Este Central de Miguel Angel Russo ya dio sobradas muestras de lo que es capaz de hacer y la consagración en la final de la pasada Copa de la Liga ante Platense es una muestra cabal de ello. Entre tantos factores hay uno que sobresale y es que cada vez que tropezó supo levantarse de inmediato, sin darle posibilidad a alguna racha adversa que pueda oficiar de palo en la rueda. Esto es, cada vez que el equipo perdió, de inmediato supo recuperar la vertical, a veces ganando y otras logrando un empate. En este quinto ciclo de Russo, el canalla jamás perdió dos partidos seguidos, algo que no sucede desde aquellos dos primeros partidos de Carlos Tevez al frente del equipo (0-1 ante Gimnasia, en e Gigante, y 1-2 contra Aldosivi, en Mar del Plata). Fue una constante a lo largo de todo 2023 y repitió ahora en ente inicio de la Copa de la Liga 2024, con el triunfo frente a Independiente Rivadavia después de lo que había sido la categórica derrota en Córdoba a manos de Talleres.
Puede parecer un dato de poca monta, pero no si se tiene en cuenta la importancia que tiene para cualquier equipo (en este caso para Central) que los malos resultados no se transformen en un martirio, en un espiral adverso del cual no poder salir.
Aun con un arranque no del todo bueno, al menos en lo que tiene que ver con las expectativas, Central mostró ya en este inicio de 2024 que aquel comportamiento que traía de arrastre todavía forma parte de su estilo de vida.
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De rodillas. Central había sufrido un duro golpe en Córdoba, frente a Talleres, y necesitaba reponerse de inmediato.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Es cierto, pasaron ya algunos días del triunfo contra Independiente Rivadavia, pero esos 90 minutos no hicieron otra cosa que reafirmar esta capacidad de Central de frente a un golpe buscar de inmediato la recuperación. Es que el porrazo que se había dado en el Mario Alberto Kempes invitaba (y hasta obligaba) a un manotazo salvador, que fue lo que finalmente consiguió, aun en medio de un partido trabajoso, en el que la victoria le costó más de la cuenta.
En esto cuenta muchísimo algo que también fue un sello del Central de Russo: la fortaleza que el equipo adquirió jugando como local, donde nunca perdió. Eso hizo que todas aquellas pocas derrotas que sufrió a lo largo de 2023 pudieran ser subsanadas de manera inmediata.
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Tobías Cervera celebra su gol, el que le dio al canalla la posibilidad de sumar de a tres, después de un duro traspié.
Marcelo Bustamante / La Capital
Para recordar, tras el 0-3 en cancha de Lanús apareció el triunfo 1-0 sobre Godoy Cruz; tras el 1-4 ante Sarmiento llegó el 1-1 con Unión; tras el 1-3 frente a Talleres la recuperación vino con el 4-0 sobre Platense; tras el 0-2 en cancha de Banfield se despachó con un 4-1 ante Instituto; tras la caída 0-1 con San Lorenzo apareció el empate sin goles contra Estudiantes (hasta allí todo por la Liga Profesional); tras el 0-3 frente a Banfield, el gran triunfo 2-0 contra Talleres; tras el 1-2 en cancha de Colón, el 1-1 con Independiente y tras el 1-2 en La Plata, frente a Gimnasia, el triunfazo en el clásico, con el recordado gol de tiro libre de Ignacio Malcorra. De allí en más, ya en la Copa de la Liga, Central no tuvo nunca más la necesidad de buscar recuperarse tras una derrota porque nunca más volvió a perder, hasta aquel partido por el Trofeo de Campeones, frente a River, que le bajó el telón al 2023.
Bajo la misma tónica y con prácticamente el mismo equipo que el año pasado (con los refuerzos, a excepción de Emanuel Coronel, ingresando desde el banco), Central se acordó de qué forma actuaba después de un traspié y mantuvo la misma tónica. Frente a una caída en la que hizo ruido, una victoria revitalizadora, que le sirvió no sólo para cumplir con eso de que se cae y se levanta, sino también para permitirle poner el auto nuevamente en pista, en busca de la clasificación a los cuartos de final.
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Jaminton Campaz fue una de las piezas clave en el triunfo en San Nicolás. El colombiano volvió a conectarse con el desequilibrio.
Marcelo Bustamante / La Capital
Claro que para eso falta y tanto Russo como sus jugadores saben que están lejos del ideal, pero vaya paradoja: en medio de lo que podría considerarse un inicio de torneo por debajo de las expectativas, el equipo hoy muestra una pequeña mejor producción, con 5 puntos, en relación a la Copa de la Liga pasada, con una unidad más.
Este Central tiene la particularidad de que cuando se cae, se levanta, lo que no es poco. Y más allá de que las ambiciones pasan por no tener que buscar esa recuperación a menudo, al menos sabe que la capacidad de reacción es una de sus principales armas.