Varios rescatistas hallaron ayer el cadáver de Nahuel Reyes, el joven de 14 años que había desaparecido hace tres días mientras se bañaba en el río Luján. Los restos fueron divisados a la altura de la localidad de Jáuregui, en la misma zona en la que se había perdido su rastro, informaron fuentes policiales.
El cuerpo fue hallado pasadas las 16.30 en inmediaciones del río Luján, donde el joven había desaparecido el miércoles por la noche, durante el temporal que afectó a gran parte de la provincia de Buenos Aires.
Nahuel fue encontrado por los buzos de los bomberos de la policía y de la Prefectura Naval Argentina en el canal Jáuregui, cerca de la esquina de Latorre y 8 de Diciembre. Estaba atrapado a una profundidad de 1,60 metro.
Al momento de su desaparición, cuando fue arrastrado por la corriente del río, el adolescente se bañaba junto a cuatro amigos que fueron rescatados y asistidos en un hospital de la zona.
María Eva Reyes, la madre de Nahuel, había explicado que el chico estaba jugando en el río junto a un hermano y otros amigos cuando se resbaló y cayó. “Mi otro hijo vio cómo se lo llevaba la correntada”, indicó
Bomberos voluntarios, efectivos de Prefectura Naval y personal de Defensa Civil, con apoyo aéreo, habían reanudado ayer la búsqueda del joven.
El río comenzó ayer a bajar luego del pico de crecida de 5,32 metros que alcanzó el jueves, una tendencia que se mantiene dado que la altura del agua descendió a los 4 metros de altura y se retiraba del casco urbano de Luján.
A esto se sumó la reapertura de los puentes Mitre y De las Tropas, que cruzan desde el barrio El Quinto hacia el centro, y en sentido contrario, lo que permitió que muchas de las familias autoevacuadas pudieran regresar a sus viviendas.
Funcionarios municipales informaron que todavía hay más de 400 evacuados en los diferentes centros, quienes recién podrán regresar a sus casas una vez que la cuenca se encuentre por debajo de los 4 metros.
Anoche aún permanecían cerradas distintas calles y avenidas, además de la terminal de ómnibus.
En esta oportunidad, la inundación castigó a la basílica, y pudo verse cómo el agua se filtraba por las paredes y los desagües.
“Hay gente que ha perdido todo y cada vez que el río supera los cinco metros debemos hacer frente a esta realidad, a la que nos cuesta acostumbrarnos”, dijo el sacerdote José Blanchoud, rector de la basílica sobre el drama que viven los vecinos de esa localidad.
Autoridades locales aseguraron que las arterias y servicios afectados recién podrán restablecerse por completo cuando el río baje y se realicen las tareas de desinfección.
Para esto, el municipio continuaba con la distribución de cloro para desinfección y limpieza que los vecinos llevan a cabo para regresar a sus hogares.
Por otro lado, al menos 70 personas fueron evacuadas ayer en Quilmes a raíz de la crecida del río de la Plata generada por la sudestada.