La policía rosarina investiga un confuso incidente en el que un muchacho de 26
años resultó muerto. El suceso ocurrió la madrugada del sábado en un cruce del barrio de Fisherton.
Allí Cristian Palermo resultó herido con un corte en la región ilíaca izquierda y fue trasladado al
Hospital de Emergencias donde falleció. Anoche los investigadores policiales y judiciales trataban
de determinar cómo se produjo el deceso.
Los allegados al joven fallecido aseguraron que murió a
raíz de un puntazo. Sin embargo esta versión se contrapone con la que brindó uno de los
involucrados en el suceso. Un hombre de 31 años se presentó en la comisaría 17ª y relató que,
cuando conducía su auto por esa barriada, fue increpado por un grupo de personas que trataron de
emboscarlo. Entonces aceleró el vehículo y uno de los agresores, que se había colgado de una de las
puertas, cayó sobre el pavimento y se golpeó en un puente de hormigón.
Dos versiones enfrentadas. Todo se inició cerca de las 5 del sábado en los
confines de barrio Fisherton. A esa hora, Palermo llegó al hospital Clemente Alvarez con un corte
profunda en la región ilíaca izquierda.El muchacho murió pasada la medianoche del sábado después de
agonizar más de 15 horas.
Inmediatamente sus allegados le indicaron a la policía que
le habían asestado un puntazo. También comentaron que en la escena del suceso habían visto un Fiat
128. Pero unas horas antes de que Palermo muriera, en la comisaría 17ª, se presentó un hombre de 31
años al que la policía le había secuestrado un Fiat 128 blanco con varios abollones.
Alejandro F., de 31 años, relató que había protagonizado un
incidente con un grupo de personas cuando fue a acompañar a dos adolescentes a las que conoció en
un boliche de Juan José Paso al 7100. Cuando se disponía a marcharse de la casa de una de ellas,
los familiares lo increparon y le quisieron destrozar el auto. Señaló que intentó reiniciar la
marcha y uno de los agresores intentó introducirse en el auto por una de las ventanillas, pero se
cayó sobre el pavimento.
Diversión. El viernes a la noche Alejandro y dos amigos fueron a bailar a un
boliche de Paso y Colombia. Según contaron fuentes policiales en la discoteca, una amiga de
Alejandro llamada Verónica se encontró con dos vecinas del barrio que estaban alcoholizadas. Cerca
de las 5 del sábado, los tres muchachos y las tres chicas se marcharon del boliche. Fueron hasta
unas viviendas situadas en Génova y Sánchez de Loria.
En la casa de las dos muchachas alcoholizadas, según Alejandro, los
familiares intentaron rodearlos y entonces se alejó del lugar mientras una lluvia de piedras
impactaba en el Fiat 128. Alejandro F. y su amigo ya habían recorrido algunas cuadras
cuando recibieron un llamado de Verónica pidiendo ayuda. Entonces regresaron y, cuando pasaron por
el cruce de Génova y Sánchez de Loria, fueron atacados nuevamente con piedras. Pero esta vez
algunos de los atacantes intentaron subirse al auto por las ventanillas. Alejandro aceleró el
vehículo y, en ese momento, uno de los agresores cayó sobre el pavimento. Era Cristian Palermo.