Un niño de 8 años estaba anoche internado en estado delicado con un tras recibir un balazo en el pecho, la noche del miércoles, en un ataque a tiros frente a su casa de barrio Ludueña. Según la información preliminar Zamir resultó herido cuando salía de su casa de Liniers y Tupac Amaru y quedó en medio de un tiroteo. El violento episodio se enmarca en un contexto de violencia creciente que atraviesa ese barrio donde desde el pasado sábado se cuentan tres homicidios y una seguidilla de incontables balaceras con al menos siete heridos de arma de fuego, entre ellos el nene y otros tres adolescentes.
Un contexto que arroja otro dato preocupante: desde que comenzó el año se registraron alrededor de 25 hechos con niños y adolescentes heridos de arma de fuego como saldo de las balaceras que arrecian en todos los barrios rosarinos. Dato que da escalofríos si se cuenta que siete de las 26 víctimas de homicidios en Rosario en enero tenían entre 1 y 18 años y que en lo que va de febrero ya fueron asesinados dos adolescentes.
Al menos cinco
En una escalada de violencia cuyo techo nadie puede avizorar, la noche del miércoles fue especialmente violenta en barrio Ludueña con al menos cinco ataques a tiros contra viviendas. Cerca de las 21 el herido fue Zamir, un chico de 8 años que salía de su casa de Tupac Amaru al 5400 para ir a jugar un partido de fútbol a una canchita cercana. En ese momento fue alcanzado por una bala en el pecho, al parecer en el marco de un tiroteo contra un grupo de jóvenes atacados desde una moto con dos ocupantes.
El chico fue llevado al Hospital de Niños Zona Norte con una herida de arma de fuego con orificio de entrada y salida que le provocó una hemorragia pulmonar. Desde el centro de salud indicaron que quedó internado en la sala de cuidados intensivos con un cuadro grave, si bien se encontraba estable, despierto y no era necesario que recibiera asistencia respiratoria mecánica.
Si bien ayer no podían asegurar que estuviera fuera de peligro enfatizaron que habrá que esperar su evolución, que esperaban “lenta y favorable. Está despierto, no recibe asistencia mecánica respiratoria, puede hablar, pero con pocas palabras. Está bien, pero el trauma psicológico es muy grande. Iremos viendo en los próximos días cómo avanzar en ese punto también”, agregó un vocero consultado en el hospital.
Minutos más tarde la violencia se trasladó a Solís y Navarro, donde Ariel B., un hombre de 36 años que hacía compras en un negocio fue alcanzado por una bala en el abdomen disparada también desde una moto. El herido fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde quedó internado en estado delicado.
En esa misma escena también fue herido Lucas R., un adolescente de 17 años que recibió un balazo con orificio de entrada y salida en el brazo izquierdo y también fue trasladado al Heca.
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En otra balacera, en Tupac Amaru y Larrea, un chico de 16 años fue alcanzado por al menos un balazo en una pierna. También se registraron ataques a tiros en Panambí al 200 bis y Felipe Moré al 100 bis.
Desde el sábado
Si bien la violencia armada en Ludueña viene en aumento, desde el sábado pasado puede hablarse de una escalada imparable. Esa tarde fueron asesinados Sebastián Ibarra, un policía de 37 años que estaba en disponibilidad, e Iván Ferreto, un joven de 23 que estaba con él cuando se acercaron con un auto y les dispararon frente a un taller mecánico de Vélez Sarsfield al 5500.
Cerca de allí, en Vergara al 2200, ese día fue mortalmente herido Brian Ortigoza a quien le dispararon desde corta distancia y le provocaron una muerte cerebral que al día siguiente derivó en su deceso.
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La violencia armada continuó el domingo con el ataque a una canchita de José Ingenieros y Fraga donde se disputaba un partido de fútbol y dos hombres desataron una lluvia de balas desde una moto. En el incidente resultó gravemente herido Alejandro G., de 18 años, con impactos en espalda, pierna y brazo derechos. Además Sergio A, de 32 años, y Gustavo M., de 40, también fueron alcanzados por proyectiles en piernas y brazos.