Hace pocos días atrás, los pasillos del Centro de Convenciones Metropolitano se llenaron de las principales discusiones, tendencias y oportunidades que se abren camino para el agro. Entre cientos de stands, exhibiciones de productos, conferencias y rondas de negocios, el Congreso Aapresid volvió a mostrar que el futuro del sector está en marcha y dispuesto a posicionar al país en el mapa global del desarrollo.
El multimedio La Capital tuvo su propio stand y desde allí se realizó este especial de La Capital + donde el medio buscó sumarse a esta discusión consultando la mirada de distintos referentes, cada uno representando a sectores que tuvieron un lugar estratégico en las mesas de debate y que hoy marcan la agenda de transformación del agro. Desde la tecnología, la producción, el comercio exterior, el financiamiento y la industria, se analizaron los desafíos y las oportunidades que se abren para el país.
En esta primera parte, la mirada de Gustavo Crucianelli, CEO del Grupo Crucianelli, junto a Mateo Salvatto, CEO de Asteroid y Marcelo Armesto, referente ganadero al frente de la firma Pastore & Cía.
La maquinaria agrícola pica en punta
“Estamos viviendo cambios muy abruptos, tanto tecnológicos como coyunturales”, plantea Gustavo Crucianelli, CEO del Grupo Crucianelli a La Capital +. Para el empresario, el desafío es producir más alimentos de manera sustentable y preservar las tierras para las próximas generaciones. En ese escenario, la tecnología aplicada a la siembra tiene un papel central y Argentina, una oportunidad enorme para convertirse en uno de los grandes productores de alimentos del mundo.
“La inteligencia artificial vino a solucionar y a darnos una mano en un montón de cosas. Hoy una sembradora es la máquina agrícola que más mutó: tiene cámaras, conexiones satelitales y procesamiento de datos para tomar decisiones según las condiciones de suelo o clima. Hoy sabemos exactamente en qué posición está puesta una semilla para que germine y salga más rápido. Toda esa inteligencia artificial aplicada nos va a permitir tener mejores rendimientos y, sobre todas las cosas, hacerlo más sustentable”, consideró Gustavo.
La historia de Crucianelli está ligada desde sus orígenes al trabajo con el campo y la industria. Gustavo representa la tercera generación de una empresa que este año cumple 70 años y que nació de la mano de su abuelo, Nazareno Crucianelli, un inmigrante italiano que comenzó trabajando como colono y encontró en la herrería su oficio y su pasión. Uno de los primeros hitos fue transformar implementos que originalmente eran tirados por caballos para poder utilizarlos con tractores.
Gustavo Crucianelli analizó las oportunidades que se abren para la agroindustria en los próximos años.
Foto: Marcelo Bustamante / La Capital.
“Se le abrió una oportunidad muy grande, empezó a hacer esas reformas y ahí es donde nace Crucianelli”, recordó Gustavo. “Creo que la palabra pasión es la primera. Y algo que mi abuelo y mi padre han transmitido mucho es querer hacer las cosas bien y tener pasión ante la adversidad”.
Sobre el rumbo del país y el futuro de Crucianelli, consideró que Argentina tiene una oportunidad enorme de ser el productor de alimentos del mundo. En este sentido, desde la agroindustria vienen trabajando en eficiencia, con una planta que está en un 80% robotizada. “Fuimos innovadores en maquinaria agrícola en los años 90, siendo la primera planta de Latinoamérica en implementar robótica que se utilizaba en la industria automotriz. Hoy hay que cambiar rápido el chip. En 70 años, con una economía abierta o cerrada, los fabricantes nacionales siempre tuvieron una ventaja porque entendieron la siembra directa y al productor de una manera distinta”, expresó Crucianelli.
Tecnología al servicio del agro
Para Mateo Salvatto, el vínculo entre tecnología y agro es cada vez más necesario. El joven empresario de 27 años, fundador de la startup Asteroid y co-creador de la app de accesibilidad “Háblalo”, estuvo en Aapresid para aportar su know how. Antes de su charla, dialogó con La Capital + sobre la economía del conocimiento y la importancia de no entenderla como una industria aislada, sino como una herramienta que puede aplicarse a todos los sectores productivos. En el agro, por ejemplo, aseguró que existe un enorme campo para agregar valor.
“El agro es un poco el corazón, el motor de la Argentina. Muchas veces, desde el lado más emprendedor tecnológico, se lo ve como algo más del siglo XX que del siglo XXI, y yo voy un poco contra eso. La economía del conocimiento son todas las industrias, no es una industria: puede ser aplicada a todo tipo de emprendimiento”, explicó el especialista tech, que sigue de cerca la innovación, en su caso, a la hora de crear softwares para ayudar a personas con discapacidad y promover la inclusión.
Mateo Salvatto piensa el futuro del agro ligado a la innovación científica y tecnológica.
En ese cruce aparece el crecimiento de las AgTech, startups que desarrollan software, hardware e inteligencia artificial para la producción agropecuaria. Para Salvatto, el agro ofrece múltiples oportunidades para generar eficiencia, agregar valor y potenciar el empleo y las exportaciones.
Entre las tecnologías con mayor potencial, mencionó desde desarrollos vinculados con la biotecnología y la eficiencia de los cultivos hasta el software, la inteligencia artificial y la analítica de datos. En particular, destacó la enorme cantidad de información que genera el agro y que todavía tiene margen para ser mejor recolectada, digitalizada y utilizada para tomar decisiones. “Hoy la inteligencia artificial es capaz de tomar decisiones respecto de una cosecha o una producción en base a factores climáticos, macroeconómicos y un montón de variables diferentes que se tienen que aprovechar más”, sostuvo.
De cara a los próximos años, Salvatto anticipa una expansión de las startups vinculadas al campo. “Creo que en la próxima década vamos a ver una revolución cada vez mayor porque el mundo emprendedor se da cuenta de que hay mucho valor para agregar”, concluyó el joven empresario.
Ganadería competitiva
Marcelo Armesto conforma la tercera generación de la firma consignataria de hacienda Pastore & Cía, una de las pioneras del sector en Argentina. La empresa nació en 1957, cuando la ganadería tenía un peso mucho mayor en el norte de Santa Fe. El título más interesante que dejó en esta entrevista con La Capital + fue su mirada acerca de cómo cambió el negocio. “Hoy la ganadería puede competir muy tranquilamente con la agricultura, cosa que hace 5 o 6 años era absolutamente inviable fundamentalmente por la inflación”, aseguró el directivo.
Armesto atribuye este cambio a una transformación estructural impulsada por los mercados internacionales, la genética y una mayor previsibilidad de precios. Uno de los principales indicadores de esta recuperación es el valor del vientre, que tuvo una fuerte recomposición en dólares durante los últimos meses, con mercados en el exterior muy demandantes de las carnes argentinas y el país preparado para abastecer al mundo.
Según Marcelo Armesto, el sector ganadero muestra recuperación y potencial para competir, apoyado en genética y mercados.
“Nos tenemos que concentrar en recomponer el stock de cabezas que se han ido perdiendo por malas políticas y condiciones climáticas. Hay mucho para seguir creciendo, pero lo bueno es que los que estamos involucrados desde hace mucho siempre tratamos de invertir. Hay una cantidad de cabañas chiquitas que todos los años venden sus toros, van a las juras y a las pruebas pastoriles por todo el país; eso es pasión, no es solo plata”, describió Armesto.
Esa pasión también estuvo presente en su propia formación, aprendiendo un oficio que estuvo muy ligado a mirar a quien, según define, fueron sus maestros y “dos cracks del martillo”: su abuelo Edgar y su tío Marcelo. Para Armesto, el trabajo del consignatario no se limita al remate, sino que depende de la conjunción entre el martillero, el equipo y los compradores para construir los precios.
En ese esquema, también destaca el rol de los mercados institucionalizados como referencia para toda la cadena ganadera. “Hoy tenés que alquilar un campo y sacás el Índice Novillo del mercado de Cañuelas o el Índice Rosgan de la Bolsa de Comercio de Rosario que te da el valor del ternero. Es vital tener un precio de referencia transparente para saber cuánto vale lo que producimos. Nosotros somos muy defensores de los mercados”, concluyó Armesto.
Las entrevistas completas pueden verse en el canal de Youtube de La Capital +.