British Petroleum (BP) logró contener el vertido de petróleo en el golfo de México originado por la explosión de una plataforma hace cinco semanas. El intento sin precedentes por tapar la fuga aún no fue calificado de exitoso pero los especialistas se mostraban anoche cautelosamente optimistas.
La empresa suspendió por unas horas la obturación para constatar si se había estabilizado, lo que en un primer momento pareció haber fracasado.
La empresa informó que nada ha salido mal hasta ahora con el procedimiento, que consiste en inyectar lodo a una presión alta hacia el pozo destapado, en un intento por impedir que el petróleo se siga escapando.
BP reanudaba anoche la inyección de lodo en el pozo. El jefe de operaciones, Doug Suttles, dijo que no le sorprende que la operación esté llevando más tiempo del previsto.
Este procedimiento nunca se había intentado a 1.524 metros de profundidad en el mar.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró ayer en rueda de prensa que se había detenido la salida de petróleo y calificó al incidente como "un desastre sin precedentes". Expresó su "enojo y frustración" y destacó que se ampliará a 6 meses la veda para nuevas perforaciones en aguas profundas mientras una comisión investiga las causas de la catástrofe disparada el 20 de abril pasado al explotar la plataforma de prospección Deepwater Horizon en aguas cercanas a Luisiana, matando a once trabajadores.
Nuevos estimados del gobierno muestran que el desastre en el golfo de México ha eclipsado por mucho la catástrofe ecológica del Exxon Valdez, para convertirse en el peor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos.
Los científicos que estudian el pozo petrolífero dijeron que éste derrama entre dos y cinco veces más de lo que se había calculado.
La indignación por el derrame apunta a Washington, donde la directora de la agencia del gobierno que supervisa las perforaciones submarinas renunció ayer.
La petrolera BP y el gobierno de Estados Unidos han gastado hasta el momento unos 850 millones de dólares en los trabajos de limpieza del derrame de crudo en el golfo de México.
La directora del Servicio Geológico de Estados Unidos Marcia McNutt, que conduce el equipo científico encargado de medir el derrame, dijo que dos grupos de investigadores que usaron métodos distintos establecieron que el pozo deja escapar al menos 1,9 millón de litros de crudo por día. Aclaró que los resultados son preliminares.
Uno de los equipos determinó que el pozo podría estar perdiendo hasta 3 millones de litros diarios y el otro grupo dijo que la cifra sería de cerca de 3,8 millones de litros. El desastre del buque Exxon Valdez en Alaska en 1989 derramó 41 millones de litros.
Según la petrolera, el procedimiento de tapado conocido en inglés como "top kill" (corte superior) tiene entre 60 y 70 por ciento de posibilidades de funcionar.
"Estamos haciendo todo lo posible por cerrarlo y de hecho estamos llevando a cabo este corte superior de la forma más eficiente y efectiva que podemos", dijo el director de operaciones de BP, Doug Suttles.
En vista de que cada vez salen a la luz más detalles sobre el trasfondo de la catástrofe, también queda más claro que se carece de reglas estrictas.
"BP tomó una serie de decisiones que hacían que la plataforma fuese propensa a que se produjera una fuga de petróleo y gas", sostuvo el The Wall Street Journal.
Por motivos de costos, la empresa petrolera también utilizó materiales peligrosos al instalar el pozo de crudo en el golfo, según descubrió el periódico The New York Times.