El inmueble del bar Berlín tiene protección patrimonial y no hay pedidos de demolición
Tras el anuncio del cierre de La Parrillita de Don Alberto, crecieron rumores en el pasaje Simeoni. El municipio confirmó que no hay ningún proyecto ingresado y que el inmueble no puede demolerse
El anuncio del cierre de La Parrillita de Don Alberto para realizar un nuevo desarrollo inmobiliario sacudió al pasaje Simeoni de Rosario. En los últimos días comenzaron a circular algunos rumores que afirmaban que el inmueble del mítico bar Berlín correría con la misma suerte, sin embargo La Capital pudo corroborar con la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad que no sólo no hay ningún proyecto ingresado, sino que el edificio tiene protección patrimonial y no puede ser demolido.
"Al día de hoy no hay trámite de viabilidad patrimonial ni aviso de obra", subrayaron. El inmueble ubicado en pasaje Simeoni 1128 está catalogado con protección directa parcial de grado 2.1. En términos concretos, esto significa que no puede ser demolido. La situación implica que se debe preservar todo lo que conserva valores originales, como la fachada por ejemplo.
Esta protección es de vieja data y no sufrió ningún tipo de modificación con los cambios normativos que se discutieron en el Concejo Municipal durante el año pasado. En el caso de surgir un emprendimiento, tiene que adaptarse a la norma. Quienes quieran explotar el lugar, sus actuales dueños o posibles compradores, podrán remodelar y ampliar con determinadas condiciones, pero la demolición no está permitida.
La última reforma registrada en el edificio data de 2022, cuando el bar aún estaba en funcionamiento. Cualquier intervención, por mínima que sea, debe ser informada al municipio. Desde agrandar un baño o arreglar una escalera, por ejemplo.
El bar Berlín, un emblema de Rosario
La alarma que generaron los rumores tiene una explicación directa en lo que el Berlín significó y significa para Rosario. En 2016, cuando el bar cumplía 20 años, el suplemento Cultura de La Capital le dedicó tres páginas bajo el título "Un símbolo que perdura. El bar de la cortada empedrada". Ya entonces quedaba claro que no era un bar más.
Su nombre no fue casual: se inspiró en la caída del muro de Berlín en 1989, aquel reencuentro de dos culturas separadas, como metáfora de un espacio donde convivían sin fronteras géneros, generaciones y disciplinas. "No reconocíamos fronteras a la hora de activar el escenario", decía por entonces su dueño, Luis María "Lulo" Corradín.
El subsuelo de la cortada fue vidriera de obras de teatro, escuela de teatro, café concert, música variada, poesía, pintura, fotografía, video, clowns, cine, humor y hasta radio en vivo. Y por su escenario pasó buena parte de lo mejor de la música argentina: Pappo, Willy Crook, Bersuit Vergarabat, Daniel Melingo, Los Piojos, Luis Salinas, Las Pelotas, La Mississippi, Diego Frenkel, Palo Pandolfo, Antonio Birabent. También fueron parte de la noche berlinesa Coki Debernardi, Los Vándalos, Vudú y Bonzo Morelli, entre muchos otros. El humor tuvo su lugar con transformistas como Mimí Nervios y Mariquena del Prado, y hasta Alejandro Dolina dejó su impronta en esas paredes. El subsuelo fue además set de filmación de Días de Mayo, el film de Gustavo Postiglione.
bar berlin
Por todo eso, el Concejo Municipal le otorgó un reconocimiento a sus dueños. Son estos algunos de los motivos por los que los rumores de esta semana encendieron las alarmas de quienes quieren al pasaje y vivieron allí algunas de sus mejores historias.
El Pasaje Simeoni en transformación
Además, las versiones sobre el sobre el futuro del Berlín se dieron en la misma semana en que se confirmó el cierre de La Parrillita de Don Alberto, otro de los históricos del pasaje, que bajará sus persianas el 1° de marzo porque el inmueble fue vendido y será demolido para un nuevo desarrollo inmobiliario. Su dueño, Jorge Zappala, resumió en diálogo con este medio el domingo: "Los valores cada vez son más altos y ni por asomo podía hacer una oferta para retener el lugar".
Ese antecedente inmediato, sumado al de 2021 cuando el Jekyll & Hyde fue demolido pese a los reclamos para dar lugar a una torre de departamentos, explica la sensibilidad con que el pasaje Simeoni recibe cualquier rumor sobre nuevos proyectos. La cortada empedrada que lleva el nombre del poeta rosarino Fabricio Simeoni acumula pérdidas que muchos vecinos y habitués sienten como irreversibles.
El Berlín, a diferencia del Jekyll en su momento, cuenta con un paraguas normativo que lo protege. Al menos mientras no haya un proyecto sobre la mesa, la cortada retendrá uno de sus espacios más queridos. Aunque aún no sabe qué rumbo tomará el inmueble donde funcionó el bar, que acumuló varios intentos fallidos por volver a funcionar en ese punto neurálgico del centro rosarino.
Una zona con historia
Integrantes del grupo Basta de Demoliciones, recordaron que en esa zona funcionaba el Mercado Norte, inaugurado en 1876 sobre Mitre, entre Tucumán y el pasaje Zabala. Este funcionó como mercado de abasto hasta su demolición en 1980, cuando se construyó la plaza de la Cooperación, conocida popularmente como plaza del Che. A su alrededor se había desarrollado una intensa trama comercial y social.
Por esa fecha, la cortada empedrada había empezado a transformarse como un lugar de intensa vida nocturna. Ya funcionaba allí La Parrilla Norte, luego Parrillita de Don Alberto, que reunía a "la bohemia de los 60, nombres como Aldo Oliva, Rubén Sevlever, Rafael Ielpi, Kita Ulla Juan José Saer", según recuerda otra integrante de Basta de Demoliciones, Cristina Dagatti.
mercado norte rosario
Y más tarde se fueron sumando en esa cortada numerosos bares con propuestas artística. El primero fue Don Nicanor, un bar con música en vivo, donde tocaban bandas y solistas de rock, blues y jazz. Después llegaron otros locales donde los habitués podían amanecer: Valequé, Zeppelin y el propio Berlín.
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