Domingo 07 de Enero de 2018

La grieta siempre estuvo, pero controlada. Disimulada. Y los cuestionamientos transitaban el mundo interno de Newell's, más allá de que se sabía pero no había voces que lo certificaran. Hasta que una información que brindó Ovación en la edición del viernes confirmando la renuncia que había presentado el secretario José Menchón hizo detonar las broncas que estaban sujetadas. El directivo sacó a relucir las divisiones que existen y que ya no se pueden disimular más, algo que sin dudas motivará a que este duelo verbal y mediático deje secuelas y, tal vez, alguien quede en el camino.

   El secretario reconoció la información de este diario, aunque hizo hincapié en que "fue un momento de calentura". En las pujas políticas, se sabe, el que se enoja pierde. O el que actúa de manera temperamental y deja pruebas puede salir perdiendo. La carta de dimisión fue elaborada y presentada en mesa de entradas de la entidad hace once días. Por más vuelta que se le dé el escrito está sellado y en poder del club, por lo tanto cuando sea tratada la continuidad o no al frente del cargo que ostenta dependerá de sus compañeros de comisión directiva.

   Igualmente esto es sólo uno de los pocos conflictos de los todos los que existen y que salió a la escena mediática. El quid de la cuestión en todo esto es que la división se hizo más profunda, más allá de la lucha de los "B" (bermudistas) y los "M" (menchonistas). De la pelea por el poder que deriva en que una determinación de uno sea atacada por la otra facción y viceversa.

   Según cuentan, hubo una charla para limar asperezas y conciliar después de horas turbulentas, incluso con una idea de pedido de licencia al presidente y que el propio Bermúdez negó aceptarlas. Por lo pronto, mañana no habrá muchas novedades porque varios de los máximos directivos están de vacaciones y, por ende, no habría quórum para tratar estos temas de la renuncia y la posible solicitud de licencia en una reunión de CD.

   Hoy la situación parece emparchada, aunque la herida no está curada del todo. Ni lo estará, porque las diferencias permanecerán inalterables en un Newell's donde parece difícil conciliar las opiniones. Que no está mal que haya una diversidad y es sano para la vida democrática, aunque la sensación que emerge del Parque es que hay otras cuestiones muchas más profundas difíciles de congeniar.

   No es novedad la grieta. El movimiento sísmico de las últimas horas sacó a relucir ciertas diferencias que permanecen inalterables. Hoy la idea es controlarlas y que no salgan a escena. Al menos hasta que se calmen las aguas.

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