Expresado de esta forma, y luego de la tragedia de la ciudad de Rosario que conmovió a todo el país y aún con varias familias todavía impresionadas; parecería que estuviese en desacuerdo con la existencia de estos grupos organizados. Todo lo contrario. Su encomiable y hoy diversificada labor, de ninguna manera debe estar expresada en un “voluntariado”. En el 80% de nuestro país existen este tipo de organizaciones comunitarias y funcionan como asociaciones civiles sin fines de lucro y sostenidas por contribuciones de los vecinos, de algunos subsidios gubernamentales y donaciones de otros países. Muchas de estas asociaciones en las ciudades más grandes, tienen un pequeño núcleo de bomberos pagados, como empleados privados, para garantizar el servicio. Estimados conciudadanos: no voy a detenerme a hacer consideraciones de cómo se encuentran los cuarteles, del estado de los elementos existentes, ni de su vestimenta. Sí voy a proponer enfáticamente que los cuerpos de bomberos dejen de ser un servicio voluntario. En los tiempo que transcurren no se puede concebir que en materia de “controlar y extinguir siniestros” se piense con el criterio de junio de 1884. En qué condiciones físicas se encuentra un bombero para actuar si trabaja en otro lugar, corriendo el riesgo que por falta de sueño contribuya a ampliar la zona de peligro; sumémosle que no cobra salario y que hace menos de un año goza de una obra social (solo para los que no tengan trabajo en blanco) y que podría considerarse como discriminación. Se hace imprescindible que esta inmensa organización que para gran parte de la sociedad denota una cierta imagen de precariedad, debe ser incorporada dentro de un sistema integral de seguridad. En un cuerpo que sea dotado, no solo de los conocimientos necesarios de las distintas ramas que hacen a la seguridad de la sociedad ( policía, defensa civil, guardias urbanas) y de los bienes, como también de los elementos que las circunstancias requieran. Por otra parte, se lograría concentrar un enorme caudal de esfuerzo; dinero y tiempo, es decir que forme parte de un organismo institucionalizado al servicio de la comunidad con sus deberes y obligaciones.




























