La ciudad

Tras cerrar una calle por la inseguridad, en Hostal del Sol pidieron más patrullaje

Los vecinos de ese barrio ubicado en el noroeste rosarino se concentraron ayer para reclamar que viven en un sector “olvidado”.

Viernes 05 de Junio de 2015

Los montículos de tierra removida y los escombros cortando la calle llaman la atención. También el cartel blanco que con letras rojas advierte “cerrado por seguridad”, tres palabras que tanto explican como denuncian. La improvisada obra la ejecutó en enero un grupo de vecinos del barrio Hostal del Sol, unos días después de participar de una movilización para reclamar seguridad. Ayer por la tarde, junto a otros barrios de la zona noroeste, volvieron a exponer los mismos reclamos: más patrullaje, mejor iluminación y limpieza de lotes baldíos. “No nos gusta tener que estar cortando calles, pero somos un barrio olvidado”, advierten.
  Hostal del Sol es uno de esos barrios que en los últimos años hicieron crecer la ciudad hacia el noroeste. Por la avenida Jorge Newbery, pasando Circunvalación, la calle 1.428 (o Alberto Paz, según quien la nombre) es la última del barrio, un sendero de tierra sin casas frentistas que, según denuncian los vecinos, sirve de rápido salvoconducto a los ladrones. Por eso, en enero, y después de una serie de robos violentos, decidieron cerrarla.
  “Sinceramente no queríamos que el corte quedara como definitivo, esperábamos que nos dieran alguna respuesta”, afirmaba ayer un grupo de vecinos de Hostal del Sol, Aldea, San Eduardo y Fisherton, mientras se declaraban “cansados de vivir con miedo”.
  La convocatoria de ayer, con el mismo genérico reclamo de mayor seguridad que se escucha en otros barrios, fue la segunda del año. La asamblea llegó después de una seguidilla de robos violentos que quebraron la paz del barrio del noroeste rosarino.
  El lunes pasado, cuchillo en mano, tres delincuentes atacaron a una empleada doméstica que estaba barriendo la vereda de la casa en la que trabaja, en pasaje 1420 al 1800 bis.
     A plena luz del día, la obligaron a ingresar al domicilio, de donde se llevaron dinero en efectivo y electrodomésticos. El martes, otra empleada fue interceptada por dos ladrones que, amenazándola con un arma, huyeron llevándose la moto de la mujer.
  Guadalupe se mudó al lugar hace cinco años y está convencida de que se trata de un “barrio huérfano de cualquier tipo de intervención del Estado”. Por eso, advertía, “nos propusimos no ser indiferentes a lo que pasa al otro”. Y, con esa consigna, empezaron a organizarse para gestionar la apertura de una nueva comisaría, patrullajes, iluminación y bacheo, entre otras cosas.
  En Hostal del Sol viven unas 700 familias, es un barrio abierto, de lotes amplios y calles arboladas. Aunque desde hace tiempo los vecinos contratan un servicio de vigilancia privada, señalan que “no se puede reemplazar la presencia del Estado”. El barrio está bajo la jurisdicción de la sub comisaría segunda, distante “a más de 20 kilómetros”, se quejaron.

Con custodia. Ricardo trabaja hace casi un año en el residencial Sol de Fisherton, en Newbery al 9300. Desde hace algunos meses, y después de que dos empleadas fueran asaltadas a la salida del trabajo, un vigilante los acompaña cada vez que salen o toman uno de los tres turnos en que se divide la jornada.
  “Les damos unos pesos a quienes hacen la custodia del barrio y se dan una vuelta cada vez que salimos, nos esperan a que tomemos el colectivo o hasta que nos subimos al auto. Afortunadamente después no tuvimos más sorpresas”, contó el hombre.
  Curiosamente ayer, y después de que las radios y los portales de noticias instalaran el reclamo, dos motos de la flamante Policía de Acción Táctica empezaron a recorrer las calles del barrio. Una respuesta exprés a un largo reclamo.

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