Mario Roberto Segovia, el rosarino considerado "el rey de la efedrina" por
enviar ilegalmente ocho toneladas de esa sustancia a México, será sometido a juicio oral y público
como presunto jefe, financista y organizador de una banda de narcotraficantes de ese país
norteamericano afincados en una quinta de Ingeniero Maschwitz donde elaboraban drogas sintéticas a.
Así lo resolvió la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín al ratificar el procesamiento que
había dictado a mediados de diciembre el juez de Zárate Campana, Federico Faggionatto Márquez.
El tribunal de alzada también confirmó las acusaciones que pesan sobre Sebastián
Martín Segovia, primo de Mario; los mexicanos Alberto Domínguez Martínez y Salvador de la Cruz
Acuña como autores de tráfico y contrabando de efedrina y estupefacientes; y Jesús Martínez
Espinoza, en su carácter de líder de la banda que operaba en la quinta de Maschwitz. En tanto, la
esposa del principal acusado, Gisela Itatí Ortega, también será juzgada como partícipe secundaria
en el mismo delito, aunque llegará en libertad al juicio oral.
Otra novedad en el fallo de los camaristas tuvo que ver con la situación de
Hernán Jesús Segovia, el hermano policía de Mario, a quien se le dictó falta de mérito y por lo
tanto su procesamiento como principal colaborador quedó revocado en forma automática. Durante este
fin de semana recuperó la libertad (ver aparte).
El principio. La resolución fue dictada por la Sala II de la Cámara Federal de
San Martín el viernes pasado. Ese tribunal fue el que, por pedido de los abogados defensores de
todos los imputados, revisó el procesamiento dictado por el juez Faggionatto Márquez el 12 de
diciembre pasado.
El magistrado dio con Segovia y el resto de las personas al seguir lo que se
denominó "la ruta de la efedrina", es decir las derivaciones surgidas a partir del desbaratamiento
de un laboratorio de drogas sintéticas que funcionaba en una quinta de Ingeniero Maschwitz y que
era manejado por personas de nacionalidad mexicana. Esa investigación ya suma 10.000 fojas y unos
30 detenidos, de los cuales 16 mexicanos y argentinos ya están en condiciones de ir a juicio
oral.
En ese marco, Mario Roberto Segovia fue capturado el 23 de noviembre del año
pasado en el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery cuando se disponía a subir a un avión junto con
su primo Sebastián. La caída en desgracia del presunto traficante, además de los allanamientos
judiciales realizados en su residencia de Fisherton y en dos oficinas del microcentro rosarino,
pusieron al descubierto el opulento estilo de vida del personaje. Un Rolls Roys valuado en 650 mil
dólares, dos camionetas Hummer, otra Range Rover, dos cuatriciclos, y numerosos inmuebles eran
parte de un patrimonio que no se condecía con su historia. Esos procedimientos dieron pie a más
operativos, en uno de los que cayó preso su hermano, un suboficial de la Unidad Regional II.
Casi un mes después, el juez le imputó a Mario Segovia ser el jefe, financista y
organizador de una banda dedicada a la guarda, comercio y contrabando de estupefacientes o materias
primas para su fabricación. Sus cómplices, según el procesamiento, eran su hermano Hernán y su
primo Sebastián. "Formaban parte de una organización ilícita encabezada por su pariente, habiendo
tenido una activa participación en la logística destinada a disimular los estupefacientes
contrabandeados hacia el exterior del país como la relativa a los correos que se dirigían hacia
Rosario a retirar la droga ya elaborada".
Con relación a los mexicanos De la Cruz y Domínguez Martínez, el juez les imputó
ser partícipes necesarios de la banda. Ambos fueron detenidos un día después que Segovia, en el
aeropuerto de Ezeiza, cuando intentaban embarcarse a su país con 9 kilos de drogas sintéticas. Los
extranjeros habían estado en Rosario entre el 6 y 7 de noviembre, alojados en el hotel de Catamarca
y Mitre, servicio que fue pagado por Segovia y su primo, según se estableció en el
procesamiento.