”, señalaron a La Capital y aclararon que no hay embarcaciones a la deriva en el río.
Inspección de Prefectura Naval
Los equipos de la Prefectura Naval Argentina de la dependencia del Bajo Paraná realizaron la inspección técnica sobre las barcazas. Ambas esperan que estar habilitadas para que un taller repare sus respectivos daños y desde las fuerzas de seguridad descartaron que haya riesgo de hundimiento.
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Prefectura informó que el remolcador HB Perseus continuó navegación con destino a San Nicolás, transportando 10 barcazas. Las otras dos permanecen en el km 421,5 del río Paraná bajo custodio de otro remolcador. Esta decisión se tomó luego de encontrar deficiencias leves, aunque no afectan a su flotabilidad ni comprometen la seguridad de la navegación. “Ahora un taller las tiene que arreglar, pero no son deficiencias de gravedad y no se van a hundir”, apuntaron a este medio.
Buque mercante 19.5 (1)
Foto: Leonardo Vincentin / La Capital
En tanto, el buque mercante Ginga Bobcat permanece fondeado en Rada Secundaria Rosario (a la altura del km 421 MIRP). Los técnicos identificaron una deficiencia previa al zarpe, consistente en una deformación del enchapado y de la estructura del bulbo de proa (sector delantero sumergido del buque). Esto no afecta la flotabilidad ni implica riesgo de hundimiento. Al igual que el remolcador, el mercante espera por un taller donde reparar los daños, sin embargo, “puede zarpar”, remarcaron desde Prefectura a La Capital.
Sobre este último barco, el capitán deberá dar intervención al Estado de Abanderamiento, es decir, al país donde una embarcación está registrada, en este caso Panamá, para que emita el correspondiente aval técnico respecto de la condición operativa del buque. El Abanderamiento define las leyes, normas de seguridad y estándares ambientales que la nave debe cumplir, independientemente de la nacionalidad de su propietario o de su lugar de construcción. Si llega este aval, “Prefectura puede hacer una reinspección”, aclararon.
Cómo fue el choque
Un impactante accidente fluvial alteró la tarde del domingo frente a la ribera central de Rosario. Dos embarcaciones chocaron cerca de las 17 en el río Paraná, a la altura de calle Corrientes, frente al Centro Municipal de Distrito Centro, en una maniobra que terminó con varias barcazas que se desprendieron de su remolcador y generó sorpresa entre quienes se encontraban en la zona ribereña.
Las embarcaciones involucradas fueron el buque de ultramar Ginga Bobcat (de bandera panameña) y el remolcador HB Perseus (de bandera boliviana), que navegaba comandando un extenso convoy de barcazas aguas abajo con destino a la ciudad de San Nicolás. Por razones que todavía se desconocen, el remolcador no logró evitar la colisión con el buque que estaba anclado.
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Con respecto al incidente de este domingo, el buque de gran calado que estaba anclado en zona de rada (habilitado para el fondeo) advirtió la situación y tocó insistentemente su bocina para intentar que el remolcador lo eludiera. Sin embargo, la maniobra no alcanzó para impedir el impacto.
La colisión se produjo en plena zona de navegación frente al área central de Rosario, uno de los sectores de mayor visibilidad desde la costa. El choque fue fuerte y tuvo una consecuencia inmediata: por el impacto, varias barcazas se desprendieron de su remolcador.
La escena resultó todavía más llamativa porque, justo en el momento del impacto, un tercer buque carguero pasó en paralelo a las dos embarcaciones por la margen del río que da hacia la ciudad. Esa proximidad sumó tensión a una secuencia que, por pocos segundos, concentró a tres embarcaciones de gran porte frente a la costa rosarina.
El buque Ginga Bobcat viene de protagonizar otra colisión: el pasado 5 de mayo había sufrido otro accidente en el río Paraná, a la altura del puerto de Campana, cuando embistió la popa de un barco petrolero que estaba amarrado. Ese choque con el petrolero Helios, de bandera de Islas Marshall, representó un gran peligro: el Ginga Bobcat transportaba 10.300 toneladas de ácido sulfúrico y el Helios operaba con combustibles refinados, entre ellos nafta y diésel.