Tres hombres fueron condenados a nueve años y medio de prisión por el crimen de Diego Alberto Mariño, asesinado en julio de 2019 a golpes y un puntazo en el tórax luego de ser emboscado a la salida de un cumpleaños en Granadero Baigorria. Jonatan Nicolás “Joni” González, de 21 años; Claudio “Ojito” Gómez, de 41, y Ezequiel Darío “Napio” Gómez, de 25, aceptaron en un juicio abreviado la coautoría del homicidio y de otros delitos como la violación de domicilio, ya que en su acción criminal irrumpieron en una casa donde la víctima había intentado guarecerse. El procedimiento acordado entre el fiscal Ademar Bianchini y la defensora pública Luisa Cañavate fue homologado ayer por la jueza de primera instancia Silvia Castelli.
Distintos testimonios recabados durante la investigación permitieron reconstruir el hecho ocurrido el sábado 27 de julio de 2019 en Eva Perón al 1900 de Granadero Baigorria, una zona conocida como “Camino Muerto”. A una casa de ese lugar había llegado, cerca de las 13 de ese día, Diego Mariño con su novia Yamila y el pequeño hijo de ella. El motivo era festejar el cumpleaños de un sobrinito del joven.
Una vez en el patio de la casa el muchacho comenzó a ser hostigado por los moradores de una casa vecina, al parecer parientes de Mariño que se habían mudado recientemente al lugar. Dos hombres apodados “Rana” y “Napio” insultaban a Mariño, le gritaban y le hacían señas. “Ya te vamos a enganchar, fijate lo que va a pasar ahora”, lo amenazaban, al parecer porque lo culpaban de haber asesinado a un hermano de ellos años antes.
En ese marco Mariño prefirió evitar el contacto con quienes lo amedrentaban y decidió meterse adentro de la casa. Y cuando llegó el momento de retirarse, sobre las 18, el muchacho y su novia prefirieron salir por una puerta trasera de la vivienda. Entonces, junto con un hermano de Mariño, subieron hasta una vía de ferrocarril y comenzaron a caminar hacia su casa del barrio rosarino de Nuevo Alberdi.
Cacería
Pero en cuestión de minutos Diego y sus acompañantes advirtieron que quienes lo habían estado hostigando unas horas antes habían salido a correrlos. “Nos salieron a correr el Chola (o Napio), el Rana y una chica que es la mujer de éste que se llama Antonela. Empezamos a correr inmediatamente, pero yo tenía a mi hijo en brazos, así que mucho no podía correr y esas personas me pasaron de largo. Ahí vi que el Rana tenía un fierro bien largo, el Chola llevaba una faca. Y Diego justo pisó mal una piedra y se cayó al piso, entonces el Chola lo encaró con la faca. Diego intentó defenderse y vi que recibió un puntazo al costado del cuerpo”, relató entonces la novia de la víctima.
Diego pudo zafar de esa primera agresión, corrió a meterse en una casa ubicada junto a la vía y cerró la puerta. Sus agresores lo siguieron y comenzaron a golpear la puerta para tratar de ingresar. En ese momento, según testimonios, se sumaron a los perseguidores Ojito con un palo y Joni con un fierro. “Yo estaba lavando la ropa cuando escuché un golpe en la puerta y vi entrar a un chico que no conozco. Estaba exaltado y me pedía un cuchillo o algo para defenderse. Entonces empiezan a patear la puerta y ese chico intentaba impedir que se metieran. Los golpes pararon, pero segundos después volvieron a patear y empezaron a entrar cuatro chicos”, contó una mujer que vivía en esa casa.
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El dueño de esa vivienda, que estaba trabajando en lo de un vecino, se enteró de que se estaban agarrando a piñas en la puerta de su casa y fue corriendo a ver qué sucedía. “Escuché los gritos de mi señora y vi que corrían a un muchacho que no conozco con palos y cuchillos. El pibe se metió en mi casa y atrás se metieron los que lo corrían. Entonces veo que uno le mete una puñalada en el pecho”, recordó el hombre sobre el autor del puntazo, al que identificó como Joni. Justamente quien, al salir de la casa, lo amenazó: “Vos gringo no viste nada, porque muere tu familia”, le dijo el homicida antes de irse caminando por la vía.
Agonía
Diego agonizaba junto a esa casa cuando llegó su padre y le pidió “desesperado” al vecino que lo llevara a un hospital. El padre contaría luego que durante el cumpleaños él no se había enterado de las amenazas que le habían proferido a su hijo. No obstante, cuando su hijo decidió volver a su casa caminando por la vía subió junto con su yerno para ver que estuviera todo bien. “Cuando ya estaban a media cuadra, bajamos y volvimos a entrar a la casa. Nos sentamos para seguir charlando con la familia pero entonces escuchamos unos gritos. Entonces volvimos con mi yerno a la vía, ya no veíamos a los chicos pero escuchábamos unos gritos. Caminamos hacia el lugar para donde se habían ido mis hijos hasta que en un momento vi a Diego tirado en el piso del patio de una casa”, declaró el papá del muchacho asesinado.
“Me acerqué —agregó— y le levanté la cabeza. El me dijo «papá». Estaba herido en la arteria que pasa a la altura del cuello. Enseguida salió el señor que vivía en esa casa y me dijo que iba a llamar a la policía y esa persona nos llevó en su auto hasta el hospital. En el camino Diego dejó de hablar. La última palabra que me dijo fue «papá» y falleció”.
Luego de brindar su testimonio a los investigadores, el padre de Diego pidió “de todo corazón” que se haga justicia por la muerte de su hijo de 28 años. “Era un chico que no tenía fuerzas tenía un problemas en los riñones, se tenía que hacer diálisis tres veces por semana. Era humilde, de buena voluntad, era solidario, nos ayudaba en la casa, le compraba ropa o cosas a quienes lo necesitaban. Tenía un gran corazón”.
Cárcel
Ese mismo día, alrededor de las 20.30, efectivos del Comando Radioeléctrico que rastrillaban la zona observaron a un hombre que, apenas los vio, salió corriendo hacia una casa del lugar donde se metió. En la puerta de esa vivienda había dos hombres a quienes los policías les dieron la voz de alto y ellos acataron. Al identificarlos, se trataba de Ojito, Jony y Napio que así terminaron detenidos. Dos días después fueron imputados y quedaron en prisión preventiva desde entonces. Casi un año después, en abril de 2020, fue detenida Antonela G. La joven de 25 años había estado prófuga hasta entonces.
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Para la investigación la evidencia para achacarles la coautoría del homicidio de Mariño era suficiente. Por un lado la autopsia, si bien ubicaba una herida punzocortante en el lado derecho del tórax como la causa de la muerte, daba a entender que la víctima había sido sometida a una golpiza brutal por parte de sus agresores que en tal sentido habían utilizado, tal como refiriera una gran cantidad de testigos, palos, cuchillos y otros objetos contundentes que también fueron levantados de la escena del crimen.
Más allá de las evidencias en su contra, los tres imputados admitieron su responsabilidad penal en el crimen y ayer aceptaron ser condenados a nueve años y medio de cárcel como coautores de varios delitos: homicidio simple, violación de domicilio, amenazas coactivas calificadas por el uso de arma.