Marilina Villalba está desaparecida desde septiembre de 2023, cuando tenía unos 32 años y vivía en el barrio Gráfico, en la zona oeste de Rosario. Poco antes había sido víctima de una violenta agresión por parte de una banda narco que la sometía a la venta de drogas en un contexto de vulnerabilidad. Los investigadores creen que la mujer fue asesinada, como ya sucedió con otras personas que vendían para la organización. En ese marco ya se realizaron dos excavaciones y rastrillajes en aquel rincón de la ciudad, pero ninguno dio resultados positivos y el misterio sobre su paradero continúa.
Prácticamente con la certeza de que Marilina fue asesinada, este miércoles un grupo de especialistas hicieron rastrillajes en una vivienda precaria de Benteveo al 700. Trabajaron allí el Equipo Argentino de Antropología Forense, Bomberos, una cuadrilla municipal con retroexcavadora y perros. Pero nuevamente, y como ya había ocurrido en otra búsqueda en mayo de 2024, no hubo novedades.
El fiscal Alejandro Ferlazzo lleva una compleja investigación contra una banda liderada desde la cárcel por el recluso Jonathan Raúl Brezik, imputado en noviembre de 2024 como jefe de la asociación ilícita. Entre los miembros está Lucas Saban, hoy de 20 años, acusado por agredir a Marilina con un arma de fuego. Al mismo joven le atribuyen al menos cuatro homicidios, cuyas víctimas atravesaban el mismo tipo de conflicto y fueron halladas en viviendas precarias que usurpaba la organización. Con todo ese contexto, y con más de dos años de investigación, el fiscal considera que Marilina fue asesinada y escondida en alguna casilla del barrio Gráfico.
Bajo el poder del narco
Fue la propia Marilina quien denunció a Lucas Saban, que entonces con 18 años y a pesar de la marginalidad en la que se desempeñaba la banda, ejercía poder contra las mujeres o los jóvenes que vendían estupefacientes para él. El 26 de julio de 2023, en una vivienda de calle Benteveo entre Magaldi y Jacobacci, Saban le pegó un balazo en un pie a Marilina. Cuando la mujer cayó al piso herida, continuó agrediéndola con trompadas y patadas. Además de otros hechos, por este caso Ferlazzo le imputó a Saban abuso de armas, lesiones leves y portación ilegítima de arma de fuego.
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La investigación develó un método macabro de sometimiento a las personas que vendían para ellos, a quienes captaban por estar en situación de vulnerabilidad. “Ante una situación que él mismo (Brezik) detectaba como irregular, incorrecta o de traición, hacía uso de la violencia contra las mismas para darles un mensaje de sumisión hacia él y generar temor”, sostuvo el fiscal cuando imputó a los integrantes de la banda. “Se lograron identificar hechos de torturas con picanas eléctricas”, agregó y detalló que eran filmadas y enviadas a Brezik.
Una de las víctimas de la ley impuesta por la banda en el barrio Gráfico fue Susana Haydeé Mena, de 27 años, hallada asesinada el 11 de enero de 2024. Era amiga de Marilina, madre de tres chicos y también vendía para la banda. Ferlazzo les imputó el crimen a Saban y a Nahuel Romero: los acusó de meterla en una casa, atarla, golpearla y estrangularla con un cable. Después la metieron adentro de una bolsa de arpillera y le dejaron la cabeza al descubierto. Así la encontraron horas después policías que, según comunicaron, llegaron a esa vivienda mientras perseguían a un sospechoso.
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Otro asesinato con estas características, y por el que también fue imputado Lucas Saban, es el de Luciano “Kika” González. No se sabe cuándo lo mataron: su cuerpo fue hallado por casualidad el 2 de septiembre de 2023 en el fondo de una casa de Benteveo y Jacobacci, según la policía luego de llegar allí por sugerencia de vecinos. Los restos de la víctima estaban incinerados y dentro de una bolsa, luego los peritos constataron que estaba maniatado y tenía disparos.
Usurpaciones y muerte en barrio Gráfico
Al momento de imputar la asociación ilícita con Brezik como jefe, Ferlazzo describió a la banda como una organización que estuvo detrás de distintos delitos: usurpaciones, robos, balaceras contra personas e inmuebles, amenazas, homicidios, venta de drogas, alquileres de terrenos fiscales y usurpados. La investigación alcanzó a determinar que comenzaron sus actividades en octubre de 2021 y que se extendieron hasta fines de 2024.
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Los fiscales también destacaron el dominio territorial que había ejercido el grupo en ese sector del barrio atravesado por una problemática habitacional. Allí hay una toma de terreno organizada por vecinos que se instalaron en 2020 y que continúa en situación irregular por una discusión estancada con el dueño de las tierras y los gobiernos de provincia y municipio. En ese marco, la banda se aprovechó desmantelando viviendas, usurpándolas, utilizándolas como puntos de venta o almacenamiento, e incluso alquilándolas para lucrar con ellas.
Víctimas de esa modalidad de usurpación fueron Francisco Clementino García y Carina Soledad Ferreyra, de 23 años los dos, una pareja que vivían juntos en una casa de Magaldi al 8800. Fueron asesinados el 21 de noviembre de 2023 y el fiscal Ferlazzo también imputó por este doble homicidio a Lucas Saban, acusado de haberlo cometido junto a Bruno Leonel Pupo. Entraron a la casa, de paredes de madera cubiertas de nylon y techo de chapa, y los acribillaron con un arma calibre 9 milímetros y una escopeta.