Quienes se acercan por estos días a las playas de Sídney lo hacen con mayor cautela. La imagen habitual de turistas, surfistas y familias disfrutando del mar cambió luego de que se confirmara una seguidilla de tres ataques de tiburón en menos de 24 horas, un hecho poco frecuente incluso para Australia.
Aunque ninguno de los episodios fue mortal, la gravedad de dos de los casos activó una alerta generalizada en una de las ciudades costeras más emblemáticas del país. Las autoridades confirmaron que las víctimas fueron un hombre y dos niños, y que dos de ellos continúan internados en estado crítico.
Refuerzo de la seguridad en las playas
La rapidez con la que se produjeron los ataques obligó a desplegar un operativo especial de seguridad en varias playas del área metropolitana. Se ordenaron cierres preventivos por al menos 24 horas y se intensificaron los controles con drones, motos acuáticas y patrullas marítimas.
Especialistas en fauna marina señalaron que las intensas lluvias del fin de semana podrían haber influido en la presencia de tiburones cerca de la costa. Según explicaron, la mezcla de agua dulce y salada altera el comportamiento de estos animales y puede atraerlos a zonas habitualmente concurridas por bañistas, pescadores y surfistas, sobre todo cuando el agua se presenta turbia.
Uno por uno, cómo fueron los ataques
El primer ataque ocurrió el domingo por la tarde en Shark Beach, en el este de la ciudad. Un tiburón toro atacó a un chico de 12 años que se encontraba con amigos saltando desde una cornisa rocosa de unos seis metros hacia aguas poco profundas. Tras el ataque, el grupo asistió al menor hasta la llegada de los rescatistas.
De acuerdo con la Policía, al niño se le aplicaron torniquetes en ambas piernas para frenar la hemorragia antes de ser trasladado al Hospital Infantil de Sídney. El menor permanece internado en terapia intensiva, con heridas graves en las extremidades inferiores. Su estado es crítico, aunque estable bajo supervisión médica.
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El segundo episodio se registró este lunes en la playa de Dee Why, al norte de Sídney. Allí, un niño de 11 añospracticaba surf cuando un tiburón mordió su tabla y arrancó un fragmento. El chico logró salir del agua por sus propios medios y no sufrió heridas, por lo que no fue necesaria la intervención de los servicios de emergencia.
Horas más tarde se produjo el tercer ataque, considerado el más grave, en North Steyne, también en el norte de la ciudad. Un hombre de unos 20 años fue atacado mientras surfeaba y sufrió profundas laceraciones en las piernas, con una pérdida de sangre sostenida que derivó en un paro cardíaco.
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Los equipos de emergencia realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y utilizaron un desfibrilador durante varios minutos. Según informaron fuentes oficiales, el hombre fue reanimado y trasladado con vida en estado crítico al Royal North Shore Hospital. Salvamento Marítimo calificó el episodio como “grave”.
Un fenómeno poco frecuente, pero sensible
Si bien Australia convive históricamente con la presencia de tiburones, la sucesión de ataques en tan corto lapso volvió a poner el tema en el centro del debate público. De acuerdo con registros históricos, el país contabiliza más de 1.280 ataques de tiburón desde 1791, de los cuales alrededor de 260 fueron mortales.
Las autoridades subrayan que se trata de episodios poco frecuentes, pero remarcan la importancia de respetar las advertencias, evitar ingresar al mar en zonas cerradas y seguir las indicaciones de los guardavidas mientras se mantiene el operativo de vigilancia.