Los reiterados bombardeos en inmediaciones de la central nuclear de Zaporizia, Ucrania, ocupada por Rusia, causan preocupación global. Se teme que en cualquier momento se desencadene un desastre nuclear similar al de Chernobyl en 1986. Rusos y ucranianos se acusan mutuamente, pero el caso es que Rusia incumple la ley internacional de guerra al ocupar la central nuclear. El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, subrayó en su visita a Ucrania la necesidad de establecer que Zaporizia sea una "infraestructura puramente civil" para "garantizar la seguridad de la zona". Rusia se niega a retirar sus tropas de las instalaciones nucleares, e incluso ordenó un "descanso" forzado al personal civil ucraniano que mantiene en actividad a la central, la mayor de Europa.
La planta nuclear de Zaporizia está ocupada por tropas rusas desde marzo de este año. Guterres habló desde Lviv (o Leópolis), donde se reunió con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan. "Las instalaciones no deben usarse para ninguna operación militar. Hace falta un acuerdo urgentemente para restablecer la infraestructura puramente civil de Zaporizia y garantizar la seguridad de la zona", declaró el jefe de la ONU. Guterres insistió en que cualquier ataque contra la central es un "suicidio". Respondía al llamado de Zelenski, que había pedido a las Naciones Unidas esfuerzos para desmilitarizar la planta nuclear, la tercera más grande del mundo y la mayor de Europa, y que es escenario de disputa militar desde hace semanas entre Rusia y Ucrania.
Sin embargo, por ahora, la iniciativa se encuentra con la negativa rusa. "Las propuestas de desmilitarizar una zona en torno a la central nuclear de Zaporizia son inaceptables", sentenció Ivan Nechaev, subdirector del departamento de Prensa e Información del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. Además, este 17 de agosto Rusia lanzó una advertencia, al decir que Ucrania prepara una "provocación resonante" en Zaporizia, para luego "acusar a la Federación Rusa de causar una catástrofe en la central eléctrica". Ucrania dio la misma alarma, pero referida a sus enemigos rusos, ocupantes de la planta.
Las instalaciones han sido atacadas en varias ocasiones y ambas partes han responsabilizado a su enemigo. Ucrania denuncia además que Rusia usa las instalaciones para disparar contra las ciudades cercanas ucranianas. Todas las partes parecen convencidas de la necesidad de que una delegación internacional visite Zaporizia para evaluar su seguridad, pero las desconfianzas y las acusaciones cruzadas han impedido que la propuesta avance. Ucrania, la ONU y Turquía consensuaron unos "parámetros" básicos para permitir la visita de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Según la inteligencia militar ucraniana, las tropas rusas anunciaron un día de "descanso" inesperado en la central nuclear para este 19 de agosto, y no permitieron que parte del personal entrara en las instalaciones. Mientras tanto, los representantes del monopolio nuclear estatal ruso Rosatom han abandonado la planta, dijo la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa. Rusia se hizo con el control de la central nuclear en marzo y está utilizando el lugar como base militar para lanzar ataques contra Ucrania.
Erdogan se reunió con Zelenski de manera bilateral y luego a tres bandas con Guterres y aseguró tener disposición para hacer "esfuerzos para acabar la guerra diplomáticamente". También le ofreció a su homólogo ucraniano "toda la ayuda necesaria" para "reconstruir Ucrania". Erdogan mantiene un canal de diálogo con Vladimir Putin, que ya le sirvió para lograr un acuerdo junto con la ONU para reanudar las exportaciones de grano ucraniano. Ayer informó, después de la reunión, que buscaría consensuar con Putin un intercambio de prisioneros entre Kiev y Moscú. Además, Zelenski aseguró que habían acordado "continuar con la coordinación en la implementación de la iniciativa del cereal".
El Convenio de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales regulan la conducta en los conflictos armados e incluyen instalaciones nucleares. El artículo 56 del primer Protocolo Adicional de 1977 habla de la "protección de las obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas". Además de las represas y diques, se mencionan explícitamente las centrales nucleares. Dado que la Federación Rusa y Ucrania están entre los firmantes y no han expresado salvedad al primer Protocolo Adicional, las normas rigen para ambos. Las centrales nucleares no pueden ser atacadas, según el apartado 1, "aunque sean objetivos militares, cuando tales ataques puedan producir la liberación de aquellas fuerzas (nucleares) y causar, en consecuencia, pérdidas importantes en la población civil". No cabe duda de que esto incluye a la radiactividad. La distinción entre objetivos militares y civiles es uno de los principios del derecho internacional humanitario concretado en la Convención de Ginebra. Según este acuerdo, solo se pueden atacar objetivos militares bajo ciertas condiciones. La protección de la población civil debe estar garantizada en todo momento. Algo que Rusia jamás cumplió en su invasión de Ucrania, como es sabido, cometiendo repetidos crímenes contra la población civil ucraniana. Sin embargo, el documento también afirma que las centrales nucleares no son intocables en todos los casos, sino solo "cuando tales ataques puedan producir la liberación de fuerzas peligrosasl". En otras palabras: si no se espera que un ataque provoque muchas muertes entre civiles, es legal atacarlas bajo determinadas circunstancias. Pero aunque bajo estas condiciones fuera posible un ataque, el párrafo 3 del Protocolo Adicional establece que "la población civil seguirá teniendo derecho a toda la protección que le otorgue el derecho internacional". Por lo tanto, el agresor tendría que hacer todo lo posible para proteger a los civiles contra la radiación iniciando una evacuación de las zonas circundantes. En conclusión, los dos Estados en guerra han firmado la Convención de Ginebra y sus Protocolos Adicionales, y se han comprometido a poner grandes obstáculos a los ataques contra las centrales nucleares. Sin embargo, aunque sean pocas las circunstancias bajo las que un ataque de este tipo es posible, no se descarta la posibilidad por completo.
En la práctica, el efecto del artículo 56 del primer Protocolo Adicional es limitado. La existencia de las "circunstancias" sigue siendo cuestión de interpretación. Además, Rusia tiene un puesto permanente con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y podría impedir cualquier posible sanción de las Naciones Unidas por una infracción del derecho internacional. Ya lo ha hecho desde que lanzó la invasión de Ucrania el 24 de febrero pasado.
En tanto, Rusia siguió con su ofensiva. Ayer las bombas rusas dejaron 11 civiles muertos en la región de Jarkov, la segunda ciudad de Ucrania. La artillería rusa atacó la ciudad, donde destruyó por completo un edificio civil de tres plantas. Oleg Syniehubov, jefe de la administración de la región de Jarkov lamentó que la noche fue "una de las más trágicas para la provincia desde el inicio de la guerra".