Una masiva toma de ganancias cortó ayer la recuperación de los mercados internacionales y los arrojó a la peor caída desde el mes de marzo. El traspié se sintió en todo el mundo pero golpeó más a las plazas emergentes y, entre ellas, a las latinoamericanas. En este último grupo, el índice Merval de la Bolsa porteña se llevó la peor parte, con una pérdida del 6%.
En cuestión de instantes, los mercados pasaron de la gloria a Devoto. La causa formal fue un reporte negativo sobre la venta de casas en Estados Unidos. Este mercado venía en alza pero la comercialización de viviendas nuevas se cayó sorpresivamente en el mes de septiembre.
Ese repliegue fue interpretado como un síntoma de que la publicitada recuperación de la economía norteamericana está prendida con alquileres. Y esa percepción se convirtió, en el mercado accionario de Wall Street, en una invitación para que los inversores que venían dulces en los últimos meses decidieran tomar ganancias.
Lo primero que hicieron fue desprenderse de títulos públicos y privados de mercados emergentes, las estrellas del firmamento financiero hasta hace unas pocas horas.



























