El verano volvió a apretar en Rosario y no hay ventilador ni aire acondicionado que aguante. Días consecutivos con temperaturas elevadas, noches que no terminan de aliviar y una humedad incómoda y pegajosa marcan la semana. Aun así, los especialistas aclaran que, técnicamente, la ciudad no registra una ola de calor.
La observadora meteorológica Vanessa Balchunas reiteró en diálogo con La Capital que “para que exista una ola de calor, deben superarse durante al menos tres días consecutivos los 23 grados de mínima y los 33 grados de máxima, y esos valores deben ser registrados en la estación meteorológica del aeropuerto”
De acuerdo con los registros del Servicio Meteorológico Nacional, durante los veranos 2025 y lo que va de 2026 no se alcanzaron los umbrales técnicos necesarios para declarar una ola de calor en la ciudad.
Mucho calor, pero sin ola
La especialista aclaró que la ausencia de una ola de calor formal no implica que no se atraviese un período caluroso. “Estamos teniendo máximas muy elevadas y sostenidas en el tiempo, con 34 grados el fin de semana, 35,5 este lunes y valores similares hoy martes. Eso amerita advertencias amarillas o naranjas”, señaló.
Las alertas están vinculadas principalmente al cuidado de personas con enfermedades crónicas, adultos mayores, niños, mascotas y quienes deben exponerse al sol en horarios pico por motivos laborales. También refuerzan la recomendación de hidratación y prevención durante los momentos de mayor radiación solar.
En este momento, rige en la ciudad una alerta amarilla por altas temperaturas.
Por qué en la ciudad se siente más calor
Balchunas también se refirió a una percepción habitual entre los rosarinos: la sensación de que en la ciudad hace más calor que lo que marcan los registros oficiales. “La temperatura debe medirse en condiciones específicas. El aumento del calor urbano tiene que ver con la circulación automotor, la aglomeración de personas, las construcciones y el consumo energético”, explicó.
Ese fenómeno, conocido como “isla de calor urbana”, incide en la sensación térmica, aunque no modifica los valores oficiales que se toman para definir alertas u olas de calor.
Qué se espera para los próximos días
Según el pronóstico, el calor persistirá al menos hasta el jueves. “Las mínimas no fueron extremas: el domingo fue de 18 grados, ayer de 27 y hoy de 21. Por eso no se supera el límite técnico de ola de calor, aunque las máximas sí requieren cuidados”, detalló.
Desde este martes comenzará a notarse un aumento de la humedad, lo que hará que el ambiente se sienta más pesado. Hacia el viernes y sábado podrían registrarse tormentas, en principio aisladas, con un cambio de condiciones más marcado hacia la semana próxima. “El ambiente volvería a ser más seco, con máximas elevadas pero no tan agobiantes. Eso permitirá transitar el verano con mayor alivio, ya que la humedad es el factor que más intensifica la sensación térmica”, concluyó la observadora.
Recomendaciones ante un evento de calor extremo
- Aumentar el consumo de agua (frecuencia e ingesta) sin esperar a tener sed para mantener una hidratación adecuada
- No exponerse al sol en exceso, ni en horas centrales del día (entre las 10 y las 16)
- Prestar atención a niños, bebés, embarazadas y personas mayores o con enfermedades crónicas
- Evitar las bebidas con cafeína, con alcohol o muy azucaradas y comidas muy abundantes
- Ingerir frutas y verduras
- Reducir la actividad física
- Usar ropa ligera, holgada y de colores claros. También, sombrero y anteojos oscuros
- Permanecer en espacios ventilados o acondicionados
Además, desde el SMN remarcaron que ante sed intensa y sequedad en la boca, sudoración excesiva, sensación de calor sofocante, piel seca, agotamiento, mareos o desmayo, dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos, dolores de cabeza, entre otros, se deberá solicitar de inmediato asistencia médica y trasladar a la persona afectada a un lugar fresco y tranquilo, intentar refrescarla, mojarle la ropa y darle de beber agua fresca.
Rosario tiene refugios climáticos
Rosario cuenta con una red de refugios climáticos para proteger a las personas más vulnerables a los impactos del calor. Este verano, la red sigue creciendo y consolidándose como una política pública clave de adaptación al cambio climático: ya son 100 los refugios climáticos distribuidos en instituciones públicas, privadas y espacios verdes de toda la ciudad.
Se trata de instalaciones públicas o privadas con uso temporal habilitadas para ofrecer mejores condiciones para el bienestar de la ciudadanía en momentos de calor extremo, así como de otros eventos extremos asociados al cambio climático.
Los Refugios son una medida de adaptación del Plan Local de Acción Climática 2030(PLAC 2030) de la ciudad de Rosario.