“No es una mala noticia que se puedan financiar películas de este modo. Sé de varios proyectos en coproducción internacional que lo están probando”, señaló una referente del sector en diálogo con La Capital. Sin embargo, puso una condición central: “Para este tipo de fondos hay que tener asegurado el 80% de la financiación. Eso es mega complejo y deja afuera a la mayoría de las producciones provinciales”.
El cuello de botella
El principal obstáculo no es financiero sino estructural. Las producciones santafesinas, en especial las independientes o de menor escala, no suelen contar con ese porcentaje previo de respaldo económico que exige el mercado.
El requisito de prefinanciamiento convierte al instrumento bursátil en una opción viable para coproducciones internacionales o proyectos con respaldo empresarial, pero no para el grueso del cine federal.
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Por eso, desde el sector insisten en que el problema de fondo no se resuelve con ingeniería financiera. “Es fundamental un Incaa fuerte y activo para acompañar esos proyectos, pero eso no está pasando”, advierten.
En ese sentido, explicaron que las películas que logran entrar al mercado de valores "son coproducciones internacionales, películas grandes y de nicho, como por ejemplo de género fantástico o terror, que traccionan mucho público. Son películas de gente que tienen mucho recorrido". El desafío es que en el camino no se pierdan las pequeñas historias, con mirada y registro santafesino.
A largo plazo, algunos imaginan una posible articulación entre la futura ley provincial y el sistema financiero local. “Si sale la ley de acá, quizás se pueda pensar una articulación con el Banco Municipal”, deslizan, aunque reconocen que se trata de una hipótesis que requiere condiciones políticas y presupuestarias que hoy no están dadas.
La experiencia de financiamiento vía Bolsa de Rosario puede representar una señal de innovación en un contexto adverso. Pero el sector santafesino aclara que sin políticas públicas activas, el mercado por sí solo no garantiza diversidad, federalismo ni sostenibilidad cultural.
Ley de cine santafesino, una llave
Desde hace varios años, el sector audiovisual viene pujando por una ley provincial de cine. La paralización del Incaa reforzó la necesidad de contar con una legislación local que los ampare y les permita seguir produciendo material local. Impulsada por cineastas, técnicos y productoras locales, la iniciativa busca crear un fondo que financie películas y series, promover festivales y conservar las producciones regionales.
El proyecto de ley ingresó a la Legislatura y esperó todo el 2023 y el 2024 para ser tratado. A fines de 2024 perdió estado parlamentario, y en 2025 fue presentado nuevamente en la Cámara baja. "Ya hay 12 provincias en todo el país que tienen leyes propias, con el Incaa paralizado los fondos regionales empiezan a ser una respuesta", argumentan desde el sector. Bajo la premisa de que Santa Fe tiene muchas historias por contar y que merecen ser vistas tanto en el ámbito nacional como internacional, insisten en la importancia de esta iniciativa.
La ley tiene tres pilares fundamentales. En primer lugar, el Fondo Provincial de Fomento a la Actividad Audiovisual, que destinaría el 80% de sus recursos a la producción de películas y series. El 10% será para la creación de un Festival Internacional de Cine en la provincia, con sedes alternas en Santa Fe y Rosario, y el otro 10% iría para la creación de una Cinemateca o Archivo Audiovisual.
Por lo pronto, sigue en la comisión de Cultura de la Legislatura. En diciembre parecía activarse, pero nuevamente quedó en pausa. El próximo paso será una ronda de conversaciones con diputados de distintos sectores, cuando se renueve la actividad parlamentaria.
Reforma laboral: el Incaa ganó tiempo
Antes de que se aprobara la reforma laboral, el gobierno introdujo varias modificaciones modificaciones. Entre ellas, hubo una que impacta directamente en el sector audiovisual: la postergación hasta el 1° de enero de 2028 de la derogación de las asignaciones específicas que financian al Incaa.
El artículo 195 del proyecto original, renumerado como 210, proponía eliminar de manera inmediata recursos clave del Fondo de Fomento Cinematográfico: el 10% de la venta de entradas de cine., el 10% de la comercialización de videogramas en soportes físicos y el 25% de las sumas percibidas por el ENACOM destinadas al sector.
Esos fondos sostienen el sistema autárquico de financiamiento del cine nacional, que permite aprobar proyectos sin depender exclusivamente de partidas discrecionales del Presupuesto.
Con la nueva redacción, la eliminación quedó diferida hasta 2028. A partir de esa fecha, el Incaa sería financiado exclusivamente mediante asignaciones anuales determinadas por la Ley de Presupuesto General.
La misma postergación rige para el artículo 196 (ahora 211), que afecta gravámenes destinados a organismos como el Instituto Nacional del Teatro (INT), el Instituto Nacional de la Música (INAMU) y el FOMECA.
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Juan Bautista Stagnaro, director y miembro de la comisión directiva de DAC, advirtió en la manifestación en Buenos Aires que la prórroga “es un peligro” porque fija una fecha automática de eliminación. El sector ganó tiempo, pero no estabilidad.
En este contexto aparece la experiencia de financiamiento en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde una producción utilizó pagarés bursátiles negociados en el Mercado Argentino de Valores (MAV) y entra nuevamente en discusión quiénes quedan afuera de estas opciones.