Ovación

Duendes de overol

El Fantasma de Las Delicias llegó a la docena de títulos en el torneo en base a un gran trabajo y al compromiso de todos.

Lunes 15 de Octubre de 2018

Conseguir un título no es fácil, por más que si se revisan los números de Duendes parezca que el verdinegro tiene la fórmula. Es que de 19 ediciones disputadas del Regional del Litoral como torneo oficial, el Fantasma de Las Delicias ganó una docena de ellas y en otras tres fue finalista. "Por algo será", tiró un viejo verdulero en la tribuna, sin ahondar en detalles y como diciendo que detrás del este logro hubo mucho trabajo, constancia, planificación y buenos ejecutantes, elementos indispensables para alcanzar el objetivo.

"Hubo un compromiso muy grande de todo el plantel, de los jugadores y del staff. Trabajamos mucho tanto en la parte física, como en la técnica y en la táctica, y la entrega de los jugadores fue total", destacó Pedro Imhoff, el capitán verdinegro a la hora de comenzar a deshojar el nuevo título.

El equipo está todavía en formación y por eso no le sobró nada, pero siempre fue consciente de dónde estaba parado y de lo que le faltaba mejorar. Tuvo esa humildad de no saberse superior a nadie y fue la que lo hizo grande.

La última corona se la calzó el sábado, tras vencer a Gimnasia en la mismísima Bombonera del parque Independencia, en un partido del que puede decirse que sufrió y que no le sobró nada, pero en el que demostró una vez más que sabe jugar finales. Se tuvo que poner el overol, pero manejó los tiempos del partido y si se complicó fue por la poca experiencia de muchos de sus hombres, que están haciendo sus primeras armas en primera división y todavía no alcanzaron el equilibrio justo. Sin embargo, los más experimentados (que también hay que decirlo, tampoco tienen muchos años en la primera, salvo Prieto, Nannini, Miralles y el propio Imhoff) supieron cuándo tenían que imponer su oficio para hacer un juego práctico, quizás sin lujos, pero altamente efectivo. Con esos chispazos lustró la chapa y gritó campeón.

"Fue un gran año en el que perdimos solamente dos partidos. En cuanto al rendimiento fuimos de menor a mayor y todos los jugadores tuvieron su chance. Particularmente estoy muy contento, porque todos entendimos que el trabajo y el esfuerzo eran los caminos. Eso se nos hizo carne a todos y por suerte pudimos ver sus frutos", declaró el capitán, que completó su idea diciendo "ahora no hay que quedarse con el pasado y seguir trabajando", como redoblando la apuesta.

En 2017 el verdinegro perdió con Jockey una final increíble y cedió el cetro después de siete temporadas consecutivas. Dolió y mucho, pero esa herida abierta le dejó una lección. Este año se tomaron revancha, pero no de Jockey, porque el rival era otro, sino de ellos mismos, que buscaron por todos los medios saldar esa deuda interna. "El equipo quería salir campeón para tener su propia revancha y poder sacarse la espina", concluyó Imhoff, a quien no le hizo falta aclarar que pese a las intermitencias que llevó a cuestas, el equipo siempre tuvo en claro cuál era su objetivo y la convicción necesaria para alcanzarlo.

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