Policiales

Mensajes y llamadas echan luz a un crimen cometido por error

Así se reveló en la audiencia de ayer en la que acusaron a Marcelo "Pala" G., sicario del clan Funes, por el homicidio de Juan Alberto González el 1º de abril

Viernes 07 de Junio de 2019

"Hay que dejar pasar un mes, vamos por el otro y lo hacemos pelota". Habían pasado quince días desde que acribillaron a Juan Alberto González frente a la casa de un amigo en Villa Gobernador Gálvez cuando se captó esa frase en un celular secuestrado en la cárcel de Piñero. En la charla por WhatsApp, un preso y el supuesto autor de los disparos se lamentaban por no haber dado en el blanco esperado. Era el dato que los investigadores necesitaban para confirmar que a González, un vendedor de achuras de 23 años, lo mataron por error con al menos doce balazos, cuando revisaba su celular en la calle antes de ir a bailar. Bajo la sospecha de que ese ataque fue ordenado desde la cárcel, el crimen fue adjudicado ayer a Marcelo "Pala" G., un joven de 27 años ligado al clan Funes y detenido el martes.

El acusado está ligado, según la pesquisa, a la banda cuyo liderazgo desde la cárcel se atribuye a Alan Funes, su hermano Lautaro y René Ungaro. Y había sido detenido cuando parte del clan Funes cayó en un operativo bautizado "Los miserables" en 2017, aunque no quedó preso. Desde mediados de abril lo buscaban por el crimen de González y lo capturaron el martes en barrio Tablada, donde vivía con una tía.

Una noche fatal

"Siempre estuve en mi domicilio, nunca me moví de ahí", se limitó a decir el muchacho en la audiencia que se realizó ayer en el Centro de Justicia Penal. Los familiares y allegados a "Beto" González, vestidos con remeras blancas con una foto del joven, se manifestaron con carteles en la explanada de acceso y luego presenciaron la audiencia. "Es él. Estoy seguro como padre de que ese es el culpable", dijo convencido Luis, el padre de "Beto".

González tenía 23 años y fue asesinado la noche del 1º de abril pasado en Andreu al 1200 de Villa Gobernador Gálvez. Cerca de las 23 el muchacho, que trabajaba repartiendo achuras, estaba parado frente a la casa de un amigo al que había pasado a buscar en su Volkswagen Bora. Iban a ir a bailar en la previa del feriado. Su amigo Brian O., un repartidor de soda, lo invitó a esperar adentro mientras él se bañaba. Pero "Beto" se quedó en la puerta revisando el celular, cerca del auto.

Según planteó el fiscal Miguel Moreno, en ese momento pasaron dos muchachos en una moto YBR negra y el acompañante tiró "sin detener la marcha ni mediar palabra". Al menos doce tiros impactaron en el muchacho, que fue trasladado al Hospital Gamen y desde allí al Heca, donde murió. En el auto quedaron diez agujeros. En la autopsia se contaron 36 heridas causadas al repartidor por el cruce de las balas.

Su familia siempre sostuvo que era un chico trabajador, que no tenía problemas con nadie y se habían equivocado de persona. Bajo esa sospecha el fiscal ordenó a los pocos días un allanamiento a la casa del amigo de "Beto", Brian O., quien hasta entonces nada había aportado. En su casa se secuestraron tres celulares y ese hallazgo abrió una de las puertas que encaminaron el caso.

Se detectó que Brian había sido amenazado de muerte y extorsionado por un conocido sindicado como un alfil de los Funes, Brian "Pocha" Sánchez, preso en Piñero desde marzo de 2017 por cuatro homicidios en enfrentamientos de bandas. Interrogado tras el hallazgo, Brian O. explicó que "Pocha" había ido a la escuela con su hermana y que desde septiembre había establecido contacto con él en Facebook desde el usuario "Brian de Tablada".

Los mensajes habían sido amistosos hasta hace dos meses. Entonces cambió el tono. "Estuve viendo un par de fotos tuyas y andás con una banda de enemigos míos. Este año me voy y te voy a explotar", amenazó "Pocha" en un chat del 19 de marzo, trece días antes del crimen. Brian le preguntó de quiénes hablaba. "Vos sabés. Con un par de Cantinflas. Este año me voy a la calle y te la voy a poner. Ahora en estos días te voy a mandar a cagar a tiros tu casa", redobló la apuesta el preso.

Luego intentó extorsionarlo: "Vas a tener que pagar. Si no tenés plata, poné la (moto) Tornado con todos los papeles. Si no, te voy a mandar plomo. Tengo un par de amigos, tu casa está de regalo". "Pocha" completó la advertencia con una foto de su casa, en un anticipo de la lluvia de balas que terminaría en el cuerpo de "Beto". Brian O. le contestó que no tenía plata y que había vendido la moto. Después lo bloqueó. En la Fiscalía dijo que los amigos con los que iba a bailar eran todos pibes laburantes del barrio.

Celulares en la celda

Hasta ahí, las evidencias echaban luz sobre el móvil del ataque. Pero la puerta que condujo a "Pala" fue una requisa en la cárcel de Piñero el 17 de abril en el marco de la investigación por balaceras a edificios del Poder Judicial. En la celda 131 del pabellón 13 se encontraron tres celulares en un hueco detrás del inodoro. Uno al parecer pertenecía a Julio A., un preso muy cercano a Brian Sánchez. Los dos habían sido compañeros de celda hasta que, en enero, "Pocha" fue cambiado de pabellón.

El mensaje que incrimina al acusado había llegado a ese celular un día antes de la requisa. Llegó desde un contacto agendado como "Pariente", otro de los apodos del acusado. "Pariente" abrió la conversación por WhatsApp enviándole dos fotos de Brian O. con la leyenda "mirá el gil". El preso, que había sido vecino de Brian, contesta: "Hay que darle con todo a ese gil. Vive en la esquina de mi casa" y comenta que si hubieran esperado unos minutos quizás daban en el blanco.

"Si esperaba un poquito más, si terminaba de comer el sándwich el «Gordo», capaz que los enganchaba a los dos justo. Yo quería hacerlo tranquilo pero los otros estaban todos apurados", lamenta "Pariente". Para la acusación, sería quien efectuó los disparos. Es que los vecinos comentaron que la moto era conducida por un gordito y el que tiró era flaco como él. "Hay que dejar pasar porque me van a engarronar. Hay que dejar pasar y lo hacemos pelota", cierra esa charla el detenido, a quien el acusado negó conocer.

Más tarde, "Pariente" envió un audio en el que cuenta que dos días antes habían salido a tomar algo con "Gordo" y los paró Gendarmería. "Nos dicen: ustedes están sentados en un auto, puede venir una moto y les tiran y los matan. Le digo al «Gordito»: si supieran que nosotros andamos haciendo cagada", se jacta "Pariente", quien para la Fiscalía sería Marcelo G., aunque su defensor Enrique Sirio lo niega.

La sospecha de Fiscalía es que alguien desde la cárcel encargó el crimen, aunque aún no está claro quién dio la orden. Y aunque la defensa cuestionó la validez de los chats, para el juez Ismael Manfrín allí se encuentra el que "pareciera ser el móvil del hecho con una víctima equivocada". Le dictó al acusado la prisión preventiva por el plazo legal de dos años y él pidió cumplirlos en Piñero.

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