Este lunes comenzó el juicio oral y público contra cinco personas por el doble femicidio de las hermanas Marianela y Estefanía Gorosito, ocurrido en julio de 2022 cuando ambas fueron secuestradas y asesinadas a balazos en un descampado. La Fiscalía pidió prisión perpetua para todos, dos mujeres y tres hombres, a los que les sumó la calificación de femicidio. El fiscal Patricio Saldutti consideró en su alegato de apertura que las víctimas "fueron tratadas como moneda de cambio a través de sus cuerpos para saldar deudas" en un contexto de violencia de género vinculado a la narcocriminalidad.
Las hermanas Marianela y Estefanía Gorosito, de 28 y 25 años, fueron acribilladas el 19 de julio de 2022 en un descampado del barrio Cabín 9 de Pérez. Minutos antes, al menos cuatro personas, en dos autos, las habían secuestrado en la zona de Chubut y Garzón. Habían llegado allí bajo engaño, dado que conocían a los acusados por el vínculo que ambas tenían con la organización criminal liderada desde la cárcel por Pablo Nicolás Camino, para quien trabajaban las víctimas.
Camino ahora está acusado como instigador del doble crimen, para quien recae la calificación de femicidio al igual que otros dos hombres imputados por la autoría material: Lucas "Pelu" Castillo, William Espinoza López. Sandra Callegari y Melisa Negro son las dos mujeres acusadas sin esa calificación por violencia de género pero igualmente recae sobre ellas el pedido de perpetua por tratarse de homicidios premeditados y criminis causa.
Femicidio y cuerpo como territorio de castigo
Las hermanas Gorosito formaban parte de la organización y, según la Fiscalía, fueron ejecutadas "cuando dejaron de servir". Marianela había tenido un vínculo de pareja con Pablo Camino y, según explicó Saldutti en la audiencia, cuando ella no quiso continuar la relación, él comenzó a amenazarla. Algo similar había sucedido entre Estefanía y Castillo, aunque siempre predominó el poder que Camino ejerció sobre ambas, intimidándolas y reclamándoles una supuesta deuda tal vez vinculada a la venta de drogas. En ese marco a Marianela le exigió que abandone una casa que fue atacada a tiros poco antes del doble crimen.
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Saldutti remarcó en la audiencia que no se trató de "un conflicto entre iguales". "Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas", explicó el funcionario y remarcó un "desprecio por su condición de mujeres en un contexto de criminalidad organizada".
En su alegato de apertura, de cara al inicio del juicio, la Fiscalía remarcó la importancia de sostener en la acusación que se trató de "un femicidio en contexto de criminalidad organizada". Explicó que no existe violencia de género solo en el marco de una relación de pareja, sino también cuando el hombre mata a una mujer en virtud de "una desigualdad estructural". "En las estructuras criminales, el cuerpo de la mujer es utilizado como territorio de castigo, de mensaje o de control", analizó Saldutti.
El doble crimen de las hermanas
La descripción del doble crimen que hizo el fiscal Saldutti en la audiencia de este lunes durante su alegato reconstruye una secuencia atroz que comenzó aquel 19 de julio de 2022 con las hermanas Gorosito merendando en el bar Anajuana de Oroño y Salta, centro rosarino, donde estuvieron desde las 17.30 hasta las 18.20. Al salir de ese local fueron en moto hasta su casa de México al 2000, donde dejaron el vehículo para ir al encuentro en Garzón y Chubut con los ahora acusados. Fue ahí donde las subieron a un auto que el fiscal en audiencia describió como "el epicentro del horror".
Dicho auto era un Citroën C3 que había sido robado dos horas antes en Melián al 6300, extremo sur de Rosario, y que fue escoltado por otro vehículo. En el momento en que las subieron, de acuerdo a lo que aportó un denunciante que vio la secuencia y avisó a la policía pensando que era un robo, al menos una de ellas recibió un primer disparo. Ya de camino al descampado donde fueron acribilladas les sacaron alhajas de oro y sus teléfonos.
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Tras unos siete kilómetros de recorrida, ambos autos llegaron a un descampado en la zona de Camino de los Indios y El Chajá, barrio Cabín 9 de Pérez. Allí, según la acusación de Saldutti, las obligaron a bajar y las mataron a tiros en la cabeza: Marianela recibió ocho disparos y Estefanía cinco. Sus cuerpos fueron hallados la mañana siguiente. Para entonces ya había sido detenido William Espinoza López, luego de intentar huir de un control vehicular de Gendarmería a 500 metros de la escena del crimen. Junto a él iba Lucas Castillo, quien logró escapar y fue auxiliado por el auto en el que iban las dos mujeres. Todos cayeron con el correr del tiempo y el avance de la pesquisa.