En el marco de la implementación de la autonomía, la Municipalidad de Rosario concretó un acuerdo de donación directa con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días por un monto total de 65 millones de pesos, que serán destinados a mejorar la infraestructura de los refugios municipales y a desarrollar acciones de acompañamiento para personas en situación de calle.
El aporte se orienta a garantizar mejores condiciones de alojamiento y a promover procesos de inclusión social en distintos puntos de la ciudad. Gracias al cambio normativo, la ciudad podrá recibirla de manera directa y sin demoras burocráticas. Antes, las donaciones pasaban por el Concejo y se sometían a un referéndum para aceptarla o no.
Esto generaba un largo circuito con múltiples dictámenes y negociaciones políticas, con pasos legislativos y demoras administrativas, incluso en casos simples y sin verdadero riesgo patrimonial. Además, quedaba suspendida hasta que no llegara a ordenanza. En los casos en los que la donación sea un terreno que pueda tener duda, una casa o donación inmobiliaria que pueda generar gastos futuros, el Palacio Vasallo todavía tiene que ratificarla.
Entre los variados elementos que se le suelen donar al municipio, se cuentan desde obras de arte, inmuebles como la casa Vanzo, insumos médicos, colecciones de libros, muebles para los refugios, barbijos o respiradores durante la pandemia, hasta un automóvil eléctrico que trajo de regalo una delegación china y todo el legado Deliot, un conjunto de terrenos isleños donados a Rosario con fines de preservación ambiental y uso público.
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La donación
La donación se materializa a través de la entrega de bienes y equipamiento con fines sociales. Entre los elementos previstos se encuentran mobiliario, equipamiento gastronómico y electrodomésticos, entre otros, destinados a fortalecer los dispositivos de alojamiento municipales.
Los refugios alcanzados por esta iniciativa son Felipe Moré, Sudoeste, Grandoli y Cáritas, espacios que alojan a hombres y mujeres mayores de 18 años, en algunos casos con niños. En cada uno de ellos, los bienes donados permitirán mejorar las áreas destinadas a actividades cotidianas y comunitarias.
Además del refuerzo material, el acuerdo contempla instancias de formación para las personas alojadas. El proyecto prevé capacitaciones orientadas al desarrollo de habilidades prácticas en gastronomía y a la inclusión digital, dos ejes definidos en el convenio como herramientas para fortalecer la autonomía personal y ampliar oportunidades.
Estas capacitaciones se desarrollarán en los propios refugios y estarán acompañadas por la provisión del equipamiento necesario, lo que permitirá sostener las actividades en el tiempo y garantizar condiciones adecuadas para el aprendizaje.
El convenio establece también un sistema de seguimiento con resultados medibles durante doce meses, a partir de indicadores como la cantidad de personas que completan las capacitaciones y el promedio mensual de personas alojadas en los refugios, con el objetivo de evaluar el impacto de la iniciativa.
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Autonomía
En relación al alcance institucional del acuerdo, la subsecretaria Legal y Técnica del municipio, Juliana Conti, destacó uno de los sentidos más concretos de la autonomía municipal: "La posibilidad de actuar con mayor agilidad, responsabilidad y transparencia cuando se trata de políticas públicas orientadas al bien común. Poder aceptar una donación de manera directa, con reglas claras y control administrativo, no es un atajo institucional sino una mejora sustantiva en la gestión", consideró.
Por su parte, el secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, valoró la articulación con organizaciones de la sociedad civil y el rol histórico de la Iglesia en la ciudad, "destacando su compromiso con las personas que viven en situación de calle y la necesidad de acompañar a quienes más requieren de la presencia del Estado y las instituciones".
En la misma línea, Conti subrayó que "la autonomía no es solo una discusión jurídica o política, sino una herramienta que permite intervenir mejor, más rápido y con mayor impacto social. En este caso, se traduce en infraestructura, equipamiento y capacitación para personas en situación de calle, con un esquema de seguimiento y resultados medibles que refuerza la seriedad del proceso".
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Rapidez
Para Conti, este tipo de intervenciones "ponen en valor un modelo de gestión más simple y eficiente, donde el Estado municipal puede articular con organizaciones de la sociedad civil sin burocracias innecesarias, pero con todas las garantías institucionales. Es un camino que debe consolidarse y profundizarse en el marco de la autonomía que Rosario ya empezó a ejercer", dijo.
Esta posibilidad, prevista en el artículo 15 de la ordenanza de autonomía, permite concretar este tipo de acuerdos sin necesidad de atravesar instancias adicionales de aprobación, reduciendo tiempos y burocracias, y fortaleciendo la articulación con organizaciones de la sociedad civil cuando se trata de acciones orientadas al bien común.
De este modo, Rosario da un paso concreto en la implementación cotidiana de su autonomía, poniendo en valor nuevas herramientas institucionales que permiten mejorar la gestión pública y facilitar soluciones más rápidas y eficientes para los vecinos y vecinas. La recepción directa de esta donación constituye un antecedente significativo y refuerza el compromiso de la ciudad con la inclusión social y la atención de las personas en situación de mayor vulnerabilidad.