Herbert Hirschfeld, alemán y fotógrafo aficionado, estuvo en la inauguración del Monumento Nacional a la Bandera en 1957 y registró el evento con su cámara. Casi setenta años después, su bisnieto decidió donar ese material al Instituto de Investigaciones Socio-Históricas Regionales (Ishir) del Conicet Rosario, donde se realizaron las digitalizaciones de aquellas increíbles imágenes que ahora forman parte de un fondo documental de acceso público.
Las fotografías tomadas por Hirschfeld fueron pensadas para registrar el evento pero no para ser publicadas en los diarios. Por eso, se trata de imágenes excepcionales, que juegan con los distintos ángulos del Monumento, muestran a las personas que se acercaron aquel día y los distintos actos que se realizaron.
Tobías Parry, su bisnieto, se encontró con aquel legado: más de un centenar de diapositivas con imágenes que muestran cómo fue el 20 de junio de 1957 en Rosario. Con todo ese material se acercó al Ishir del Conicet Rosario.
A partir de allí comenzó un arduo trabajo del Laboratorio de Objetos Digitales (Laprodi) del Ishir que consistió en digitalizar las diapositivas, transformarlas en un verdadero documento histórico y finalmente crear el Archivo Fotográfico Documental Fondo Herbert Hirschfeld.
Mujeres en el acto de inauguración.
Gentileza ISHIR-CONICET
Este miércoles se presentó el resultado final: un centenar de fotografías de excelente calidad y a color. El material resulta una verdadera postal de la época y retrata fielmente el imponente evento de inauguración del Monumento.
Obispo de Rosario, Antonio Caggiano, con autoridades.
Gentileza ISHIR-CONICET
La presentación del fondo documental estuvo a cargo del director del Ishir, Darío Barriera, y los integrantes del Laprodi, Ana Paradiso y Guillermo Ferragutti. Todo el material está alojado en la página web del Laprodi y es de acceso público. Finalmente, desde la institución invitan a quien quiera contactarse por materiales y digitalizaciones lo haga a través de [email protected] o [email protected].
Un alemán en Rosario
Hirschfeld llegó a Argentina en 1930, en una de las últimas oleadas inmigratorias. Venía de Wuppertal, escapando de las miserias europeas como tantos otros y el país que lo recibió se convirtió en su lugar en el mundo. No volvió jamás a Alemania.
Murió en 2006 pero su bisnieto llegó a conocerlo y lo recuerda como un tipo serio, muy alemán, amante de los autos, el arte, la fotografía. "El ingeniero", como le decían, había estudiado en el Politécnico y se convirtió en maestro mayor de obras. Peor tenía otros intereses.
"Le gustaba viajar y pintar. Retrató Ushuaia, el norte. Viajó por toda Argentina. Corría carreras con regularidad, en la Fórmula 1, obtuvo trofeos y hasta corrió con Fangio", cuenta Tobías, su bisnieto, en diálogo con La Capital.
Pero además era un fotógrafo aficionado y uno de los fundadores de la todavía vigente Peña Fotográfica de Rosario. Hirschfeld salía con su cámara leica y creaba obras de arte. Se nota, viendo desde hoy, que cargaba una sensibilidad particular y un gusto por las cosas bellas.
Autorretrato de Hirschfeld reflejado en la rueda de un auto.
Gentileza ISHIR-CONICET
Cuando se inauguró el Monumento a la Bandera, él vivía a una cuadra y no le resultó difícil sacar una gran cantidad de fotografías del evento. Incluso algunas tomas, que hoy forman parte del fondo documental del Ishir, fueron realizadas desde su propio balcón.
>>Leer más: ¿Dónde se festejaba en Rosario el Día de la Bandera cuando no había Monumento?
Sobre la inauguración del Monumento
Catorce años tardó el Monumento en construirse. Su autor fue el ya emblemático arquitecto e ingeniero Ángel Guido. Finalmente el 20 de junio de 1957 se inauguró y contó, por primera vez, con la presencia del presidente de la Nación, Pedro Eugenio Aramburu, quien había tomado el poder por la fuerza en 1955.
Aquel día miles de rosarinos se congregaron en el Monumento por primera vez. Sería el comienzo de una tradición bien local: amontonarse en aquel espacio para celebrar, recordar o exigir algo.
Vista cenital de la proa del Monumento.
Gentileza ISHIR-CONICET
En aquella oportunidad, una serie de actividades previas y posteriores completaron los festejos, convocando a la ciudadanía que siguió todos los pasos de esta ceremonia inaugural. Un gran desfile militar fue el centro de esta inauguración. Los desfiles militares, los alumnos con sus guardapolvos y la presencia de la Iglesia siguieron estando durante largo tiempo.
Sombras del Monumento y fuegos artificiales.
Gentileza ISHIR-CONICET
Lo cierto es que a partir de 1957, la ciudad consiguió un espacio que formaría parte de su identidad hasta la actualidad. El escenario de celebraciones, luchas y resistencias. La desembocadura de todas las movilizaciones que, después de atravesar el caos de las calles rosarinas, se sumergen en las escalinatas de un Monumento que fue construido para reunir a todos.
Fragata ARA Presidente Sarmiento en la Estación Fluvial por la inauguración del Monumento.
Gentileza ISHIR-CONICET
Misa en el acto inaugural.
Gentileza ISHIR-CONICET