Un búnker conocido como El Pasillo y ubicado en Chacabuco al 4100, en barrio Tablada, fue derribado este miércoles en el marco de la ley de microtráfico. Se trata de un inmueble que estuvo históricamente vinculado al clan de Alan Funes y que había sido señalado como uno de los principales puntos de venta de drogas de la zona.
El procedimiento fue realizado por el gobierno santafesino junto con el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y significó la inactivación 87 en la ciudad desde que rige la norma. En toda la provincia, en tanto, ya son 146 los inmuebles demolidos o cerrados por cese de estado antijurídico.
El lugar tenía además una extensa historia de allanamientos, secuestros de armas y drogas y episodios violentos. La fiscal Brenda Debiasi señaló que el inmueble había sido allanado en 2019, 2021, 2022 y nuevamente en 2026, mientras que investigaciones anteriores lo habían identificado como el centro de operaciones de una estructura que Alan Funes manejaba desde la cárcel.
Un búnker menos
La intervención se concretó luego de nuevas denuncias que advertían que el punto de venta volvía a estar activo. De acuerdo con la representante del MPA, los investigadores encontraron un inmueble sin condiciones de habitabilidad y con múltiples envoltorios dispersos, elementos que llevaron a sostener que el lugar estaba siendo utilizado nuevamente para la comercialización de estupefacientes.
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“Es importante que nuevamente lo estemos derribando”, sostuvo Debiasi, quien vinculó el inmueble con hechos de violencia de la zona. También recordó que en distintos procedimientos realizados allí fueron detenidas personas armadas que posteriormente resultaron condenadas por homicidios.
El secretario de Seguridad, Omar Pereira, afirmó que el operativo forma parte de una agenda de investigación, allanamientos, detenciones y derribos que continúa en Rosario. El funcionario destacó además el trabajo conjunto entre las distintas áreas del Estado y las denuncias realizadas al 911 como parte de la logística que permitió advertir la vigencia del búnker.
El pasillo de Alan Funes
La historia de El Pasillo de Chacabuco al 4100 quedó expuesta con mayor claridad a partir de una investigación sobre la banda que, según la Fiscalía, Alan Funes dirigía desde la cárcel de Ezeiza. En marzo de 2022, una serie de 20 allanamientos permitió reconstruir parte del funcionamiento de esa estructura y ubicar al inmueble como uno de sus principales puntos de venta de drogas.
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En aquella investigación, los integrantes de la organización se referían al lugar simplemente como “El Pasillo”. Según la acusación, allí se desarrollaban tareas de venta y custodia de drogas y participaban distintos jóvenes, entre ellos una hermana de Funes que entonces era menor de edad. La investigación también sostenía que desde la cárcel se impartían órdenes vinculadas con el funcionamiento del búnker.
El vínculo con Funes no quedó limitado a esa investigación. En octubre de 2024 fue condenado a prisión perpetua como instigador del crimen de Mariel Lezcano, un homicidio cuya investigación permitió profundizar sobre la estructura que funcionaba alrededor de la familia Funes en Tablada. La propia casa de Chacabuco al 4100 aparecía entonces como una de las bases territoriales de ese entramado.
Una cuadra marcada por la violencia
La historia criminal del lugar, sin embargo, es anterior al desembarco de los Funes. La cuadra de Chacabuco al 4100 aparece desde hace más de una década en expedientes y crónicas policiales por hechos vinculados con drogas, armas y violencia.
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En septiembre de 2014, efectivos de Gendarmería allanaron dos viviendas de la cuadra y secuestraron armas, municiones y drogas. En uno de esos procedimientos fue detenido un hombre al que le encontraron casi 800 gramos de cocaína, un kilo de marihuana, balanzas de precisión, elementos de corte y 156 municiones.
En diciembre de 2015, además, Matías Germán Medina, de 24 años, fue asesinado a balazos en esa misma cuadra. En enero de 2018 volvió a producirse un operativo en el sector, cuando fue detenido un joven identificado como “Leo Loco”, vinculado al entorno de Funes, a quien le secuestraron una pistola y dos chalecos antibalas.