Newell's

Joaquín Torres: "Pasé momentos difíciles y en el gol se me vinieron a la mente mis viejos"

El juvenil Joaquín Torres disfruta de este presente, sin olvidar el golpe duro que representó que lo bajaran de la primera a los 18 años y que luego estuviera postergado por un largo tiempo.

Martes 19 de Septiembre de 2017

La gambeta de Joaquín Torres, compendio de habilidad y destreza, despertó el elogio inmediato del hincha rojinegro desde que el juvenil irrumpió en el equipo de Juan Manuel Llop. Su actuación del sábado contra Olimpo, y el gol para el 2 a 0, le valió una ovación. Es una realidad que contrasta con aquel momento en que fue bajado de la primera, después de haber sido convocado a punto de cumplir los 18 años, y casi no tener otra chance de volver. Hoy, con 20, disfruta de los elogios, aunque no se confunde, como no lo hizo en el momento del festejo de la conquista en el Coloso. "Cuando la pelota entró, no lo podía creer. Lo primero que se me vinieron a la mente fueron mis viejos. Pasamos momentos difíciles y vivir esto es un alivio muy grande", contó.

Para distraerse ayer, en su día libre paseó por el río con el hijo de Fabián Basualdo, su representante. Fue una buena manera de distenderse, antes de la charla con Ovación. Habló de su llegada al club a los 13 años, de cómo sufrió luego de la citación de Américo Gallego a la primera en 2015 y de debutar ante Belgrano en Córdoba al quedar relegado y que no lo tuvieran más en cuenta.

Pero la vida le cambió cuando Llop confió en él. El neuquino lleva tres encuentros de titular, dos por la Superliga y uno por la Copa Argentina. El último fue inolvidable y así lo vive. "Estos días pospartido fueron muy intensos y muy felices para mí y mi familia. Trato de disfrutarlo al máximo", confió.

En el festejo del gol, ¿hubo tiempo de pensar algo?

Se me pasaron muchas cosas en esos segundos. Cuando la pelota entró, no lo podía creer. Lo primero que se me vino a la mente fueron mis viejos y el esfuerzo que han hecho. Pasamos momentos difíciles y vivir esto es un alivio muy grande.

¿La familia es la que te baja un poco a la tierra para que no te maree tanta euforia?

Si, pero en ese sentido soy muy tranquilo. En lo personal, no me hago mucho la cabeza.

Hablaste de tu familia, ¿cómo está conformada?

Por mi mamá, mi papá y un perro (sonríe). Ellos viven conmigo. Están acá desde el primer día que vine a Rosario, con 13 años.

¿Dónde jugabas en Neuquén?

En Patagonia. Es un club chico que arrancó hace pocos años.

¿Cómo fue que llegaste a Newell's?

El club fue a hacer una prueba a Neuquén con Mario Cesarín, Jorge Theiler y Gustavo Raggio. Fueron varios del club. Me fue bien y me seleccionaron para la segunda prueba, que fue ocho meses después. Y luego me llamaron para que venga a Rosario a la prueba definitiva. Hice un entrenamiento y me ficharon en 2009. Me querían para décima, pero como venía con mis viejos les pedí un año más para organizarme y arrancar directamente en novena.

¿Te costó adaptarte a otra ciudad?

Sí. Es que allá dejamos a todo el resto de la familia. Más que nada les costó a mis viejos. El esfuerzo más grande lo hicieron ellos. Para mí era una aventura, algo nuevo. Era esa sensación linda de ver qué pasa, de como es todo. En ese sentido me adapté mejor.

¿En algún momento de tu paso por las inferiores dudaste de seguir?

No. En inferiores siempre anduve muy bien, me sentía muy cómodo. Estando en sexta es que di el salto a primera.

Antes mencionaste que junto a tu familia te tocó atravesar momentos duros. ¿La situación de llevarte a primera y de pronto volver a inferiores fue un golpe que te costó asimilar?

Fue el golpe más fuerte que me tocó vivir. Se dio de una manera que no lo esperaba. Fue difícil porque hubo mucha confusión. No entendía por qué había pasado eso. Obviamente que repercutió en mi familia. Fueron unos meses durísimos. Para la cabeza de alguien que tiene 18 años es durísimo.

Cuando pasaba el tiempo y no te citaban para la primera, más allá de la posibilidad de jugar el año pasado contra Defensa y Justicia (0-1), ¿dudabas de que se diera la oportunidad de dar ese salto?

Sí. Ves pasar el tiempo y que no se da la posibilidad de jugar. Te ponés a pensar que capaz que no podés jugar acá. Tuve la suerte de que en reserva estaba Juan Vojvoda y me dio mucha confianza. Me bancó en esos momentos malos cuando no estaba bien de la cabeza. Me dio la chance de seguir jugando, de seguir intentando. Así fue que me recuperé.

En reserva era una costumbre verte jugar por izquierda y en primera lo hacés por derecha. ¿En inferiores jugabas por ese costado?

Siempre jugué por derecha. Después cuando subí a reserva y a primera me utilizaron más por el lado izquierdo al tener el perfil zurdo. Siempre me sentí muy cómodo en el lado derecho. Los primeros meses con Juan (Vovjoda) jugué por derecha, luego me puso por izquierda y en los últimos tiempos de enganche.

¿Por derecha te sentís cómodo para enganchar al medio y sacar remates de zurda, como probaste seguido en los partidos que te tocó jugar?

Es la posición donde más cómodo me siento, porque puedo enganchar y patear, pero también puedo desbordar y tirar centros.

¿El otro día en el gol no dudaste de que ibas a patear?

Ya lo tenía en mente. Me quedó en el borde del área y había que patear.

¿Se pueden describir las sensaciones de ese momento?

Son muchas sensaciones juntas. De emoción y desahogo.

¿Y la despedida del hincha cuando te reemplazaron?

La gente se está portando muy bien conmigo. El otro día, los aplausos que me brindaron cuando me tocó salir no los esperaba. Es muy lindo.

¿Qué es lo que te dice Llop?

Me da mucha libertad. Lo que sí trata de acomodarme un poco tácticamente a la hora de defender. Pero para atacar me brinda mucha libertad, al igual que mis compañeros. Ellos me dieron una gran confianza, que para el juego que hago es muy importante. Me dicen que en los mano a mano encare. Y que si la pierdo, que siga, que ellos la van a recuperar y me la van a volver a dar. Eso es muy valorable de mis compañeros.

La impresión es que te animás y no tenés complejos, incluso el otro día que era un partido en el que estaba la presión de ganar.

Siempre me tomo todo con mucha tranquilidad. Obviamente que entiendo la necesidad de ganar, pero no me desespero.

¿Qué aspecto de tu juego es el que considerás que principalmente debés perfeccionar?

No hay nada puntual, sino un poco todo. Recién son los primeros pasos y trataré de mejorar desde la pegada de afuera del área, los desbordes, la terminación de jugadas. Hace poco dije que me gustaría agregarle gol a mi juego. Y el otro día se me dio. Voy a tratar de mantener el gol.

Fértoli, Valenzuela, Elías y vos vienen de la reserva. ¿Pensás que es el momento de demostrar que son capaces de consolidarse en primera?

Sí. Todos los nombrados son grandes jugadores. Con ellos salimos campeones de reserva (en 2016). La calidad y la técnica están. En lo personal, y hablando por ellos también, esta es la chance que esperábamos hace mucho tiempo. Es nuestro momento, hay que aprovecharlo al máximo, pero sin volverse loco, sin meterse presión porque te puede jugar en contra. Tratar de estar tranquilo y hacer lo que venimos haciendo desde la novena, de jugar a la pelota.

¿Qué es lo que esperás de Newell's?

Vamos a ir partido a partido. Tenemos que ir mejorando de a poco. Se está viendo en las primeras fechas. No podíamos obtener resultados y el juego no era de lo mejor, pero tampoco nunca nos superaron los rivales. El otro día se nos dio el resultado, superamos al rival. Es un poco eso. Hay que ir mejorando y se verá para qué estamos.

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