Volvió Indiana y no es difícil de entender que el tipo tiene algo de los Stones. Sobre todo en eso de intentar seguir siendo, después de los 60 años, lo que una vez se fue: un intrépido y atlético aventurero o un provocativo y joven rocker. En cualquiera de los dos casos, además de talento hay que poner el cuerpo, "pelar" el físico, y bancarse las risitas, despectiva de los críticos y ahogada del público. En vivo o a través del filme de Scorsese "Shine a Light" Mick Jagger y cía. rockean como si fueran adolescentes en el garage de su casa; muestran sus arrugas en primer plano que se parecen a esos caminos rurales barrosos y de huella profunda. Indiana es más pudoroso en este sentido, al menos en los carteles publicitarios se nota el Photoshop. Pero a Indy quizá los años no le pesen demasiado porque no es un superhéroe, es un tipo común y corriente que se mete en grandes líos y de algún modo siempre sale adelante.


































