Esa dinámica socava el contrato político de Milei con la sociedad: el ajuste recuperaría la estabilidad y luego vendría el crecimiento. Durante un tiempo, el gobierno exhibió la baja de la pobreza como una prueba de que el modelo funcionaba. Ahora debe renovar la expectativa de quienes esperan una mejora en su metro cuadrado.
La paciencia social se consume mientras el gobierno estira los plazos. La promesa de los 18 mejores meses caducó pronto. En Nueva York, Milei aseguró que, si gana la reelección, 2028 será el mejor año económico de la historia. Les pide a los argentinos que voten en 2027 por un resultado que llegará después.
Toto Caputo tampoco despejó las dudas de los inversores. El riesgo país superó los 600 puntos. Mercados y votantes no esperan lo mismo, pero ambos reclaman señales sobre un futuro que se desdibuja.
Milei asegura que la política fiscal y monetaria se mantienen. Aflojar esas anclas, advierte, pondría en riesgo el equilibrio y descontrolaría la inflación. Es un argumento atendible después de décadas de crisis. Pero tratar cada dato adverso como un episodio pasajero también puede demorar las correcciones necesarias. Una no decisión es también una decisión.
La pregunta es qué podría corregir el gobierno sin desarmar el orden macro que vende como su mayor activo. Ahí entran el empleo, la infraestructura y la distribución del esfuerzo.
En julio creció la minería, mientras comercio e industria retrocedieron. El problema político aparece cuando los motores que funcionan están lejos de los lugares donde trabaja la mayor parte de la población. Vaca Muerta trae dólares, pero no llena las heladeras del resto del país. Tampoco garantiza votos.
El Gran Rosario muestra los puntos ciegos del modelo. La pobreza fue del 23,1% en el primer semestre, por debajo del promedio urbano. Pero en el segundo trimestre la desocupación llegó al 11,5%, la más alta del país. Son mediciones distintas que muestran una tensión: aún donde la pobreza es menor, el empleo puede ser un problema grave.
>> Leer más: Electrolux anunció el cierre de su planta en Rosario y cambia su plan en Argentina
Sin el colchón del empleo público, el Gran Rosario depende de la industria, el comercio y la construcción, tres sectores golpeados. El crecimiento de otras actividades tiene poco efecto en quienes buscan trabajo en la región.
Pobreza, salarios y el límite del sacrificio
Eso no significa que Milei tenga el boleto picado en 2027. La desinflación conserva valor para quienes sufrían la remarcación permanente de los precios. Tampoco hay una alternativa opositora que convierta automáticamente el malestar en votos.
El interrogante es cuánto puede durar el respaldo al cambio si el presidente necesita pedir un plazo nuevo cada vez que se acerca el momento de mostrar resultados. Esa es la duda que carcome a quienes acompañan el rumbo del gobierno y temen que la sociedad no soporte el sacrificio y se incline por el peronismo.
>> Leer más: La actividad económica cayó 2,9% en julio y anotó el peor retroceso mensual del año
La pobreza en alza y la actividad en retroceso le plantean a Milei una prueba incómoda: hasta dónde corregir sin renunciar al programa que lo llevó al poder. Puede confiar en que la recuperación llegue a tiempo para 2027. Pero también puede descubrir que la paciencia de la sociedad tiene tiempos que el gobierno no maneja.
La fragilidad económica coincide con tensiones en la intimidad del poder. La purga en Olivos, entre versiones de filtraciones y denuncias de desmanejos, se llevó puesta a María Belén Agudiez, colaboradora cercana de Karina Milei.
Los cambios repercutieron en la relación entre los hermanos. Karina no viajó a Nueva York. Javier juega con la idea de que su hermana es El Jefe, pero cada tanto pone límites a su principal colaboradora.
Ya lo hizo cuando ella pretendió avanzar sobre las posiciones de Santiago Caputo. Igual, es la única funcionaria que no tiene reemplazo. “Es una llave térmica, no fusible”, dicen quienes conocen la relación entre ambos.
Pese a los traspiés, el oficialismo consiguió resultados en el Senado. Este mes convirtió en ley Inocencia Fiscal II. Esta semana obtuvo la sanción de la reforma de Zonas Frías y aprobó cambios en la carta orgánica del Banco Central. Ese proyecto vuelve a Diputados porque los senadores modificaron el texto.
Las votaciones muestran que Milei suma apoyos fuera de La Libertad Avanza y que sus aliados imponen condiciones. En la reforma del Central, el oficialismo cedió sobre la designación y remoción de sus autoridades. La firmeza económica convive con una flexibilidad obligada a la hora de contar votos.
Conseguir leyes le permite sostener el rumbo. Pero los votos del Congreso no garantizan una mejora en los ingresos. Si esa distancia persiste, crecerá la disputa por los electores que acompañaron a Milei y ahora buscan otras respuestas.
En ese juego, los que necesitan instalarse giran por el país. Esta semana llegó a Rosario Hernán Lacunza. El último ministro de Economía de Mauricio Macri se presentó ante Maximiliano Pullaro y el PRO santafesino como un presidenciable.
“Si Milei sigue bajando tiene que haber una opción de centroderecha”, dicen en el PRO. En la dirigencia local reconocen que la candidatura de Lacunza por ahora es más bien testimonial. “Al menos le pone voluntad de decir algo en este tiempo”, señalan.
Otra sería la historia si Patricia Bullrich profundiza su desmarque y se acerca a sus antiguos compañeros de ruta. “Está con un pie y medio afuera”, leen quienes la conocen del PRO.
¿Giro a la izquierda?
Rosario también atrae a dirigentes del otro extremo del espectro ideológico. Myriam Bregman estará este domingo en la ciudad. La referente del Frente de Izquierda tiene buena imagen en distintas encuestas y quiere capitalizar el malestar económico. La crisis de conducción del peronismo le ofrece otra oportunidad.
Bregman tiene varios activos: encarna una oposición nítida a Milei, no pertenece a los partidos tradicionales y plantea una agenda que conecta con problemas cotidianos, como el trabajo y los salarios.
La dificultad es transformar esa adhesión en votos. No tiene experiencia de gestión, el peronismo sigue siendo el principal vehículo opositor y la izquierda está a contramano de la autoubicación ideológica de buena parte de la sociedad.
Un estudio de Escenarios analizó si la Argentina gira hacia la izquierda. Para los politólogos Federico Zapata y Pablo Touzon, la respuesta es no: un 36% se ubica a la derecha, frente a un 20% que se identifica con la izquierda.
Sin embargo, el desgaste de la experiencia libertaria refuerza demandas arraigadas en la cultura política argentina, como la de un Estado que intervenga para reducir las desigualdades. “El consenso económico es estatista e igualitario, pero convive con el mérito y con la empresa”, sostienen.
Para Touzon y Zapata, el segmento decisivo en 2027 es el de los “ambivalentes”. “Son mixtos en lo económico y en lo cultural, moderados, nostálgicos, que quieren Estado y orden, y que hoy están repartidos en partes iguales y sin dueño”, resaltan.
Los especialistas advierten que el gobierno perdió el centro y que parte de los jóvenes y los hombres que lo acompañaron se alejó de la política. En su estudio, la marca “libertario” despierta más rechazo que “kirchnerista”. La pregunta es quién puede hablarles a los que no quieren volver atrás, pero tampoco quieren seguir esperando.