Washington.— El Congreso de EEUU aprobó ayer la mayor reforma al sistema
financiero desde la Gran Depresión, y envió el proyecto al presidente Barack Obama para su
promulgación. La legislación impone drásticos cambios en la regulación de Wall Street y protege a
millones de consumidores a través de nuevos mecanismos.
Con 60 votos a favor y 39 en contra, el Senado otorgó la aprobación final a la
ley de 2.300 páginas, que busca regular el funcionamiento de los grandes bancos y la Bolsa, con la
esperanza de evitar una repetición de la crisis de 2008.
La aprobación de la reforma financiera se considera el mayor éxito en política
interna de Obama tras la luz verde a su reforma sanitaria este año.
"Terminó el tiempo de salvatajes financieros con el dinero de los
contribuyentes: con esta reforma los contribuyentes no encontrarán más trampas", dijo el mandatario
tras la aprobación de la Cámara alta.
La votación en el Senado culmina más de un año de trabajo legislativo desde que
el presidente propuso la reforma, en junio de 2009. La Cámara de Representantes ya la había
aprobado el mes pasado.
Los demócratas estaban ansiosos por mostrar a los votantes que controlaban a una
industria que los arrastró a la recesión más grave en 70 años, en momentos en que los republicanos
parecen encaminados a grandes logros en las elecciones legislativas de noviembre.
Que no se repita. "Lamento que no podamos recuperar sus empleos o devolverles
las casas ejecutadas", dijo el senador demócrata Christopher Dodd, uno de los autores del proyecto.
"Lo que podemos hacer es ver que nunca más pasemos por lo que este país ha pasado", añadió.
Junto a la reforma del sistema de salud, ahora los demócratas pueden mostrar dos
esfuerzos de cambio que probablemente modifiquen a la sociedad estadounidense por generaciones.
Sin embargo, la reforma ha conseguido pocos amigos para los demócratas en Wall
Street, que ya comenzó a entregar más aportes de campaña a los republicanos.
La oposición republicana se opuso mayormente a la iniciativa por considerarla un
exceso de regulación.
Solamente tres republicanos moderados se sumaron a los 57 demócratas a favor de
la reforma, entre otros porque a último momento se tachó un impuesto bancario que le habría
permitido ingresar a las arcas del Estado unos 20.000 millones de dólares.
El gobierno de Obama respaldó la eliminación de esta tasa, según los medios
estadounidenses. Ahora espera tener mayores posibilidades de imponer otro impuesto bancario, que
recaudaría 90.000 millones de dólares en una década.
"Dañará a la economía". El senador Richard Shelby, experto en finanzas de los
republicanos, aseveró que la nueva ley dañará a la economía, y acusó a Obama de intentar "explotar
la crisis de modo de expandir más su gobierno".
Tras la aprobación de la reforma, los mercados financieros no mostraron
reacciones de importancia. Inversores dijeron que la ley ya estaba incorporada en los precios de
las acciones bancarias.
Las acciones de los bancos han caído desde abril, presionadas por débiles cifras
económicas y perspectivas de que una mayor regulación limite las ganancias empresariales.