Sin dar precisiones sobre el proceso electoral en marcha, Cristina Fernández hizo un repaso histórico de la gestión de los doce años de gobierno kirchnerista y el contexto económico y social que vivía la Argentina cuando Néstor Kirchner tomó el mando del poder el 25 de mayo de 2023. La vicepresidenta hizo foco en la deuda que contrajo la administración de Mauricio Macri con el FMI, a la que calificó de impagable en las condiciones actuales que impone el organismo, y llamó a concretar una nuevo “pacto democrático” entre todos los sectores políticos.
En un discurso de casi una hora, la vicepresidenta contrarió el deseo de miles de militantes que coreaban “Cristina presidenta” y evitó con sus palabras proclamar un heredero. Sin embargo, en primera fila, junto a su familia, se ubicaron Eduardo Wado de Pedro y Sergio Massa, ambos con aspiraciones presidenciales y con pensamientos similares sobre cómo el Frente de Todos (FdT) debe confeccionar su fórmula presidencial: candidato de consenso y sin internas.
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Tampoco hubo una menciones de la actual gestión del presidente Alberto Fernández. Solo hubo una reivindicación en diagonal. Fue cuando dijo que “a pesar los errores y las diferencias” en el propio oficialismo, “este gobierno es infinitamente mejor del que lo hubiera sido otro de Mauricio Macri”.
“Nunca fui de ellos ni lo voy a ser. Hagan lo que hagan, me quieran matar, meter presa, yo soy del pueblo y de ahí no me muevo”, exclamó la ex mandataria en una colmada Plaza de Mayo, donde encabezó bajo una lluvia torrencial un acto por los 20 años de la asunción de Kirchner como presidente, junto a la primera plana del Frente de Todos.
En su primera aparición en un acto masivo tras el atentado que sufrió el 1º de septiembre del año pasado, la vicepresidenta instó a la “renovación del pacto democrático” que, dijo, se fundó el 10 de diciembre de 1983 en Plaza de Mayo.
En esa fecha, rememoró, los jóvenes convocados por el entonces presidente Raúl Alfonsín “horrorizados por la tragedia de la dictadura reclamaban un país diferente” y quedaba “erradicado y prohibido quitarle la vida al que no pensaba igual”.
Acompañada en el escenario por funcionarios, legisladores y dirigentes del oficialismo, y por sus nietos María Emilia y Néstor Iván, hijos del diputado Máximo Kirchner, quienes se mostraron con ella por primera vez en un acto político, la ex mandataria propuso “ejes” para la etapa que viene.
“Kukas”
Cristina, antes de criticar el acuerdo con el FMI, recordó cómo estaba el país antes de la asunción de Kirchner, producto de un modelo económico neoliberal que explotó con el fin de la convertibilidad. Señaló que antes de 2001 “todo estaba en manos de los privados” y afirmó que “habían contraído deuda externa para sostener la falsa dolarización de la década del 90”, pero indicó: ”Fuimos los kukas los que pagamos los depósitos a plazo fijo”.
El primero de los ejes propuestos fue rediscutir el acuerdo con el FMI porque, dijo, “si no logramos que sea dejado de lado y nos permita elaborar un programa propio de crecimiento, industrialización e innovación tecnológica va a ser imposible pagarlo, por más que digan lo que digan”.
La ex mandataria señaló que el préstamo de ese organismo al gobierno Macri “fue político” y “política tiene que ser la solución”, y citó a Kirchner cuando decía “que los muertos no pagan la deuda”.
Hagan lo que quieran, me quieren matar, meter presa, yo soy del pueblo y de ahí no me muevo” Hagan lo que quieran, me quieren matar, meter presa, yo soy del pueblo y de ahí no me muevo”
En segundo término, planteó repensar la administración de los recursos naturales, al advertir que el país “no puede seguir atado a una economía primarizada y los precios internacionales aunque llueva o salga el sol”, razón por la que se impone, subrayó un “salto cualitativo, articular lo publico y lo privado”.
“Esa es la discusión que necesitamos los argentinos y no las boludeces que escuchamos todos los días por la televisión”, exclamó.
Sobre la refundación del “pacto democrático”, consideró “necesario” volver a “darle al país un Poder Judicial que se ha evaporado entre las tramoyas de una camarilla indigna para la historia argentina”.
Planteó que la Corte Suprema es un “mamarracho indigno” y que “los argentinos se merecen” un máximo tribunal que “sea llamado como tal sin ponerse colorado; a todos los partidos se los pido”, añadió.
Autocrítica
En una nota de autocrítica, la ex mandataria recordó que en 2008, a poco de asumir su primer mandato, “casi se pone el país de sombrero” por “otro genio de la economía”, en referencia al entonces ministro del área Martín Lousteau, quien impulsó las retenciones a las exportaciones agropecuarias que motivaron la crisis por la resolución 125.
Por otro lado, al convocar a la “alianza” entre lo público y lo privado, citó el caso de recursos como el litio en las provincias del norte y expuso: “Que vengan a explotarlos. No digo que los autos eléctricos los hagan acá, pero por lo menos, hermano, una parte de la batería o la batería háganla acá, si se la están llevando toda”.
Al hacer referencia, aunque sin nombrarlo, al gobernador jujeño, Gerardo Morales, la vicepresidenta habló de los dirigentes a los que, si bien “respeta” porque fueron elegidos en las urnas, “se ponen contentos porque en Bolivia y Chile sacaron legislaciones que cuidan el litio”.
“Se piensan que entonces van a venir acá”, dijo sobre las inversiones extranjeras en ese sector, y añadió: “¡Qué vocación de colonia! Ponete en la cabeza ser Malasia, Corea, pero no Potosí, por favor”.