Cuatro jóvenes fueron imputados por el homicidio de Diego Maximiliano Flores, de 32 años, asesinado a balazos el martes 27 de octubre en la zona noroeste de Rosario. La Fiscalía sostiene que el crimen fue el desenlace de un conflicto que comenzó con una agresión física, continuó con una pedrada contra la vivienda de la víctima y terminó con una emboscada en la que uno de los acusados le disparó dos veces.
Los imputados son Brian P., de 26 años; Ezequiel P., de 28; Miqueas T. y Nahuel G., ambos de 19. En una audiencia realizada este martes en el Centro de Justicia Penal, la fiscal Laura Riccardo les atribuyó el delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso real con portación de arma de fuego de uso civil, en calidad de coautores.
El juez de primera instancia Hernán Postma dispuso la prisión preventiva por el plazo de ley para los cuatro acusados. Según la reconstrucción fiscal, el grupo actuó de manera coordinada y esperó a Flores en las inmediaciones de su casa, ubicada en Juan B. Justo al 8500, hasta que salió a la calle. Uno de los disparos le ingresó en el tórax y le provocó una lesión cardíaca que terminó causándole la muerte.
Pelea, piedrazos y amenazas
El primer episodio ocurrió alrededor de las 13 del 27 de octubre. De acuerdo con la imputación, Brian P. circulaba en una motocicleta de 110 centímetros cúbicos por García del Cossio cuando se cruzó con Flores y le pegó en la cabeza, detrás de una oreja. Después de esa agresión, la víctima regresó a su domicilio. El conflicto, sin embargo, no terminó allí.
Alrededor de las 15, Flores quiso salir a buscar a Brian por la pelea que habían mantenido más temprano, pero sus familiares se lo impidieron. Mientras permanecía dentro de la vivienda, llegaron Miqueas T. y Nahuel G. El primero se movilizaba en una bicicleta roja y negra. Ambos comenzaron a gritarle para que saliera de la casa. Unos cinco minutos después regresaron junto a Brian P. y Ezequiel P. y comenzaron a arrojar piedras contra el domicilio.
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La situación se produjo pese a que en el lugar estaban la madre de Flores, su pareja y el hijo de ambos, de apenas un año. Tras esa agresión, los cuatro jóvenes se alejaron por Juan B. Justo en dirección a la cortada Caroberá. Algunos iban en bicicleta y otros caminaban. Sin embargo, según la Fiscalía, no se retiraron definitivamente: se ocultaron detrás de unos árboles, a media cuadra de la vivienda, y permanecieron allí a la espera de que la víctima saliera.
Emboscada y balazos
La reconstrucción presentada por Riccardo sostiene que los cuatro acusados volvieron a acercarse cuando vieron salir a Flores de su casa. En ese momento comenzaron nuevamente los insultos y se produjo el ataque. Miqueas T. habría extraído un arma de fuego calibre 22 largo y efectuado dos disparos contra la víctima. Inmediatamente después, los agresores se retiraron del lugar.
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Uno de los proyectiles ingresó en el tórax de Flores y le provocó una herida que derivó en un taponamiento cardíaco. Esa lesión fue la causa de su muerte. La Fiscalía atribuyó a los cuatro jóvenes una actuación conjunta y coordinada, mientras que individualizó a Miqueas T. como quien habría efectuado los disparos.