Un mes después de su invasión, Rusia redujo sus objetivos de guerra al mínimo, pasando de pretender capturar toda Ucrania a limitarse a mantener la región oriental del Donbass. Según el Pentágono, es el resultado de los fallos de inteligencia de Rusia, reseña el sitio especializado DefenseOne. Otros analistas agregan las gruesas fallas de la logística rusa, así como la vulnerabilidad de sus columnas de vehículos, expuestas durante largas horas a los ataques con armas antitanque de los ucranianos.
“Nuestras fuerzas y equipos se centrarán en lo más importante, la liberación completa de Donbass”, dijo el jefe de operaciones militares del Estado Mayor ruso, Sergei Rudskoi, el viernes en Moscú. Esto es mucho menos de lo que ambicionaba Vladimir Putin al anunciar la invasión de Ucrania el 24 de febrero. La operación se lanzó en simultáneo desde 5 ejes, lo que implicó una alta exigencia en comunicaciones, coordinación y logística que los rusos estuvieron lejos de alcanzar.
Putin y sus generales pensaban en una guerra de pocos días, con un rápida caída de Kiev, Járkov y las demás grandes ciudades de Ucrania. Ninguna gran ciudad cayó aún, a más de un mes de la invasión, mientras que entre 7.000 y 15.000 soldados rusos han muerto y 40.000 fueron heridos, según estimaciones del Pentágono, Otán y otros servicios de inteligencia militar. Rudskoi solo admitió 1.351 muertos y 3.825 heridos.
El Pentágono tiene una evaluación diferente a la de Rudsko.: los fallos de inteligencia, mando y control y logística han pasado factura y obligado a Rusia a reconsiderar sus objetivos. “Sobreestimaron su capacidad de tomar cualquier centro de población y claramente subestimaron la resistencia ucraniana”, dijo un alto funcionario a DefenseOne. Los anuncios de Rudskoi, de que se centrarán en el Donbass, indican que Moscú redimensionó drásticamente sus ambiciones militares iniciales, cuando Putin planeaba derrocar rápidamente al gobierno ucraniano de Volodimir Zelenzki, tomar Kiev e instaurar un régimen títere.
Sobre el terreno, dijo el Pentágono que los rusos se enfrentan a diario a “problemas significativos de mando y control, tanto en términos de la capacidad de un líder individual para comandar las tropas, sino también capacidad de los comandantes para hablar entre sí”. Rusia no cuenta con un cuerpo de suboficiales profesionales, que proporcionen un mando y control descentralizados. Sus sistemas de radio encriptados fueron bloqueados desde las primeras horas de operaciones, lo que llevó a que muchos soldados y oficiales recurrieran a hablar por medio de sus celulares. Esto hizo facilísimo a los ucranianos informarse de las decisiones y problemas que tenían los rusos, así como ubicar a sus comandantes. Ucrania abatió al menos a seis generales rusos en lo que va de la guerra.
El estancamiento de los ataques terrestres y las columnas que se han enfrentado a la escasez de combustible, alimentos y agua han obligado a Rusia a depender en gran medida de las armas de largo alcance, que también se enfrentan a la escasez y a altas tasas de fallas. Los ataques de este domingo sobre Lviv y Chernihiv son un ejemplo. Rusia no parece en condiciones de hacer mucho más que lanzar ataques desde su espacio aéreo con misiles de largo alcance. Ni siquiera ha sido capaz en este mes de combates de imponer su control sobre el espacio aéreo ucraniano, que sigue disputado. Los cazas rusos, cuando ingresan al espacio ucraniano, vuelvan a baja altura para eludir los radares, pero esto los expone a los misiles portátiles Stinger, que EEUU proveyó en gran número a su aliado ucraniano.
Los largos convoyes de tropas que se dirigían a Kiev no han logrado avances en semanas y ahora se estaban atrincherando, dijo el Pentágono. “Los rusos no están llevando a cabo una ofensiva terrestre hacia Kiev. Se están atrincherando. Están estableciendo posiciones defensivas. No muestran ningún signo de estar dispuestos a avanzar sobre Kiev”.
Ante este cuadro frustrante, desde el viernes Rusia redobló su guerra aérea, con más de 300 salidas al día, pero sus reservas de misiles de crucero lanzados desde el aire están disminuyendo. Los ataques contra Lyiv y Chernihiv usaron esta arma. Pero además las “municiones de precisión” (como misiles de crucero y bombas guiadas) están experimentando altas tasas de fallas, hasta el 60 por ciento, dijo el Pentágono.
El diario Kyv Independent señala que “al 25 de marzo, Rusia seguía sin tener éxito estratégico en ninguno de sus cinco ejes: Kyev, Kharkiv, Donbass, Mariupol y Mykolaiv. Salvo en Donbass y Mariupol, donde los invasores están logrando avances muy limitados, lentos y dolorosos, todos se han detenido hace más de dos semanas. En la fase inicial, Rusia logró asegurar amplias ganancias territoriales en el norte de Ucrania (cerca de Kyev y Chernihiv), el noreste (cerca de Kharkiv) y el sur (Kherson, Berdyansk, Mariupol). Pero una“pausa operativa” se inició a partir del 8 al 11 de marzo. Se creía que Rusia se tomaba un breve respiro para reagrupar sus fuerzas y mejorar su logística. Pero la tregua continuó hasta ahora.
Numerosos y feroces intentos rusos de avance han resultado en poco o ningún progreso en casi todos los ejes principales. Al oeste y al este de Kiev no se ha producido casi ninguna ganancia territorial durante dos semanas. En Mykolaiv, los numerosos ataques frontales desde Kherson tampoco produjeron más que graves bajas rusas. Para el 22-23 de marzo, los rusos detuvieron sus intentos de avanzar hacia la ciudad. Rusia parece estar concentrando sus fuerzas en el este de Ucrania, dijo el funcionario estadounidense. “Al menos por el momento, no parecen querer perseguir a Kiev tan agresivamente, o francamente en absoluto. Están centrados en el Donbass”, dijo el funcionario del Pentágono a DefenseOne.