El crimen de un menor de edad ocurrido el lunes por la tarde en barrio Gráfico elevó la cifra de homicidios a 190 en lo que va del año. Alexis Rubén Fernández, de 17 años, fue asesinado a balazos en la cuadra de Magaldi al 8700, a metros de donde el domingo mataron a otra persona. Los vecinos dicen que durante la madrugada del martes se escucharon ráfagas de ametralladora y que varias familias abandonaron sus casas.
En la cuadra de Magaldi al 8700 se perciben dos paisajes distintos que conviven en una misma realidad. Por un lado el movimiento habitual del barrio, sobre todo con vecinos y vecinas mayores que hacen mandados o baldean las veredas. Algunas casas incluso permanecen con sus puertas abiertas y se puede ver a los niños sentados a la mesa mirando televisión. Por otro lado, apenas a unos metros de esa imagen que refleja un vecindario tranquilo, aparecen las marcas visibles de lo que se asoma como un conflicto puntual en esa cuadra: al menos tres casas abandonadas están repletas de balazos, incluso una de ellas con las huellas de un incendio que consumió parte de su interior.
Una mujer baldea la vereda de su casa, otra trabaja con las plantas del jardín delantero de su casa. Un hombre pesa y empaqueta frutillas, otro trabaja en su camión con el capot abierto. Pibes más chicos van y vienen en bicicleta. En ese movimiento las casas baleadas se pierden, como naturalizadas por los vecinos. Pero están ahí. Una tiene las marcas del fuego sobre la puerta de ingreso y varios agujeros de balazos, otra tiene las perforaciones sobre las persianas y la restante los vidrios estallados. Las tres están abandonadas y marcadas con las cintas de seguridad que la policía en su momento de peritaje usó para delimitar la zona.
Son las marcas de la violencia callejera que están a la vista y los vecinos conviven entre ellas como si se tratase de las ruinas de una zona bélica. Luego aparecen las marcas no tan visibles del mismo problema, reflejado en el silencio de los vecinos. No se callan por desinterés, lo dicen directamente: tienen miedo. Entonces esquivan la conversación, deslizan que la zona está muy difícil y la mayoría dice no haber estado cuando ocurrieron los dos homicidios que hubo desde el domingo. Sí coinciden en un hecho puntual: la madrugada de este martes se escucharon varias ráfagas de ametralladora en distintos momentos y al menos dos casas fueron abandonadas en las últimas horas.
Sobre la tarde del lunes había sido asesinado a balazos Alexis Fernández, de 17 años. Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) no brindaron demasiada información sobre un hecho que apenas comenzó a ser investigado en las últimas horas. Según detallaron fue después de las 16.30 cuando personas que se movían en un auto gatillaron contra Fernández, que recibió los disparos en la zona estomacal. El chico fue trasladado al policlínico San Martín y más tarde derivado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde confirmaron que falleció pasadas las 18.
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Alrededor del asesinato de Fernández, además de las ráfagas de disparos de ametralladoras de las que hablaron los vecinos este martes, aparece el homicidio ocurrido el domingo al mediodía en la misma zona. Si bien no hay certezas para indicar la relación entre un hecho y el otro, lo cierto es que en esos pocos metros de barrio Gráfico se consolidó un contexto de violencia y como consecuencia de temor entre los vecinos.
Cerca de las 11.30 del domingo, en principio producto de un enfrentamiento a balazos, un joven de 19 años falleció y otras dos personas resultaron heridas. Fue en la cuadra de Magaldi al 8800, a pocos metros de donde fue el asesinato de este lunes. David Quiroz, de 19 años, resultó herido de bala y murió en el policlínico San Martín. Dos jóvenes más, Fabricio F. y Nicolás B., resultaron heridos y fueron trasladados al Heca. El último de ellos fue sindicado como parte del grupo enfrentado a los otros dos.
Lo que trascendió hasta el momento según investigadores es que Quiroz y Fabricio F. estaban trabajando como albañiles cuando pasó a los balazos un joven llamado Nicolás, conocido como "Tío Lucas", que se movía en una Honda Wave roja. En la escena del hecho la policía levantó 15 vainas servidas, algunas de calibre 9 milímetros y otras de calibre 380. A partir de ese dato comenzó a investigarse si se había tratado de un enfrentamiento.
Dos homicidios resonantes
La cuadra de Magaldi al 8700 junta en su historia reciente otros dos homicidios que dan contexto a la situación que se vive actualmente. En septiembre de 2017 fe asesinada una kiosquera con un disparo en la cara. Días después mataron a un chico de 17 años que tenía vínculo con Claudio "Pájaro" Cantero y su familia.
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Cerca de las 22.30 del 8 de septiembre de 2017 Daiana Giménez, de 20 años, atendía el kiosco que tenía con su pareja en la cuadra de Magaldi al 8700 cuando aparecieron dos personas con la aparente intención de comprar. Fue en cuestión de segundos que uno de ellos desenfundó un arma calibre 9 milímetros, metió la mano por la ventanilla del negocio y gatilló. Un balazo alcanzó a Daiana en la cara, quien murió en el acto frente a su hijo de 18 meses y una hermana.
Por ese hecho hubo un juicio que culminó en noviembre de 2019. En ese marco fue condenado Jonatan Nahuel Benítez a 18 años de prisión efectiva por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, por portación ilegítima y abuso de armas.
A comienzos de octubre de 2017 en la misma cuadra fue asesinado a balazos Milton Nahuel González, de 17 años. Se trata de un chico que lucía una cabellera enrulada, había vivido en barrio La Granada y tenía vínculo con la familia Cantero. Por esas características durante un tiempo se comentó que el chico era hijo del Pájaro Cantero, pero luego se supo que solo había una relación de amistad entre familiares de ambos.
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Según publicó en ese entonces La Capital, aquella noche tres muchachos llegaron en un Volkswagen Gol gris a la cuadra de Magaldi al 8700 y estacionaron frente a lo que había sido el kiosco donde un mes antes habían asesinado a Daiana Giménez. Entonces estas personas apretaron a la nueva dueña y le dijeron que debía abandonar el lugar porque ahí se iba a instalar un búnker para la venta de drogas. En esos momentos de diálogo apareció otro auto. Quienes iban en su interior empezaron a disparar y así comenzó una breve persecución que culminó con el Gol perforado a balazos y con Milton González herido de muerte.