La empresa rosarina Bioceres supo ser uno de los casos más exitosos del agro argentino. De hecho, llegó a rozar la valuación de un unicornio y fue durante años la gran apuesta local en biotecnología para el campo. Hoy, su acción en Wall Street cotiza por debajo de u$s 1 y la compañía atraviesa una reconfiguración profunda de su negocio, en un contexto local y global que no le resulta ajeno.
Bioceres Crop Solutions (BIOX), la biotech argentina que desarrolla semillas resistentes a la sequía y que cotiza en el Nasdaq, llegó a valer u$s 6,55 por acción a comienzos de febrero de 2025. Hoy sus papeles rondan los u$s 0,84, lo que implica una caída cercana al 90%. Solo en enero la acción cayó 40%. Esto la convierte en una penny stock —empresas con acciones por menos de u$s 1— y la expone al riesgo de desliste del mercado estadounidense.
En paralelo a su derrumbe bursátil, el holding mostró fisuras en su estructura local. A comienzos de 2026, Bioceres SA, la sociedad argentina fundada en Rosario en 2001 y origen de Biox, se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda impaga cercana a los u$s 39 millones.
El proceso se activó luego de que la compañía incumpliera el pago de pagarés bursátiles por más de u$s 5 millones, en un escenario de fuerte deterioro de sus flujos de fondos y activos financieros. Si bien hoy Biox y Bioceres SA no tienen operaciones conjuntas, la segunda fue controlante de la primera hasta la reestructuración societaria del grupo a mediados del año pasado.
La crisis también alcanzó a su pata tecnológica en los Estados Unidos. Recientemente se conoció que el control de ProFarm Group —empresa dentro del grupo de Bioceres Crop Solutions— quedó en manos de un conglomerado de acreedores tras la ejecución de garantías por u$s 55 millones.
La compañía aclaró que el expediente aún está abierto y en apelación, y remarcó la brecha entre el valor ejecutado (u$s 15 millones) y los u$s 243 millones que Biox había pagado por la firma en 2022, en pleno auge del agro global.
A comienzos de 2025, Bioceres ya había anunciado que discontinuaría su negocio de mejoramiento y multiplicación de semillas, una de las actividades fundacionales del grupo. La semana pasada trascendió que la operación quedó en manos de las firmas locales Horus Agro y Natal Seeds, mientras la compañía decidió concentrarse exclusivamente en desarrollo tecnológico y genético.
El repliegue coincidió con un fuerte deterioro de los números: en su último ejercicio fiscal, Bioceres facturó u$s 335,3 millones, un 28% menos que el año anterior, afectada por la retracción de la demanda local y menores ventas vinculadas a la tecnología HB4, sus semillas resistentes a la sequía.