Un nuevo informe regional advierte sobre una tendencia preocupante: más del 60% de los jóvenes en Iberoamérica experimenta síntomas de “ansiedad digital”, en un contexto de uso intensivo de redes sociales y creciente deterioro del bienestar emocional.
El dato surge del estudio Entre la vulnerabilidad y la oportunidad: salud mental juvenil en entornos digitales, presentado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), que analiza el impacto de la digitalización en jóvenes de 22 países.
Una crisis silenciosa en expansión
El informe, publicado en 2026 con financiamiento de cooperación internacional, señala que más de 16 millones de adolescentes en la región, el 15%, padecen algún trastorno mental.
Además, uno de cada 5 jóvenes presenta problemas vinculados al uso intensivo de redes sociales y el 44% de las personas de entre 18 y 24 años declara sentir tristeza o angustia frecuente.
Otra alarma preocupante es que el suicidio es la tercera causa de muerte entre adolescentes.
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Estos datos configuran lo que los especialistas describen como una crisis estructural, agravada por la falta de respuesta estatal. Menos del 3% del gasto en salud se destina a salud mental en la región.
Más conectados, más vulnerables
Iberoamérica se ubica entre las regiones con mayor uso de redes sociales del mundo. En promedio, los jóvenes pasan más de tres horas y media diarias conectados, superando a Europa y Norteamérica.
El informe advierte que cuando el uso supera ese umbral, se duplica el riesgo de ansiedad y depresión y aumentan los síntomas de aislamiento y malestar emocional
Los impactos son más marcados en mujeres jóvenes, personas LGBTIQ+ y quienes atraviesan contextos de vulnerabilidad social.
El factor edad: una alerta temprana
Otro dato relevante apunta al inicio cada vez más temprano del uso de dispositivos. Investigaciones citadas en el informe indican que el 42% de los niños y el 74% de las niñas que acceden a dispositivos antes de los seis años desarrollan problemas de salud mental
En tanto, een adolescentes, la prevalencia de malestar alcanza hasta el 46% en mujeres Estos números refuerzan la necesidad de intervenir desde edades tempranas.
A pesar del diagnóstico crítico, el informe también plantea que la tecnología puede ser parte de la solución. Las plataformas digitales permiten detectar señales de alerta temprana, generar redes de apoyo y diseñar políticas públicas más eficaces
Pero para eso, advierten, es necesario un cambio de enfoque y crear entornos digitales seguros y formar a niños y adolescentes en el uso crítico de la tecnología.
Un tema en agenda política
La salud mental juvenil fue uno de los ejes centrales de la reunión ministerial iberoamericana realizada en Zamora, donde se discutieron estrategias para integrar políticas de salud, educación y digitalización.
El informe concluye con un llamado a los Estados: avanzar en respuestas coordinadas y urgentes frente a un fenómeno que ya no es marginal, sino estructural.