El secretario de Gobierno del municipio, Horacio Ghirardi, aseguró ayer que el
derrumbe del encofrado de hormigón que causó la muerte el jueves de dos albañiles en una
construcción de Urquiza y Santiago se debió a "una falla constructiva, error de cálculo,
imprevisión o impericia". No obstante, remarcó que la obra "estaba correctamente habilitada con
profesionales matriculados".
Las palabras del funcionario llegaron en el marco de una
reunión que la Intendencia convocó con carácter de urgente tras la seguidilla fatal de muertes de
obreros de la construcción que se dio esta semana. En el cónclave, que congregó a todos los
sectores vinculados a esa actividad, la subsecretaria de Trabajo santafesina, Alicia Ciciliani,
reconoció que no existía en su cartera un área de Higiene y Seguridad, y anunció que esa falencia
será cubierta con la puesta en marcha de 30 inspectores especializados en toda la provincia que
estarán en funciones en dos meses.
Al mismo tiempo, los albañiles hicieron sentir su bronca
ayer por las calles de la ciudad con una ruidosa marcha convocada por la Unión Obrera de la
Construcción de la República Argentina (ver página 4).
En el cónclave de funcionarios y representantes de sectores
de la construcción las palabras más escuchadas fueron "prevención y control". Sentados a una misma
mesa estuvieron representantes de la Intendencia, el Ministerio de Trabajo santafesino, la Cámara
Argentina de la Construcción, los colegios de Arquitectos e Ingenierios, empresarios de la
vivienda, técnicos constructores y maestros mayores de obras.
En ese marco, y minutos después de que Ghirardi apuntara a
la "impericia e imprevisión" como causas del derrumbe del encofrado en la obra donde murieron dos
albañiles, Ciciliani fue más allá y remarcó que previo a la gestión socialista "nunca hubo un área
de Higiene y Seguridad a nivel provincial".
Para subsanar esa falencia, adelantó que se crearán 30
nuevos puestos de inspección en esta especialidad que estarán en la calle en 60 días "con el
objetivo de culminar el mandato en cuatro años con no menos de 100 agentes en este rubro".
Nuevos profesionales. "Hay que definir qué paradigma queremos; si nos
preocupamos del trabajo registrado de parte del Estado y los empresarios o seguimos como hasta
ahora, mirando para otro lado", sentenció Ciciliani.
Siempre en el mismo tono disparó: "No puede ser que
cualquier persona sin recursos pueda estar ejecutando una obra, porque eso es jugar con la vida de
los albañiles. Pero también hay que discutir si un recién egresado universitario, que tiene título
habilitante pero ninguna experiencia previa, puede asumir una obra de envergadura", propuso y
remarcó que "el control es importante pero no alcanza, hay una responsabilidad empresaria de
ofrecer trabajo seguro y esta norma no se cumple".
También surgió la idea de crear un registro provincial de
contratistas y subcontratistas —existe uno similar a nivel nacional—. "El objetivo es
achicar los márgenes para la existencia de empresas fantasma, o que se subcontrate de tal manera
que desaparezca la responsabilidad jurídica de una constructora", consideró Ghirardi.
Las reacciones. Desde la sede local del Colegio de Arquitectos, su titular
Aureliano Saruá adhirió a la creación de un registro de empresas "donde haya un nivel de exigencia
serio y estén bien delimitadas las especialidades, porque una cosa es el proyectista, otra el
director de obra y otra el constructor técnico", enfatizó.
Para el delegado local de la Cámara Argentina de la
Construcción, Federico Lufft, "sin dudas existe competencia desleal, por lo que procuramos que se
formalice la actividad, y eso se logra constatando un mínimo de solvencia con el registro de
contratistas y subcontratistas que debe controlar el gobierno provincial".
Fantasma. El titular de la Asociación Empresarios de la Vivienda, Mario
Ulanovsky, mostró su preocupación por las "empresas fantasma que no se identifican, frecuentemente
no cumplen las normativas laborales ni de seguridad y muchas veces desaparecen después de cada
obra".
El Colegio Profesional de Maestros Mayores de Obra y
Técnicos de Santa Fe, en tanto, advirtió a sus matriculados que extremen las medidas de seguridad
necesarias y los procesos constructivos, adecuándose la ejecución de cada una de las obras que
realicen a la dirección técnica.
En un comunicado, la entidad remarcó que si bien los
maestros mayores de obra y los técnicos constructores están habilitados para proyectar, calcular y
dirigir construcciones compuestas por subsuelo, planta baja, cuatro pisos y dependencias, en las
últimas obras siniestradas "no hubo maestros mayores de obras ni técnicos constructores
responsables de esos proyectos".