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Sarmiento y Allende

Cada 11 de septiembre los argentinos recordamos el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, nuestro intelectual más brillante, símbolo de la educación del pueblo.

Lunes 16 de Septiembre de 2013

Cada 11 de septiembre los argentinos recordamos el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, nuestro intelectual más brillante, símbolo de la educación del pueblo. Desde hace 40 años también se recuerda el golpe de estado cívico-militar que derrocó al médico Salvador Allende, el primer dirigente socialista que fue capaz de llegar al poder democráticamente. En este nuevo aniversario quisiera recordar a ambos estadistas exponiendo un puñado de sus reflexiones que ponen en evidencia la vigencia aterradora de sus pensamientos. Dijo Sarmiento: a) “Cuando los hombres honrados se van a su casa, los pillos entran en la de gobierno”; b) “Es la práctica de todos los tiranos apoyarse en un sentimiento natural, pero irreflexivo, de los pueblos, para dominarlos”; c) “Fui nombrado presidente de la República, y no de mis amigos”. Dijo Allende: a) “Estamos frente a un conflicto frontal sobre las grandes corporaciones trasnacionales y los Estados. Estos aparecen interferidos en sus decisiones fundamentales, políticas, económicas, y militares, por organizaciones globales que no dependen de ningún Estado y que en la suma de sus actividades no responden ni están fiscalizadas por ningún Parlamento, por ninguna institución representativa del interés colectivo. En una palabra, es toda la estructura política del mundo la que está siendo socavada. Las grandes empresas trasnacionales no sólo atentan contra los intereses genuinos de los países en desarrollo, sino que su acción avasalladora se da también en los países industrializados donde se asientan” (sede de la ONU, diciembre de 1972); b) “La revolución no pasa por la universidad, y esto hay que entenderlo, la revolución pasa por las grandes masas, la revolución la hacen los pueblos, la revolución la hacen, esencialmente, los trabajadores” (discurso en la universidad de Guadalajara, México, diciembre de 1972).

Hernán Andrés Kruse

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