Un ómnibus que trasladaba a un grupo de trabajadores de la empresa Acindar fue blanco de un ataque a piedrazos cuando ingresaba a la ciudad desde la autopista Rosario Buenos Aires. El incidente se registró el martes poco después de las 23 cuando los operarios eran conducidos hasta sus domicilios luego de un cumplir con sus obligaciones. "Hoy, salir a trabajar es como tirar una moneda al aire porque no sabés si volvés a tu casa sano y salvo”, dijo Fernando Scoponi, uno de los operarios que viajaba en el micro.
A pesar de la violencia de la agresión al colectivo, el incidente no causó heridos a pesar de que el impacto más fuerte fue sobre parabrisas del lado del conductor, quien no perdió la calma y pudo dominar el rodado para así poder seguir su marcha hacia una zona más segura.
Scoponi tiene 37 años y vive en Rosario y este miércoles contó que el micro de la empresa Serodino cumple con el traslado de los trabajadores de Acindar que viven entre Villa Constitución y Rosario. Relató que en ese momento iban en el ómnibus, además del chofer, sólo tres empleados. Es que, por el feriado nacional de ayer, en la compañía metalúrgica sólo trabajó personal de guardia. Pero aclaró que en un día normal, como hoy, por ejemplo, en el mismo transporte suelen viajar entre 25 y 35 personas hasta Rosario.
En declaraciones al programa “Todos en La Ocho”, Scoponi describió el mal momento que vivió con sus compañeros y el chofer de la unidad: “Nos llevamos un susto bárbaro. Esta situación nos ha sucedido otras veces, pero esta fue la más violenta. Nos tiraron piedras al parabrisas y las ventanillas laterales. Todo sucedió a las 23.15, cuando ingresábamos a Rosario por autopista, después de pasar por barrio Las Flores y a unos metros antes de llegar al casino”.
Scoponi agregó en su relato: “De pronto, se sintió un estruendo muy fuerte. Rápidamente, se sintió otro. Enseguida nos dimos cuenta que estaban rotas dos ventanillas del lateral izquierdo. También hubo un impacto en el parabrisa del lado del conductor, que fue muy grande, pero que por suerte no logró lastimar al chofer y pudo mantener el control del vehículo. Así pudimos seguir hasta una zona segura, después de Arijón, donde paramos”.
“El chofer tenía astillas de vidrios en el cabello y en la ropa, nosotros también. Bajamos del micro y nos sacudimos todo eso que teníamos encima. Después pudimos seguir viaje hasta nuestras casas”, añadió el trabajador de Acindar.
Fernando dijo que “en medio de la oscuridad no se alcanzó a divisar a los agresores. El chofer pudo ver la piedra, pero los impactos del lateral no los alcanzamos a divisar. Fueron tan fuertes que los panales quedaron agujereados, eran unas perforaciones que podrían ser de un proyectil menor, no de una piedra. No sabemos fehacientemente si fueron tiros, pero tuvimos dos perforaciones en los vidrios laterales y en el parabrisas quedó bien marcado el piedrazo”.
El testigo cree que los agresores habrían actuado “en el cantero central porque entrando a Rosario los proyectiles pegaron en el lateral izquierdo y el frente del colectivo. Cuando recibimos el golpe el chofer tomó la decisión de no parar. Si llegábamos a parar en ese lugar, nos hubiesen robado a todos o hubiese sido mucho peor. Esto me causa mucha tristeza, porque veníamos de trabajar. Hoy salir a trabajar es como tirar una moneda al aire para saber si regresás sano y salvo”. .