Israel intensificó este martes sus ataques aéreos contra lanzadores de misiles iraníes y un sitio de investigación nuclear, mientras que Irán tomó represalias contra Israel y en toda la región del Golfo Pérsico, apuntando a embajadas estadounidenses e interrumpiendo los suministros de energía y los viajes.
Cuatro días después del inicio de una guerra que el presidente estadounidense Donald Trump sugirió que duraría varias semanas o más, casi 800 personas han muerto en Irán, entre ellas, algunas que Trump había considerado como posibles futuros líderes del país.
Mientras las explosiones resonaban el martes en Teherán y en Líbano —donde Israel dijo que tomó represalias contra combatientes de Hezbolá— la embajada estadounidense en Arabia Saudita fue bombardeada con drones. Irán ha disparado decenas de misiles balísticos contra Israel, aunque la mayor parte del fuego entrante fue interceptado. Once personas murieron en Israel desde que comenzó el conflicto.
Si bien los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel abatieron al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, y Trump instó a los iraníes a derrocar a su gobierno, desde entonces altos funcionarios en Washington dijeron que el cambio de régimen no era el objetivo. Trump dijo que los cuatro objetivos de la campaña militar eran destruir la capacidad de Irán para producir misiles, anular su Marina, impedir que obtenga un arma nuclear y garantizar que no pueda seguir apoyando a grupos armados.
En cuanto a los posibles líderes iraníes para asumir el poder en el país, Trump sostuvo: “La gente que teníamos en mente está muerta”.
Los líderes de Irán se apresuran a reemplazar a Jamenei, quien gobernó el país durante 37 años. Es apenas la segunda vez desde la Revolución Islámica de 1979 que se elige a un nuevo líder supremo. Los posibles candidatos van desde los de línea dura comprometidos con la confrontación con Occidente hasta reformistas que buscan un compromiso diplomático.
En todo Teherán, la capital iraní, se escucharon aeronaves sobrevolando la zona y explosiones. El ejército israelí dijo haber llevado a cabo una oleada de ataques aéreos contra sitios que producen y almacenan misiles balísticos, situados en Teherán e Isfahán. También afirmó haber destruido lo que calificó como el cuartel general nuclear secreto y subterráneo de Irán.