El presidente de Rusia Vladimir Putin habló por primera vez en más de un mes sobre la escalada de tensión en torno a Ucrania y dijo que Estados Unidos y sus aliados “han ignorado las principales demandas de seguridad de Rusia”. Aunque añadió que Moscú sigue dispuesto a mantener más conversaciones con Occidente y encontrar una solución, también deslizó la hipótesis de una futura guerra con Ucrania si esta ingresara en la Otán y pretendiera recuperar Crimea, arrebatada por Rusia en 2014.
En una conferencia de prensa con el primer ministro húngaro, el derechista Viktor Orbán, un aliado del Kremlin, Putin dijo que su gobierno está estudiando la respuesta de Estados Unidos y la Otán a las “demandas de seguridad rusas” que recibieron la semana pasada por escrito. Pero agregó: “Ahora ya está claro que se ignoraron las preocupaciones fundamentales de Rusia”.
Las principales demandas rusas son que la alianza militar le “garantice” que no admitirá a Ucrania ni a otras naciones exsoviéticas, como Georgia, pero también a naciones occidentales como Suecia y Finlandia; se abstendrá de desplegar “armas ofensivas” cerca de Rusia y retrocederá los “despliegues” de la Otán en Europa del Este. Este eufemismo incluye la retirada de las fuerzas de la Otán de las tres pequeñas naciones bálticas, Estonia, Lituania y Letonia, amenazadas directamente por tropas rusas desde hace años.
La Otán y Washington rechazan de plano estas exigencias, dado que, “cada nación soberana tiene derecho a elegir a sus asociados” en materia de seguridad nacional y regional. Putin ordenó a fines de noviembre el despliegue de más de 100.000 soldados rusos equipados con armas pesadas en las fronteras de Ucrania. Luego sumó tropas y naves de guerra en Crimea, provincia ucraniana invadida y anexada por Rusia en 2014. Y finalmente anunció “maniobras” con su socia Bielorrusia, que tiene frontera con el norte de Ucrania. En resumen, hoy Rusia está en condiciones de atacar a Ucrania desde tres frentes de manera simultánea.
Leer más: Estados Unidos arriesga una estrategia
El presidente ruso no habló sobre este movimiento de tropas, que hace pensar que prepara un nuevo ataque a su vecino tras el de Crimea. En ese sentido, Putin planteó su peor escenario posible, señalando que, si Ucrania se convertía en miembro de la Otán, intentaría recuperar por la fuerza Crimea. “Imaginen que Ucrania, miembro de la Otán, lanza una operación militar en Crimea, un territorio soberano de Rusia”, dijo, “¿Y nosotros qué? ¿Iríamos a la guerra con la Otán?”, se preguntó.”¿Alguien ha pensado en esto? Parece que no. Esto (Crimea) es territorio soberano ruso, la cuestión está cerrada para nosotros”, advirtió, pese a que el derecho internacional está del lado de Ucrania. De esta forma, Putin legitimó nuevamente la invasión y anexión de Crimea y a la vez la usó como “prueba” de la imposibilidad de que Ucrania ingrese en la Otán. Agregó que Estados Unidos usa a Ucrania como un instrumento para arrastrar a los rusos “a un conflicto armado y golpearlos “con las más duras sanciones”. Pero Putin no explicó por qué la única hipótesis de conflicto que todos consideran factible es una agresión militar de Rusia a Ucrania. Nadie imagina a Ucrania lanzando una ofensiva de recuperación de Crimea, dada la debilidad relativa del ejército ucraniano.
Putin abundó en su visión del conflicto. “Su tarea más importante es contener el desarrollo de Rusia”, dijo sobre Estados Unidos, repitiendo uno de sus clásicos argumentos. “Ucrania es solo un instrumento para lograr este objetivo. Se puede hacer de diferentes maneras, como empujarnos a un conflicto armado y luego obligar a sus aliados en Europa a promulgar esas duras sanciones contra nosotros que se están discutiendo hoy en los Estados Unidos”.
Aspero debate en la ONU
El lunes, durante un acalorado debate en el Consejo de Seguridad de la ONU, Moscú acusó a las potencias occidentales de “agitar las tensiones” en torno a Ucrania y dijo que Estados Unidos había puesto “nazis puros” en el poder en Kiev. Al parecer se refería al presidente democráticamente elegido Volodimir Zelenski, un comediante devenido un político popular. La embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield replicó que la fuerza militar creciente de Rusia a lo largo de la frontera de Ucrania era “la mayor movilización” vista en Europa de las últimas décadas, y añadió que había un aumento brusco de ciberataques. Moscú intentó en vano impedir la reunión del Consejo de Seguridad, donde los duros intercambios reflejaron el abismo que separa a las dos potencias. Fue la primera sesión abierta en la que hablaron públicamente todos los protagonistas de la crisis ucraniana, aunque el organismo más poderoso de la ONU no tomó medidas.
En tanto, el presidente ucraniano Zelenski decretó la incorporación de 100.000 efectivos adicionales al ejército, elevando el total a 350.000. Zelenski dijo que firmó “este decreto no porque haya una guerra. El decreto es para que haya paz próximamente y más adelante”. Se cree que desde 2014 el ejército de Ucrania ha mejorado sustancialmente su calidad.
Visita de Boris Johnson
El primer ministro británico, Boris Johnson, se comprometió a defender la soberanía de Ucrania en una visita a Kiev, como parte de los esfuerzos diplomáticos de Occidente para detener una posible invasión rusa.
Johnson se reunió en Kiev con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. “Instamos a Rusia a dar un paso atrás y a entablar un diálogo para encontrar una solución diplomática y evitar un mayor derramamiento de sangre”, dijo en Kiev. “Como amigo y socio democrático, el Reino Unido seguirá defendiendo la soberanía de Ucrania frente a los que pretenden destruirla”. Johnson debatió con Zelenski el apoyo estratégico que Reino Unido puede ofrecer a Ucrania. Londres ha suministrado armas defensivas y personal de entrenamiento a Ucrania, aunque el despliegue de tropas de combate es totalmente improbable, como del resto de otras naciones europeas.