El filme "Nunca me abandones" tiene su punto de partida en la novela del mismo nombre de Kazuo Ishiguro, uno de los escritores más renombrados de Inglaterra y el mismo autor de la galardonada "Lo que queda del día". La película, que se estrena pasado mañana en Rosario fusiona el drama, el romance y la ciencia ficción.
El filme narra la historia de tres amigos de un internado que con el tiempo descubren los sentimientos que tienen el uno por el otro y el oscuro destino que les espera más allá de los límites de la escuela.
Los personajes están a cargo de Keyra Knightly, quien interpreta a Ruth y a la que se pudo ver al frente de "Expiación, deseo y pecado". La acompañan Carey Mulligan, como Kathy, quien encabezó el reparto de "Enseñanza de vida", y Andrew Garfield, en el rol de Tommy, un ascendente actor que ya está rodando la nueva película sobre el Hombre Araña en el rol principal.
Los tres pasan su infancia en Hailsham, un instituto inglés aparentemente idílico, cuando descubren un secreto acerca de su futuro en el cual la clonación es sólo uno de los elementos.
Mulligan definió a la trama como "una historia de amor sobre personas que quieren cosas muy simples de la vida y no las pueden conseguir", en tanto que Garfield fue categórico: "Hay guiones terribles, hay buenos guiones, y hay guiones e historias como esta".
Al respecto explicó: "Es muy raro conseguir un guión tan complejo y lleno de lo que significa estar vivo, que aborde temas tan amplios como la naturaleza del ser humano y la lucha por la que todos pasamos".
Por su parte, Knightly admitió que le costó trabajo internarse en el duro corazón de Ruth. "Cuando leí por primera vez el guión, juzgué a Ruth de forma muy cruel. Ella intenta destruir la felicidad de dos personas, pero eso fue lo que hizo mi trabajo interesante. A final de cuentas, vi la actitud de Ruth como resultado de haber crecido sin padres y no haber tenido realmente el amor que necesitó".
Así, cuando ve que sus dos mejores amigos se están enamorando, su respuesta inmediata son los celos. “Al final me compadecí enormemente por Ruth. No hay excusa para lo que hace, pero, no obstante entiendo sus motivos y siento lástima por ella”, dijo la actriz.
Por su parte Ishiguro comentó que al momento de darle forma a su novela, surgieron preguntas fundamentales acerca del destino común de los mortales. “Al tomar esta situación relativamente artificial, pensé que sería una manera fresca de ver nuestra propia mortalidad”, explicó Ishiguro. “No estaba tan interesado en el tema de la clonación, como en la cuestión de qué cosas se vuelven importantes y qué es lo que realmente importa en la vida”.