Piden incluir el saber ancestral en un nuevo modelo de ciencia
Un nuevo modelo de ciencia basado en la integración del conocimiento ancestral de las
comunidades originarias fue reivindicado ayer por el viceministro del área de Bolivia, lo que
generó una gran adhesión e interés entre las autoridades latinoamericanas reunidas en Buenos Aires,
en el marco de un foro regional de discusión de esta temática.
28 de septiembre 2009 · 01:00hs
Un nuevo modelo de ciencia basado en la integración del conocimiento ancestral de las comunidades originarias fue reivindicado ayer por el viceministro del área de Bolivia, lo que generó una gran adhesión e interés entre las autoridades latinoamericanas reunidas en Buenos Aires, en el marco de un foro regional de discusión de esta temática.
El II Foro sobre Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación se propone revisar las metas planteadas en la Conferencia Mundial de Budapest de 1999.
Roger Carvajal Saravia, viceministro de Ciencia y Tecnología de Bolivia, apuntó a revisar el concepto de “desarrollo”, difundido durante siglos por Occidente para, en cambio, avanzar hacia un modelo de ciencia y tecnología que se ponga al servicio “del buen vivir” de las comunidades de la región y del mundo.
“Hay una nueva manera de ver el mundo, a través de otras rutas de acceso al conocimiento y al pensamiento complejo, como las emprendidas por las comunidades originarias de nuestra región. ¿O acaso ciencia es sólo el conocimiento con rigor científico?”, preguntó Saravia.
Para el funcionario, la definición de “ciencia” es una convención, por lo que invitó a revisar ese modelo y “a reivindicar el conocimiento ancestral de los originarios, que resolvieron técnicamente tantos desafíos sin dañar la ecología”.
El funcionario boliviano recordó que “hubo un tiempo en el que el hombre vivió en armonía con la naturaleza”. “No había hambrunas y la población de la región era más numerosa que ahora”, describió, mientras explicaba a la audiencia que los originarios sembraban una semilla para obtener una planta “lo que se tradujo en una relación de 100 semillas a una planta cuando apareció la tecnología de Occidente”, con todo el daño que eso provocó.
El ministro argentino de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, resaltó que “en América latina había una tecnología desarrollada en función de lo social, capaz de satisfacer las necesidades alimentarias de una población que era numéricamente superior a la actual y de mantener una agricultura sostenible”. Barañao recordó que “los sistemas de agricultura sostenible estaban organizados en terrazas y vinculados a la astronomía, que por medio de laboratorios predecían los fenómenos en función de las cosechas”. (Télam)