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Murió otro de los presos quemados en el misterioso incendio de la alcaidía

Fuego y muerte en el presidio. Guillermo Benavente, de 32 años, es la segunda víctima fatal de lo ocurrido el viernes. Sigue siendo una incógnita el origen del hecho

Domingo 14 de Abril de 2013

El fatal incendio que se desató el mediodía del viernes en la alcaidía de la Jefatura se cobró ayer otra vida. Guillermo Benavente, quien tenía 32 años y había sufrido quemaduras en el 95 por ciento de su cuerpo, falleció la madrugada de ayer en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. De esta manera son dos los muertos por el episodio mientras otros ocho detenidos siguen internados con lesiones de distinta consideración. Entre ellos está Darío Escobar, que tiene el 90 por ciento de su cuerpo calcinado.

"Sólo le puedo confirmar que ha muerto otro de los presos heridos y que se ha abierto el correspondiente sumario administrativo para determinar las responsabilidades por lo ocurrido", sostuvo ayer el jefe de la policía rosarina, comisario Raúl Ardiles, al ser consultado por La Capital. El alto oficial dijo que "hasta que no se avance en ese sumario y se obtengan las declaraciones del personal policial que estaba en la alcaidía al momento del hecho y de los presos que estaban en el pabellón donde se produjo el incendio no se tomarán decisiones respecto del desplazamiento de ningún efectivo".Por lo tanto, ayer el comisario Omar Dal Lago seguía al frente del presidio que se erige en la parte de atrás de la Jefatura de la Unidad Regional II, sobre avenida Francia al 5200.

La investigación de lo ocurrido el viernes está en manos de la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara y la fiscal Viviana Baliche, ambas sumidas en un estricto y hermético silencio. En ese marco las pocas voces oficiales que se escucharon en las últimas horas no permitieron echar luz sobre si fue un hecho accidental o, como dijo la esposa de uno de los dos presos muertos, un crimen por encargo que deparó una víctima distinta a la esperada.

Tanto Miguel Angel El japo Saboldi como Guillermo Benavente murieron por inhalación de monóxido de carbono y las heridas que recibieron en sus cuerpos, calcinados casi totalmente. Así lo sostiene el informe preliminar de las autopsias que les realizaron en el Instituto Médico Legal. Sin embargo, fuentes de la propia Jefatura rosarina aseguraron ayer que "al menos Saboldi habría sido golpeado antes de morir", lo que abona la hipótesis manifestada el mismo viernes frente al escenario de los hechos por la viudad de El japo, Norma Acosta: "Mi marido me avisó que lo iban a matar".

Fuego. El trágico episodio se desató el mediodía del viernes en el pabellón 3 de la alcaidía de Jefatura. Allí, en cuatro modulos, había 40 reclusos. "Le aseguró que el lugar estaba con la capacidad completa pero no había superpoblación", remarcó el comisario Ardiles. Entre esos presos se encontraban los cinco hombres detenidos el 4 de abril pasado en una chacra de Alvear en la cual se secuestraron varias armas de fuego, 7 kilos de cocaína y 12 kilos de marihuana entre otras cosas. Saboldi era uno de ellos.

Sobre el origen de las llamas, el titular del Servicio Público de la Defensa Penal, Gabriel Ganon, dijo tras recorrer el lugar del siniestro y a partir del testimonio que recabó entre otros presos, que fue "un accidente producido al caerse una anafe en el que un grupo de internos estaba cocinando tortas fritas". El fuego, relató el funcionario, "tomó contacto con los colchones de gomaespuma que son totalmente tóxicos y despiden gases mortales cuando combustionan" por lo que "algunos presos, los que estaban en los módulos de la parte trasera, es probable que no hayan podido escapar y resultaron heridos o muertos". Y agregó que "de esos testimonios no surge en ningún momento que alguna de las víctimas haya sido golpeada o herida antes del incendio"

Ganon dijo que "sólo la policía que estaba en la alcaidía sabe en que módulo y en que camastro dormía cada uno de los presos que estaban en el pabellón siniestrado y puede determinar, a través de las pericias e informes, quiénes quedaron atrapados por el fuego y quiénes pudieron salir". Y adelantó que presentará un hábeas corpus solicitando algunos cambios en la alcaidía ya que se habrían detectado deficiencias en el sistema de bocas de incendio de los pabellones.

Sin embargo, la esposa de Saboldi denunció el mediodía del viernes en la puerta de la alcaidía que nada había sido consecuencia de un accidente. "Mi marido me mandó un mensaje de texto diciéndome que lo iban a matar. Fue cinco minutos antes de que empezara el incendio. Pedro Jorge González (intendente de Villa Gobernador Gálvez) es quien mandó a matar a mi marido y padre de mis hijos. Y El Pollo Bassi (un hombre asociado al narcotráfico en la vecina ciudad) agitó a su gente, a la que tiene en la alcaidía, para que lo mataran", denunció Norma Acosta.

Lo cierto es que sus declaraciones generaron un estruendo político en torno a lo sucedido. Así, mientras el intendente de Villa Gobernador Gálvez desmentía lo dicho por Acosta y se confesaba "muy amigo" del muchacho muerto, a quien le había prometido trabajo en la Municipalidad, desde el gobierno provincial se sostuvo en un comunicado que "el hecho fue producto de un conflicto interno entre reclusos, sin características de motín", aunque sin explicar los motivos ni el por qué.

Un pesado. Quien ayer se convirtió en la segunda víctima del incendio de la alcaidía fue Guillermo Benavente, un muchacho cuyo nombre estuvo ligado al menos durante los cuatro últimos años a hechos sangrientos registrados en la zona sur de la ciudad y que enfrentaron a la banda de "El tanque" que él lideraba junto a sus dos hermanos, con la banda de "El puente", en manos de los hermanos Alcaraz.

El asesinato de Joel Alcaraz, ocurrido el 9 de noviembre de 2009, fue el puntapié inicial para una espiral de violencia que se desarrolló en La Tabalda y que puso en la prensa el nombre de los hermanos Benavente: Gustavo, Guillermo y Jesús. Los tres fueron detenidos e inculpados de ese homicidio. Estuvieron procesados hasta que la Sala III de la Cámara Penal, en septiembre de 2010, revocó el fallo contra Guillermo y Gustavo. A Jesús, en tanto, le concedieron arresto domiciliario porque en aquel enfrentamiento fatal recibió una bala que lo dejó parapléjico.

Como supuesto vuelto por la muerte de Joel, el 26 de septiembre de 2011 fue asesinado a tiros Gustavo Benavente, el mayor de los hermanos. Por ese episodio fue acusado un hermano de Alcaraz, Daniel Ernesto, al que llamaban El caballo, quien fue a su vez asesinado a tiros el 10 de mayo del año pasado. Precisamente por ese crimen estaba preso en la alcaidía Guillermo Benavente, muerto en el incendio que presuntamente tenía como destinatarias a otras víctimas.

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