"Con el hambre de la gente no se hace política", sentencia Jesica Era, una militante con una férrea impronta social a la hora de dar una mano a quienes más lo necesitan en el barrio Empalme Graneros. Con 500 raciones de comida por semana y un atrapante curso de fotografía experimental, esta mujer —junto a su amiga Sonia y otras cuatro colaboradoras— le tiran un gambeta a las tentaciones espurias que acechan a los pibes y pibas del barrio, en una zona donde las necesidades y la falta de oportunidades están a la orden del día. Justamente es eso lo que reclama Jesica desde su merendero "Unidos", la continuidad del programa fotográfico y el acceso al programa "Nueva oportunidad" poder profundizar su tarea comunitaria.
"Empezamos con un merendero y le dábamos la merienda los miércoles. Los chicos tenían la posibilidad de entrar al lugar y jugar y elementos para divertirse durante una hora y media. Después surgió la pandemia y tuvimos que hacer construir una olla para 700 raciones, por eso decimos que para nosotros no hubo pandemia y fue tremendo todo. Recibíamos gente de todo el barrio y de zonas linderas también: Larrea, Ludueña, Puente Sorrento y gente de Arroyito", recuerda Jesica en una charla con La Capital en el pasaje Fillol al 1000, a escasos metros de Génova.
Unidos para los chicos y chicas de Empalme Graneros
Allí funciona el merendero y centro comunitario, donde muchas familias retiran alimentos además de las raciones, apoyo escolar y talleres que brindan. "Somos una organización pequeña, que no hace política partidaria sino social y todo lo que sea para los chicos. Por eso brindamos apoyo escolar, merienda y el curso de fotografía experimental, a partir de la cianotipia, que es la fotografía como surgió en sus inicios", comenta.
Así comenzaron durante 2025 a través de un programa de gestión provincial en la que un profesor les enseñó a dar los primeros pasos en eso que es, básicamente, dibujar con luz. "Con latitas de cerveza, el profe les mostró cómo podía generarse una imagen a partir del material fílmico en su interior y su exposición a la luz", explica Jesica mientras señala el patio que poseen junto a una arboleda y un espacio que dispone de una pileta y el terreno ideal para comenzar a labrar la tierra y llevar a cabo, entre otros planes, una huerta.
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"Cada vez que encendemos los mecheros los lunes y los viernes hacemos 250 raciones por día. Trabajamos con el Banco de Alimentos de Rosario (BAR), que recupera la verdura y la entregamos a todo el barrio, sin distinción. Es para todos y la cantidad de gente es cada vez mayor. Por eso también hacemos cenas para cubrir la mayor cantidad de ingesta diaria, ya que los chicos en algunas escuelas tienen almuerzo incluido. No podemos hacerlo todos los días porque los recursos no son suficientes, pero lo intentamos y no bajamos los brazos", valora Jesica.
La ONG cuenta con un presupuesto mínimo que distribuyen provincia y municipio, y con ello deben hacer malabares para abonar la membresía del BAR, los traslados a un polideportivo con pileta, sobre todo los días tórridos de verano. "Pagamos una membresía para recibir 500 kilos de comida seca por mes y el retiro de verdura recuperada dos viernes por medio. Eso se lo entregamos en tupper a la gente que viene a buscar comida para su familia", precisa la mujer a la hora de solicitar un padrinazgo que permita cubrir los gastos de la membresía.
El el barrio la gente las conoce como "Merendero Unidos", aunque cuentan con personería jurídica bajo el nombre de "Asociación Civil Trabajo en Equipo".
Nueva Oportunidad
"Comprar carne, adquirir garrafas y micros para trasladar a los chicos al complejo de piletas Saladillo, ya que acá en el barrio no hay un polideportivo acorde para realizar actividades. Sucede que nos sentimos estancados porque las necesidades son muchas y todo es cada vez más costoso, pero tenemos en claro que con el hambre de la gente no se hace política", planteó.
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En ese sentido, agregó: "Tampoco sabemos por qué no podemos tener el programa Nueva Oportunidad para que el curso de fotografía tenga continuidad y que los chicos y chicas que hoy vienen el curso, el día de mañana puedan realizar fotos con cámaras profesionales en lo que sea. Por eso nuestra idea es que aprendan ese oficio al igual que diseño y sublimación".
Jesica asegura que cuenta con herramientas para desarrollar esos oficios capaces de brindarle una herramienta a la gente del barrio y así mantenerla alejada del circuito de la economía marginal, que en los barrios más necesitados supone un caldo de cultivo para ingresar a pibes y pibas en la narcocriminalidad.
"Los chicos hacen sus prácticas durante los jueves, de 15 a 18.30, en el taller de fotografía, pero queremos sumar una nueva etapa y hacer una huerta. Para eso necesitamos mayores recursos ya que nuestra idea es ampliar estas capacitaciones y actividades y llegar a un público adolescente", propone a la hora de agradecer que el Ministerio de Cultura se haya interesado por la asociación civil para acercarle el curso de fotografía experimental.
Con tan solo una latita desechable, el profesor Federico fue capaz de explicarle a los chicos cómo es posible realizar uan imagen a través de la exposición a la luz y material fílmico (papel fotográfico) y otras emulsiones que permiten el revelado de esa toma. "A fin de año hicimos una muestra y los chicos quedaron fascinados con el cianotipo", destaca.
Jesica cuenta que la asociación civil dispone su espacio para que los integrantes del barrio puedan hacer el Boleto Educativo, turno de DNI, convenio con servicios, carga de asignaciones; becas de estudio, anteojos y plantillas. Y, como si eso fuera poco, también fleta un micro una vez a la semana para llevar a los chicos y chicas del barrio junto a su familia hacia el polideportivo 7 de Septiembre o al complejo de piletas Saladillo.
"La idea es seguir con el voluntariado de Huellas, que nos ayudan todos los sábados para hacer actividades recreativas que alejen de algún modo a los chicos de las pantallas. Y, por sobre todo, incluir otras etapas para extender el programa para otras actividades que tenemos proyectadas", concluye Jesica.