Se cumplieron cinco meses desde el 24 de febrero, cuando Rusia decidió lanzar una invasión a gran escala y desde múltiples frentes contra Ucrania. Son 150 días en los que se produjeron decenas de miles de muertos en ambos bandos y una destrucción indescriptible de las ciudades y pueblos de Ucrania. El resultado, hoy, es una guerra no definida, con un frente estático y un conflicto estancado, según el sitio especializado español Revista Ejércitos. La última novedad en el plano estrictamente militar es el inicio de una ofensiva ucraniana en el sur ocupado por Rusia, en el área de Kherson, según el blog del Institute for the Study of War (ISW) de EEUU.
En este contexto, los bombardeos con misiles de largo alcance que Rusia lanza sobre las ciudades ucranianas, como hizo el sábado en Odesa, tienen más valor propagandístico que militar. Del otro lado, en cambio, la artillería ucraniana mejoró sustancialmente gracias al equipo recibido de los EEUU a partir de mayo/junio, en especial a los cohetes de alta precisión Himars (High Mobility Artillery Rocket Systems). Con ellos logra destruir arsenales y centros de mando y comunicaciones.
En la zona del Donbas, que fue el eje de la ofensiva de Rusia desde abril, luego de la dura derrota inicial sufrida al avanzar contra Kiev y otras grandes ciudades ucranianas, el frente se estabilizó desde inicios de julio, luego de la caída de la ciudad de Lisichansk. Al parecer Rusia no tiene recursos para sostener la ofensiva, ni siquiera en un sector tan limitado como este.
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El estallido de un depósito de municiones de Rusia. Posiblemente fue bombardeado con los cohetes de precisión del HIMARS.
La artillería ucraniana se concentra en castigar el entramado logístico ruso, mientras las tropas de Moscú buscan mantener la tensión en el norte y el este. Pero el conflicto se libra cada vez más en el sur, en donde los ucranianos plantean abiertamente la recuperación de la ciudad de Kherson para septiembre.
Es claro que Rusia ya no tiene actualmente impulso en el este, en el Donbas, donde se había prometido conquistar la totalidad de las dos provincias que lo conforman, Lugansk y Donestk. Tras la “pausa operativa” que se tomó Rusia luego de tomar las ciudades de Severodonestk y Lisichansk, esta última a inicios de julio, no ha reunido las fuerzas necesarias y los ataques ucranianos a sus suministros y centros de mando han provocado retrasos. Lo decisivo es que se redujo el número de ataques artilleros rusos a las líneas ucranianas, sin los cuales la infantería rusa no puede asaltar las posiciones del enemigo.
Según datos provistos en redes sociales por el presidente ucraniano Volodimir Zelensky, la artillería rusa disparaba hasta 12 mil obuses por día durante el auge de la ofensiva sobre Severodonetsk. Ucrania solo podía contestar con mil a dos mil proyectiles. Ahora, siempre según Kiev, Rusia rebajó sus disparos sustancialmente mientras Ucrania lanza hasta 6.000 obuses diarios.
Y, sobre todo, la entrada en operaciones en junio e inicios de julio de los equipos HIMARS, cohetes de alta precisión guiados por GPS, provistos por Washington, han tenido un efecto notable en la retaguardia rusa, destruyendo depósitos de armas y municiones, centros de mando y nudos de comunicaciones, además de concentraciones de blindados y de artillería. Según el diario The Kiev Independent hay entre ocho y doce Himars en el campo de batalla en Ucrania. Estados Unidos anunció el 20 de julio la entrega de cuatro más tras una reunión de ministros de Defensa en Alemania. A esto se suma un número no revelado de equipos similares M270, ya operativos en Ucrania, según el ministro de Defensa Oleksiy Reznikov.
Por todo esto, los ucranianos no dejan de reclamar más equipos Himars. Su letal eficacia los entusiasma, pese a que los que reciben de Washington son los de menor alcance, de hasta 45 millas o 72 km. El modelo provisto es el M142 High Mobility Artillery Rocket Systems. EEUU no entregará a su aliado equipos de gran alcance que podrían permitirle atacar el interior de Rusia.
Alarma en los blogs rusos
El blog del ISW (understandingwar.org) señala que la alarma en el espacio informativo nacionalista ruso sigue creciendo, a medida que el ritmo de las operaciones rusas se ralentiza ante los exitosos ataques de los Himars contra nodos logísticos y de mando rusos. “Moscow Calling”, un canal ruso de Telegram con 31.000 suscriptores, publicó una evaluación de las operaciones rusas en Ucrania desde el 24 de febrero. Definió tres fases distintas en la guerra: la primera abarca desde la invasión hasta la retirada de las tropas rusas de las provincias (oblast) de Kiev, Sumy y Chernigov, en el norte, y la segunda abarca entre ese punto y la introducción de los Himars.
Moscow Calling define la llegada de los Himars como un punto de inflexión en la guerra y afirmó que los sistemas de armas proporcionados anteriormente (como los misiles antitanque NLAW, Javelin y Stinger y los drones turcos Bayraktars) sirven de muy poco frente a la artillería rusa (aunque fueron vitales en la primera fase de la guerra, cuando destruyeron dos mil vehículos blindados rusos). En esta fase, los Himars lo cambiaron todo para las capacidades rusas en Ucrania. Moscú admite a través de estos blogs oficiosos que los ataques ucranianos contra depósitos, centros de comunicación y bases de retaguardia están teniendo un impacto devastador y potencialmente irreversible.
Aunque los rusos bombardean a diario gran número de localidades con artillería, bajó la frecuencia y densidad de esos bombardeos. Algo que “reconocen incluso los ucranianos, interesados en vender una situación peor de lo que es en realidad para recibir así más ayuda exterior y captar las simpatías de la comunidad internacional”, señala Revista Ejércitos.
Pero sí se percibe en el bando ucraniano “un renovado optimismo”. Serhiy Jlan, consejero militar ucraniano, afirmó que la provincia de Kherson será «definitivamente liberada» antes del final de septiembre”. Claro que esa ofensiva implicará cruzar el río Dnieper. El jefe del gabinete de la Presidencia ucraniana, Andriy Yermak, declaró por su parte que el único objetivo válido para los ucranianos es la victoria y que esta debe lograrse antes del próximo invierno.
Este lunes, la jornada no registró movimientos sobre el terreno. Pero Ucrania logró destruir los vehículos que formaban parte de un sistema de misiles antiaéreos S-300 ruso al sur de Kherson. Este ataque se suma a la destrucción de un importante radar hace dos días y evidencia que los ucranianos están tratando de desmontar la capacidad antiaérea rusa en la zona para lanzar su ofensiva.